Vladimir.
Llego a casa después de un día largo. Después de dejar la escuela de Dylan fui por el segundo de los hombres, no se como son tan confiados, pese a que mi padre es dueño de toda Rusia he Italia, siempre va bien protegido, al igual mi hermano, mi madre y yo.
Apenas abro la puerta, una persona se me echa en sima.
-¡Te he echado mucho de menos!- dice Ana con mucha alegría, colgada de mi cuerpo.
La aparto con delicadeza.
-¿Que haces aquí?- pregunto terminando de entrar -Prepare una casa para ti y tu padre.
-¡Oh Ana, también te eche de menos!- imita mi voz. -No me gusta la casa, así que pedí que me trasladarán contigo- contesta cuando nota que la estoy ignorando.
-No hay espacio para ti, así que pide que te regresen- digo sirviéndome un basó de vodka.
-Tienes más de 10 cuartos, claro que hay espacio-. Se sienta a mi lado en la barra. -Deberíamos salir a beber algo, para celebrar que me gradué.
-Lo siento, estoy cansado, será otro día- intento ponerme de pie pero su mano en mi brazo me vuelve a sentar, años atrás apenas me tocaba y me ponía cachondo, pero supongo que era la pubertad, porque ahora no se siente nada.
-Anda, si salimos juro que me voy a la otra cosa- estoy apunto de decir que si cuando suena mi móvil en un mensaje.
Diabla.
Sueña conmigo Vladimir.
Me quedo observando la imagen hipnotizado, mi gran amigo se despierta de inmediato, ¿como puede causarme tantas sensaciones con una simple foto?
-¿Entonces?- lamentablemente dejo de ver la fotografía y veo a Ana.
-No puedo, me surgió algo- me pongo de pie y camino hacia la puerta con ella a mis espaldas.
-¿Puedo ir?-
-No- abro la puerta -Y cuando vuelva no te quiero aquí, Ana, me gusta estar solo.
Intenta hablar pero cierro la puerta.
Me acerco a Matt.
-Consigue pase a la residencia de las casas donde vive Dylan- saca su billetera y me da una tarjeta, la cual es el pase. -Bien echo, vamos para haya.
***
Mabel.
¿Fue difícil sacar una fotografía con una sola mano? Lo fue.
¿Fue difícil que saliera sexy? También, pero lo logré.
Gracias al cielo mis abuelas no han tomado la decisión de quitarme la puerta, eso ya sería muy enfermizo. Reviso el móvil que me dio Vladimir y no encuentro respuesta de su parte, pero ya vio la fotografía.
¿A caso no le gusto? Vuelvo a ver la foto, ¡claro que le gustó! Si me veo preciosa. Guardo el móvil debajo de la almohada y trato de dormir, pero apenas cierro los ojos aparece el rostro del ruso, y no sólo su rostro... la saliva se me vuelve agua cuando recuerdo su gran tamaño y grosor, un cosquilleo surge en mi entrepierna y lentamente deslizó mi mano hacia mi sexo...
Hago las bragas a un lado, rozo mi c******s y... el móvil vibra bajo mi almohada, rápidamente lo tomo.
"Llamada entrante de Vladimir".
Tardo unos segundos en contestar, no quiero que sepa lo desesperada que estaba porque me llamara o enviara un mensaje, o foto...
-¿Aló?- contesto.
-Abre tu ventana- dice y cuelga.
No está aquí ¿cierto?. Me levanto y me asomo por la ventana ¡Ahí esta!. Abro un poco la ventana y asomo la cabeza.
-No puedes estar aquí- le susurro, si mis abuelas lo ven, estoy jodida.
Me ignora y comienza a escalar, así como yo lo hacía, quiero cerrarle la ventana, pero no puedo, no quiero.. ¿pero quien me entiende?
-¡¿Pero que haces aquí?!- le grito en un susurro.
-¿Crees que puedes calentarme y no tener consecuencias?- su mano sujeta mi cuello y me lleva hasta la pared, mi rostro queda a centímetros del suyo.
-Aquí no- le digo cuando siento su ereccion en mi abdomen, me sonríe con malicia antes de estampar su boca con la mía.
Solo dos segundos, solo dos segundos bastan para hacerme caer ante el. Mi mano sana acaricia la ereccion por encima del pantalón. Mientras sus manos bajan hasta mis nalgas, las aprieta a su gusto...
No puedo impedir que rompa las bragas, no puedo impedir sus besos, ni mucho menos sus caricias, cualquier gemido es callado por el salvaje beso que apenas logro seguirle el paso.
Me encamina lentamente hasta hacerme caer a la cama. Se queda de pie frente mi observándome con lujuria y deseo. Se saca la playera dejándome ver su abdomen tatuado al igual que sus brazos, me acomodo en la cama y me abro de piernas.
Se apresura a sacarse el pantalon y bóxer, su gran polla aparece en mi campo de visión. Sonríe con superioridad cuando me nota mirándolo.
Se inclina y va recorriendo mi cuerpo con su boca, comienza por mis piernas, por mis muslos interiores, su lengua pasa lentamente por mis pliegues pero no se detiene ahí, sigue subiendo, dejando besos y leves mordidas por mi abdomen... con una mano sube mi blusa y me ayuda a quitarla.
Mis pechos quedan libres y sus ojos brillan, su polla queda en mi entrada cuando se inclina a besar y morder mis pechos, una de sus manos va hasta mi boca para silenciar los jadeos, que me provoca.
Su otra mano la usa para tomar su m*****o y adentrarlo en mi, lenta y torturosamente... literalmente muerdo su mano cuando se termina de deslizar.
Cambia su mano por su boca cuando, comienzan las embestidas, no son suaves, son salvajes, dolorosamente satisfactorias...
-Mis abuelas duermen en la habitación de al lado- le digo con la respiración acelerada mientas el besa mi cuello.
-¿Y?- a cosa de adrede aumenta los movimientos y lleva su mano a mi clitoris... muerdo mis labios para no gritar del placer -Si gritas abra más consecuencias Dylan.
Lo miro mal, antes de llevar mi mano sana a su nuca y obligarlo a que me bese... su lengua se une a la mía, al igual que su cuerpo, ambos encajamos a la perfección, como si estuviéramos echos el uno para el otro.
No importa lo loco que sea esto, no importa en el peligro que me encuentre al estar entregando mi cuerpo a el, porque se que es capaz de cortar las manos de los hombres, pero no me importa. Me gusta el peligro y más cuando se ve como Vladimir.
Agradezco al universo que mi cama no se esté causando ruido.
El Ruso sale y entra en mi causando que suelte un ligero gemido, a respuesta el me dedica una sonrisa maliciosa. Se inclina a la altura de mis pechos, sin dejar de moverse dentro de mi, y acto seguido, comienza a marcar mis pechos, la verdad es que no me importa, así que no lo detengo, al igual el tiene mis rasguños en su espalda...
Mis paredes se contraen, y el vuelve aumentar las embestidas, ambos estamos agitados y sudorosos, Vladimir vuelve a besarme justo en el momento que mi orgasmo explota dejándome ver las estrellas y sintiendo como el se derrama dentro de mi.
Sale de mi lentamente y se deja caer a mi lado. Nuestras respiraciones son lo único que se escucha en la habitación, pero eso solo dura segundos, ya que el móvil de Vladimir comienza a sonar.
-¡Apagalo!- le digo de inmediato. El se toma su tiempo para ponerse de pie y buscarlo, contesta con el ceño fruncido.
-¿Chto?- contesta en Ruso, y por primera vez agradezco a mi abuela Jenna, por haberme obligado aprender Ruso. -Net Anny- ¿Ana? ¿Quien mierda es Ana? -Ya zanyat- ¡Ocupado conmigo! -YA ne khochu, chtoby ty byl u menya doma, kogda ya priyedu- ¿Porqué Anna esta en su casa?, cuelga y vuelve a la cama.
-¿Algo importante?- me mira y niega.
-Familiares fastidiosos- se acuesta a mi lado. ¿Se quedará? El que se tape con mi sábana me dice que si.
-Claro, ponte cómodo.
-Gracias- idiota.
Me acomodo mejor y también me tapo, cierro los ojos he intento dormir, el sexo si que te deja exhausto... antes de caer completamente en el sueño siento como me abrazan por la cintura y depositan un beso en mi coronilla.
-Buenas noches, Dylan- me termino de dormir sintiendo sus caricias por mi abdomen.