Haarón detallaba cada trazo del artístico cuerpo de su esposa. Ya lo había visto en la piscina del hotel, en su luna de miel. Pero, aquella vez, no había sido una ropa interior de ese estilo sensual. Ahora, veía más las líneas de Honey; las curvas y los atributos de ella, se grababan en su memoria. No esperaba esa iniciativa de parte Honey, pues ella misma era quien lo había detenido en este mismo cuarto. Era una acción confusa y atrevida. ¿Qué era lo que Honey quería?. Se acercó a Honey, mientras la observaba con pasión a los brillantes ojos avellana. Era claro el mensaje de ella, ¿debía ignorarla, o continuar, y consumar la insinuación de parte de su hermosa consorte? No podía resistirse Honey; la deseaba de todas las maneras posibles. Al principio no había sentido esa atracción como par

