Haarón escuchó atento las palabras de su esposa. Era cierto, había olvidado disfrutar de lo que más le gustaba hacer. Se concentraría en realizar una temática elegante y refinada, como lo era Honey; quería empezar a mostrar una clase seria y luego irse haciendo paso con otros estilos. Eso era lo más prudente en este momento, en el que apenas estaba por iniciar su rol como diseñador de modas. Esa era la imagen que quería mostrar en primera instancia. —Escogeré una de gala —dijo él, sin soltarle las manos—. Tú eres mi inspiración y quiero que todos vean una serie hecha en tu honor. —Gracias —respondió Honey, moldeando una ligera sonrisa de satisfacción, por las palabras de su esposo—. Estaré en primera fila, para ver tu creación. —En la petición que hiciste en la oficina —comentó Haarón

