- ¿Y qué pasó? (Pregunté). -Cuando lo acompañé la primera vez, me pareció horroroso la manera en que tenía a las chicas y todo lo que se mostraba. Me sentí patético estando ahí, pero me di cuenta de que no podía hacer nada. Tenía apenas 18 años y no podía enfrentar a mi padre. Una vez intenté hacerlo, le dije que no iría a ese sitio porque no me gustaba, y él me golpeó. Me dijo que iría y que compraría una chica, y así comenzó todo. (Explicó). - Lo lamento. (Susurré, con lágrimas en los ojos). -Tuve que haber hecho algo más, Lena. Tuve que haber luchado para no ir, para decirle que eso no me parecía correcto, pero no lo hice. Me quedé callado en cada una de las situaciones, y eso también me hace cómplice, ¿sabes? (Comentó). - Pues terminaremos con todo esto. (Dije, con una sonrisa cáli

