—¿Estás bien?— me cuestionó la asistente del señor al verme tan tensa con aquella presentación, accedí al borrar todos los males de mi rostro o en aquel instante al menos intenté ocultarlos con una sonrisa fina. —Claro— le dije a la mujer para tomar una gran bocanada de aire. —déjame ayudarte con la agenda del señor, debes asignarme una tarea— le dije al acercarme a su escritorio, el cual estaba perfectamente ordenado, aquello siempre me pareció admirable. —O si, pero no puedo hacerlo hasta que hablas con el señor Baker, es una orden de su parte— Está corto mis alas de golpe para hacerme fruncir el ceño. —Sus palabras fueron, cuando Nicole se presente, tienes que hacerla pasar a mi oficina antes de ponerle cualquier actividad— dictó, incluso llegó a imitar el tono de aquel hombre que

