Capitulo 10

1251 Words
Vladimir. No pude dormir en toda la noche, no pude dejar de ver su hermoso rostro y su perfecto cuerpo, no pude dejar de acariciar sus pechos, abdomen y rostro, no dude en besar sus mejillas y boca. Dylan simplemente es lo más perfecto que mis ojos han visto. La forma en que me mira me hace caer ante ella, la forma en que me besa me hace perder el sentido. Ella simplemente a demostrado ser todo lo que yo no quería encontrar, y es una debilidad. Entro a casa y lo primero que noto es que huele a comida. Ana sigue aquí. Camino hasta la cocina y me aguanto los ganas de sacarla cuando veo que Paúl se encuentra desayunando con ella. -Vladimir, que gusto verte- me dice Paúl. -Igual- tomo asiento a su lado, viendo mal a su hija. -¿A que has venido?- le pregunto sirviéndome jugo. -Tu padre y sus delirios- sigue comiendo y por mi parte me levanto, se lo fiel que es Paúl a mi padre y es todo lo que dirá. Salgo de la cocina y siento los pasos de Ana atrás de mi. -¿Mataste mucha gente?- pregunta cuando vamos subiendo las escaleras. -No- llego a la puerta de mi cuarto -Te quiero fuera, estaré viniendo con alguien aquí, y no quiero que nos interrumpas. Puedo notar el leve brillo de lágrimas en sus ojos, es mejor romper las esperanzas que tiene a dejarlas avanzar. Entro a mi habitación y cierro con seguro, las mujeres dolidas están locas y no quiero cometer una locura como meterle un tiro a Ana por entrar aquí. Lanzó mi ropa algún lugar de la habitación, necesito una ducha y mucho café para sobrevivir el día. Entro a la ducha y mis ojos van hacia mi reflejo en el espejo. Sonrió cuanto noto mis brazos marcados, me doy media vuelta y veo mi espalda rasguñada, y mi cuello levemente marcado... ella también esta marcando territorio, y me gusta. *** Salgo de casa listo para un excelente día. Ana se largo y Paúl me dijo que estaría investigando por ahí. Entro a una de las camionetas, conducida por Matt. -Llévame a los almacenes- le ordenó. Algunos aún están en construcción, pero los que están listos ya tienen drogas, armas y dinero. Intento cerrar los ojos y dormir un poco, pero el sonido de un mensaje me hace abrirlos nuevamente. Diabla. No me parece gracioso, de verdad que ahora atente tu a las consecuencias. Me río. Antes de irme tomé un labial que tenia al lado de la cama y le ralle la cara. Me pareció algo gracioso en el momento. Vladimir. Estaré esperando las consecuencias con ansias. Ya no recibo respuesta pero la sonrisa de idiota no se me quita. Cuarenta minutos después, llegamos a los almacenes terminados. Todos están custodiados por hombres y asegurados con la mejor seguridad en cámaras, alarmas y micrófonos. -El tercer hombre tiene esposa y dos hijos, al matarlos a todos nos quedamos con el territorio de Tamaulipas- digo apenas entro en el almacén junto con mis hombres. -Necesitó que los estudien a todos, si los hijos tiene novias o hijos bastardos, cualquier persona que quiera venganza tiene que morir ¿Entendido? Recibo un "Si" de todos. Comienzo a revisar las armas que mandaré a Francia y Rusia. También la droga que enviaré a Italia. -Quiero que averigües a que vino Paul- le ordenó a Matt, este asiente -Los expedientes de Dylan y su familia ¿aún existen?- -No, están ocultos al igual que cada fotografía de la señorita Wilde o video, para el mundo ella no existe. Asiento y sigo con lo mío. Una preocupación menos el que no puedan encontrar a la sexy Diabla que me estoy follando. Cuando menos lo imagino ya es hora de ir a comer. A comer coño de Dylan... *** Mabel. No encontré a Vladimir al despertar, pero si mi cara llena de labial rojo que me fue casi imposible de quitar, de echo aún tengo marcas rojizas. Y también tengo otro tipo de marcas, que tuve que cubrir con maquillaje. Nuevamente mis abuelas me acompañaron hasta la camioneta donde ya me esperaban, Omar y Javier. Omar con una sonrisa y Javer con cara de culo. No les presto atención, solo subo a la camioneta y espero que el día no se vuelve lento, pues ya deseo que sea el receso y ver al Ruso que me moja las bragas. Llegamos a la escuela, gracias al cielo ahí no puede entrar Javier. Entro y busco a JP que se encuentra en la banca de siempre, me sonríe apenas me ve. -¡Ahí esta mi chica favorita!- me da dos besos en la mejilla, de verdad no se porque las personas no se dan cuenta. -¿Ya me dirás quien es tu novio? -No es mi novio, ni siquiera conozco su apellido- digo tomando asiento a su lado. -¿Ya sabes como supo tu dirección?- niego, tampoco le pregunté, porque la verdad no me importa. -¿Y no te da curiosidad saber sobre el?. -No- miento, me da mucha curiosidad saber que hace, porque mato a ese tipo pero tengo miedo de preguntar y que me curiosidad lo alejé. -¿Osea te conformas con el sexo?. -Por el momento, si. -Bueno, ya que no me contarás más. ¿Ya sabes a que universidad ir?. -A una muy lejos de mis abuelas, no las tolero, estoy a nada de sacarle los ojos a Cintia- le digo con toda la confianza, el piensa que lo digo a forma de broma. -Algún día seremos libres, ya lo veras- el timbre nos hace ponernos de pie he ir a la primera clase. *** Narrador desconocido. Mientras Dylan camina hacia el salón 69 y Vladimir la espera listo para hacerle todo lo que esta fantaseando desde la mañana en que la dejo en la cama... En Rusia se abran las puertas de una prisión de máxima seguridad. -¡Señor, por aqui!- el hombre recién salido de presión se acerca al hombre que le ofrece una abrigo y el cual le sonríe. -Pensé que este día jamás llegaría- admite. -Ya vez que si- se coloca el abrigo junto con los guantes que le ofrecen -¿Como esta el?- pregunta por su mayor preocupación desde que Michelle Ivanov lo envió a prisión. -La última vez que hablamos, hace 18 años usted creyó que Gaél se había salido con la suya, pero Michelle y su mujer lograron acabar con el- El recién salido de prisión no oculta su desagrado ante esa noticia, creyó que al salir, Gael le entregaría a su primogénito y juntos acabarían con la familia que lo hundió en prisión. -¿Donde esta el?- pregunta subiendo a la camioneta. -Esta en México, ¿a que no sabe con quien?- se sonríen y el sujeto le susurra al oído. -Con la nieta de Lancaster- el recién salido de presión sonríe ante el apellido de su viejo amigo. -Vamos a por mi hijo- la sonrisa se le borra a su compañero. -No creo que sea tan fácil, su hijo ahora porta el apellido Ivanov Lancaster. La furia de Faddei Costa crece al saber que su único hijo porta un apellido basura. -¿Debilidades de Michelle?- pregunta enojado. -Su hijo- admite. No le gusta improvisar a Faddei, pero cuando los Ivanov se meten en sus asuntos y más con su hijo, es capaz de todo.
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