Pero no se sentía bien, de hecho me sentí bastante mal, claro está, la venganza no es para todos.
—¡Espera! —lo llamo cuando va a salir, Adam se detiene y me mira—. Quería vengarme, sentí que querías volver a utilizarme, pero ahora no me siento bien, y la verdad no fue mi venganza, yo enserio no sentí nada —digo pasándome la mano por el pelo, nunca antes me había pasado esto, Adam estaba bueno, musculoso y todo, pero por alguna razón no me excitaba.
—Quizás es mi culpa, bloquee tus emociones hacía mí —dice, yo lo miro confundida, él comienza a caminar hacia mí, toma mi mentón haciéndome mirarlo—. ¡Te voy a reconquistar! —me dice, para luego salir por la puerta. Ahí estoy yo, hecha un poema mirando hacia la puerta. No sé qué diablos acaba de pasar. No sé cuánto tiempo llevo parada ahí pero cuando reacciono en mí, me doy media vuelta hacía la cocina, me termino de un solo trago la cerveza y me dirijo hacia mi habitación.
Saco mi celular y le envío un mensaje a Max.
“Vino Adam”
Su mensaje no tardó en llegar, parecía casi como si lo hubiera estado esperando.
“¿Comenzaste tu plan?”
“Peor que eso”
“¡¿PEOR?!?”
“Comenzó a tocarme, y no me exite, ¡no sentí nada!”
“¿Pensaste en otro?”
¿Pensé en otro?, no bueno en quién iba a pensar.
“No, quizás con lo que me hizo aquel día, reprimí mis emociones hacía él”
“No lo sé, no se si pueda pasar, pero bueno, asumo que eso lo hizo sentir mal así que en parte si tuviste tu venganza”
“Pero no me sentí bien, de hecho le explique”
“Por dios, ¿le explicaste?, ¿Qué clase de venganza es esa?”
“Bueno, en fin, me dijo que me reconquistará”
“¡JESUCRISTO!, perra “
“Pero yo no quiero”
“Dile que me reconquiste a mí”
Yo ruedo los ojos.
“Le diré”
Pongo el celular en silencio, y comienzo a escuchar las clases, la verdad me di mucha siesta, me pase po.
Cuando llego al aparcamiento, Max está esperándome, bosteza cuando me ve.
—No puedo creer que hayas dormido poco, te hayas levantado a las siete de la mañana para ir a entrenar y ahora estés aquí —dice, yo ruedo los ojos y luego paso las manos por mi silueta.
—¿Cómo crees que mantengo este cuerpo? —digo, ahora Max es el que rueda los ojos.
—Lo que tienes de hermosa, lo tienes de Vanidosa —dice cuando comenzamos a caminar.
—Lo tomaré como un cumplido —digo, él ríe.
—Me llamo Stefan en la mañana, en la tarde harán una junta para conversar el tema de la boda —dice, al instante la cara de Mateo llega a mi mente, de él sin polera, de él encima mío, ¡Mierda Juliette!
—Y, ¿donde? —pregunto.
—En la casa de Stefan y de Amparo —dice. Amparo había heredado una casa por parte de su padre, y vivían ahí con Vania, John y Romina, según yo era como una fraternidad, pero la verdad es que la entendía, era una casa gigante. Me sorprendí al saber todo el dinero que los padres de Amparo tenían, y que ella no fuera la típica niña rica.
—Esa casa parece una mansión —dice Max, yo asiento.
—Sí, por lo menos si algún día no tenemos casa, sabemos que podemos ir ahí —digo, él asiente.
—¡Si! —
Entramos a clases, justo cuando entramos a la sala, vi a Adam venir con sus amigos, así que empuje a Max rápido para escondernos detrás de la puerta. Cuando por el reflejo de la puerta veo que se van, salgo.
—¿Por qué demonios nos escondimos? —pregunta Max mirándome confundido.
—Venía Adam —digo, él asiente.
—Tendrás que decirle que no quieres tener nada con él —dice.
—Creí que al decir que no me excitaba, sería suficiente —digo.
Nos sentamos en nuestros puestos y esperamos a los chicos.
—Parece que no lo fue, y si te dijo eso después que le dije que no te excitaba, bueno amiga, va a ser como mierda en el zapato —dice, yo hago una mueca, sé que lo será.
—Esperemos que no Max, esperemos que no —digo.
—Hola chicos, Juliette, mas tarde habrá una junta en mi casa… —comienza a decir Stefan, yo asiento.
—Ya lo sé —digo, él asiente sonriendo, luego me mueve las cejas de arriba a abajo, yo enarco una ceja.
—No sea mala con Mateo —dice en mi oído, yo lo miro sorprendida, e incluso un poco avergonzada.
—¿Quién es Mateo? —digo pareciendo desentendida, Stefan me guiña un ojo.
—Estoy seguro que ustedes terminarán juntos —dice él, yo niego y me río.
—Solo lo hemos hecho unas dos veces creo, nada más —digo, él asiente.
—Tú nunca lo haces más de dos veces con alguien —dice, yo voy a desmentir pero él me interrumpe—. No tomas desayuno con ellos, ni los van a dejar a sus casa —dice, yo me sonrojo levemente pero me recompongo rápido encogiéndome de hombros.
—Vamos a entrar juntos a tu boda, solamente fui solidaria ya que él no tenía en que irse —digo, él asiente.
—Y, ¿Qué hacía primero que nada él en tu casa en la mañana? —
—¿Acaso es un interrogatorio?, te declaro que soy inocente mientras no se compruebe lo contrario y veo que no tienes pruebas contundentes para acusarme de algo —digo, Stefan sonríe.
—Eres buena —
—Lo sé nene, ¿con quién crees que hablas? —
—Solo cuídate, yo sé que terminaran en algo, lo veo por la forma en que han actuado los dos, los ví ese día en la gala —dice.
—Stefan, no será Mateo el hombre que pueda domar a esta fiera —digo haciendo un ademán de mi cuerpo.
—No digas nada, yo decía lo mismo y ahora me voy a casar —dice, yo asiento.
—Pero es que es distinto, porque Amparo es distinta, o sea, no podemos comparar mi situación con la tuya, Mateo y yo nos acostamos, no nos conocemos y creo que ninguno de los dos tiene esa intención —digo.
—No lo sé, creo que ninguno de los dos va a dar ese paso, son muy cabezotas los dos —dice, yo ruedo los ojos.
—Enserio Stefan, no pasa nada entre Mateo y yo, es tu primo y bueno saben como soy, si puedo llevarlos a algún lado, o ofrecer mi ayuda lo hago —digo, Stefan pasa su mano por mi pelo y asiente.
—No te conocí antes de lo que te paso con Adam, pero creo que ni esa mierda horrible que te hicieron, puede cambiar la buena persona que eres, te haces la fuerte, la dura, pero tienes un lindo corazón, y yo enserio, y Amparo somos muy afortunados de tenerte en nuestras vidas —dice, yo lo miro haciendo un puchero.
—¡Hay, es la cosa más bonita que me han dicho en mucho tiempo! —digo subiendo una mano a la altura de mi corazón, Stefan rueda los ojos y sonríe.
—Ya no te acostumbres —
—Por supuesto que no, ¡ha puesto que eres todo un bebito con Amparo! —digo riendo, Stefan se sonroja levemente, trata de ocultarlo pero lo veo—. Tranquilo, no le diré a nadie —digo, hago un cierre en mi boca y hago ilusión de que tiro la llave lejos, Stefan asiente.
—Ella saca mi lado más tierno —dice.
—Lo sé, cuando estás con ella se nota —
Cuando el profesor entra, dejamos de conversar, pero las palabras de Stefan daban vueltas en mi cabeza, sobre todo por el hecho de que él sabía que Mateo había comido en mi casa, ¿Acaso se lo habría dicho él?, las preguntas en mi cabeza me desconcentran e incluso me hicieron sentir nerviosa de verlo hoy, porque estoy segura que al verlo, recordaré el momento con Adam.