No quería arrepentirme de aquella decisión, aunque todo me hacía querer hacerlo, porque debía estar demente para tomar un vuelo junto a Desmond, o para ser capaz de conocer a su esposa. Los secretos y las mentiras fueron creciendo con mayor intensidad. >—¿Eso piensa?——¿Aceptó el viaje?——¿Cómo despertó?—< —Abrí los ojos, y pude darme cuenta de que la familia Rarcliffe tenía un juego enfermizo— recuerdo que al subir al auto cruce las piernas al sentarme mejor a su lado, sin poder evitarlo observé su perfil, el cual era perfecto sin ningún defecto visible. Esto debe sonar tonto, pero en aquel auto que recorría las calles con dirección al aeropuerto llegué a preguntarme si ese hombre que tomaba mi mano en el asiento t*****o, era parte de mi futuro. —¿Cómo te sientes?— cuestionó est

