2

1262 Words
MICAELA Abrí los ojos lentamente. Y mi habitación seguía igual como la recordaba. Un momento ¿Cómo llegué a mi cama? Mi corazón empezó a palpitar muy rápido. ¿Por qué tengo un brazo alrededor de mi cintura? Di un respingo al darme cuenta de lo que pasaba. ¿Me estás cargando? ¿He dormido con Thomas? Esto debería ser una broma. Empecé a recordar lo que había recordado la noche anterior. El mirador, el beso, el trato. Su auto. Pero si no recuerdo haber abierto la puerta principal de mi casa. Estoy confundida. En mi mente aparecieron pequeños destellos de recuerdos. El sofá, alguien cargándome en brazos. El suave colchón de mi cama… -          Duerme conmigo. ¡¿Pero qué carajos hice?! Me moví un poco haciendo que su brazo cayera a un lado. Pero es que le he dicho que duerma conmigo, y sigue AQUIII Esto está mal. Me giré para mirarlo. Era realmente atractivo. Sus facciones perfectas. Nadie me creería que soy la falsa novia de Thomas Walker. Sus pestañas no son largas o cortas, son medianas, pero un poco curvadas hacia arriba. No me di cuenta del buen rato que llevaba ya observándolo como una idiota. Debería dejar de hacerlo. O tal vez un poco mas no estará mal. Di un pequeño respingo cuando se movió de su lugar acomodándose la almohada y volviendo a poner su brazo sobre mí, me apegó tanto que estaba bastante consiente que podía sentir su cálida respiración. No sé qué tanto podría quedarme aquí. Tampoco te quejes. Shhh, cállate. Soy tu conciencia niña, no podrías callarme ni, aunque quisieras. A veces quisiera ahorcar a mi conciencia. Define ahorcar, Mica. Qué remedio. ¿Debería despertarlo? Deberá tener pendientes. Y si me salgo de la cama él se despertará de todos modos. Hagamos como si nada pasara. Eso eso. Salí de la cama lentamente, su brazo se deslizó poco a poco hasta quedar sobre la almohada. Pero me detuve un momento. Mi celular estaba tan cerca. Solo… bueno, la foto se quedará para mí, ¿no? Un Click y la foto de Thomas Walker durmiendo en mi cama estaba guardada en mi celular. Así lo observas cuando estés sola en casa. ¿Tendré que hacer desayuno para ambos? Moví la cabeza quitándome la idea. Que se lo haga él si quiere. Tal vez ni siquiera despierte en un buen rato. Me dispuse a hacerme mi desayuno, frutas con algo de avena y un jugo de naranja. Bien. Había terminado mi desayuno y ahora no sabía qué hacer con el apuesto joven universitario de uno noventa que estaba metido en mi cama. Si lo dices así, tampoco es que suene tan mal. Cállate. --- ¿Debería despertarlo? La idea de ir a despertarlo estaba dando vueltas en mi cabeza una y otra vez. Supongo que deberá irse, si lo ven los vecinos pensarán que he hecho algo alocado en la noche con un universitario. Que les den a los vecinos, yo quiero seguir mirando al chico metido en nuestra cama durmiendo como un completo angelito. Estaba observándolo desde la puerta. Bien, tenía que animarme a despertarlo. -          Hey, Thomas, creo que ya es hora de despertarse-susurré muy cerca de su rostro. -          Mmm no quiero-dijo y se volcó acomodándose de nuevo. ¿Tenía que ser una niña para esto? Solo debía lanzarme encima de él. Vale, tampoco es tan específico. Creo que esa no era una mejor idea. Hey, pero a muchos les gusta despertarse con amor. ¿Amor? Y entonces lo entendí. Pasé mis dedos por su cabello acariciándolo una y otra vez. Pareció gustarle porque esbozó una pequeña sonrisa. Abrió los ojos y me miró. Estábamos muy cerca. Estábamos tan cerca. Demasiado diría yo. Pero nos gusta estar cerca de él. Reprimí el impulso de besarlo como él me había besado anoche en el mirador. -          ¿Así despiertas a tus novios?  -preguntó. -          Nunca he dormido con ningún chico. Se quedó observándome por un momento. -          ¿Nunca pasó nada con el tarado ese? Negué con la cabeza. Y entendí por qué nunca había pasado nada con él. No lo quería tanto como para eso. --- El universitario había recibido una llamada después de nuestra extraña conversación que resultó ser una confesión por parte mía. Se fue, no desayunó, todo parecía tan normal. Parecíamos un matrimonio de recién casados con los cuales se despedían cuando uno se iba al trabajo. Di un respingo cuando mi celular empezó a recibir llamadas. Muchas llamadas. Eran Carla y Valeria. No sé qué les pasaba por la cabeza, pero no quería contestar ninguna llamada. No quería saber del mundo. Claro, pero debía ir a la escuela. Obviamente debía ser responsable. Ni en casa, ni en todo el trayecto a la escuela me dispuse a contestar ninguna llamada. Pues claro está que necesitaba pensar. No estamos bien de la cabeza si obviamente somos novias de Thomas Walker. O tal vez si… Thomas era atractivo, tenía buenas calificaciones en la universidad, eso lo sabía por Samantha. -          ¿POR QUE NO CONTESTAS NUESTRAS LLAMADAS?  -di un respingo cuando Carla se acercó a mí para reclamarme. Pero, la pregunta era, ¿por qué me reclamaba? ¿Había hecho algo y no me había dado cuenta? -          SERÁS ZORRA-di otro respingo cuando Valeria estaba acercándose desde el otro pasillo. -          ¿Pero que hice? Se miraron entre ambas. Oh si y oh no. Conocía esa mirada, la usábamos cuando teníamos un secreto guardado muy importante y una se había enterado. -          Muéstrale-señaló Carla. Y sí. Oh mierda. Thomas hablaba enserio. La foto era para las r************* . En la foto estábamos los dos, en el mirador, con una vista increíble y sí. Besándonos. Menudo detalle. Iba a matarlo. Pero también debía fingir. La frase que había puesto fue mi novia besa tan bien Menudo idiota. Pero ese idiota nos gusta. No nos gusta. Serás zorra, recuerda que a mí no puedes mentirme. Cállate. Esto ocasionaría un gran problema. Y tal como lo predije… -          ¿QUE SE SUPONE QUE ES ESTO?  -preguntó muy furioso. -          Rafael, cálmate-susurré. -          Vamos rafa suéltala-espetó Valeria. -          ¿QUE COÑO TE PASA?  - esa voz… ese aroma… Todo pasó tan rápido, Thomas había hecho su entrada gritándole a Rafael, el mismo idiota que me fue infiel. Lo había sujetado del cuello de la camisa, incluso lo había elevado un poco, Thomas era más alto que él. Sin darme cuenta estaban por darse golpes en plena entrada de la escuela. Vamos, debo hacer algo… tampoco es que conozca mucho a Thomas. Piensa, piensa, piensa. Me quedé en shock cuando Rafael le dio un golpe en la cara a Thomas. Este se enfureció, estaba por darle muchos más golpes cuando grité. -          ¿Qué carajos les pasa? DEJEN DE COMPORRATSE COMO UNOS NIÑOS INMADUROS. Todos me miraron, y entendí por qué. Todos sabían que Thomas era mi novio ahora. No podía comportarme así. Vamos, ¿es que no sabía ser una novia normal? Sujeté a Thomas del brazo y lo atraje hacia mí. En un impulso le planté un beso y le pedí que se fuera. El beso lo dejó tan descolocado como a mí. -          Solo vete. Por favor vete. -          Vendré por ti cuando termines tus clases-susurró. Seguido a eso me dio un tierno beso. PERO QUE CARAJOS ESTABA PASANDO. Cuando volteé, vi a Samantha, ahí parada, justo en frente de mí. -          Puedo explicarte-le dije. Pero eso no fue suficiente. Ella hizo algo que me dejó más descolocada aún. Me dio un abrazo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD