Ixchel
Mi brazo rodeando su cuello, el otro sosteniendo las rosas y mi bolso, busco mis labios, yo correspondí a su beso, lo deseaba, lo necesitaba, nos quedamos en silencio, un silencio nada incomodo, sin saberlo me daba el abrazo que necesitaba habían sido días difíciles, complicados, pero su abrazo me regresaba las ganas, las fuerzas y hacia que todo valiera la pena , su abrazo, su beso, suspire, al soltarnos dijo:
- ¡Te amo!- mirándola a los ojos, esos ojos café- extrañaba tus ojos, son mi café de las mañanas- mis ojos posados en ella, suspire.
-Te amo, bonita- sonrisa, limpie mi labial de sus labios- esto es para tí, mi amor- tomo el ramo de rosas, una sonrisa en sus labios, sus ojos se posaron en el ramo de rosas, rosas rojas.
- Gracias- suspire- hermosa, guapa, inteligente y detallista- mis ojos mirándola- ¿Que más puedo pedirle a la vida?- sus mejillas se sonrojaron, levante su mentón con la yema de mis dedos- soy afortunada y feliz mi amor por tenerte- realmente ella me amaba y yo a ella, su amor era sincero, era mutuo.
- Yo estoy feliz agradecida por nuestro reencuentro por volver a estar juntas pero esta vez de una forma diferente, esta vez siendo pareja- sonrisa, bese su mejilla- ahora señorita vamos, la invito a cenar- sonrío, caminaba a mi lado.
- Siempre pendiente de todo- me hacía sentir tan especial, me hacia sentir importante, tomo mi maleta, yo me acerque, tome su mano de forma discreta.
- ¡Te amo!- le dije mientras caminaba a su lado, yo era la mujer más feliz, la niña más mimadas, suspire.
-¿Que se le antoja cenar?- le pregunte mientras salíamos de la sala del aeropuerto, tomo mi mano con más fuerza, recargo su cabeza en mi hombro.
- Dejare que usted, mi guía turística me sorprenda y elija el lugar para cenar- guiño de ojo.
- Este es el auto- nos paramos cerca de la parte trasera, coloque la maleta en la cajuela, la cerré, iba a dar un paso cuando su mano rodeo mi cintura, busco mis labios, correspondí, un beso tierno, suave, comenzó a tornarse intenso, nuestros labios unidos en un mismo ritmo, mis manos rodeando su cuello, su aroma inundando mis fosas nasales, nos separamos cuando el aire falto, pero seguía abrazada a ella y ella de mí.
- Mi lugar favorito- suspire, cerré los ojos, quería guardar ese momento en mi memoria.
- Me encanta ser tu lugar favorito, tu eres mi lugar seguro, mi alma gemela, el amor de mi vida- enmarque su rostro- toda mi vida voy a amarte- bese sus labios- ahora señorita, mi amor entra al auto, hace frío- acaricie su mejilla, camine hacia la puerta del copiloto le abrí, ella entro, cerré la puerta, camine hacia el lado del conductor, entre al auto, colocaba mi cinturón cuando dijo.
- Jamás me habían tratado así- ella era detallista, educada, gentil conmigo, sonrío me miro.
- Yo todo lo hago con amor, mi amor- bese su mano, guiño de ojo, encendí el auto, salimos del estacionamiento, yo conducía.
- Amor- la mire, su perfil.
- Te escucho amor- sonrisa.
- Cambie de opinión- sonreí, el auto se detuvo, el semáforo estaba en rojo, ella me miro.
- A donde usted quiera ir yo la llevo- le di una sonrisa, regrese la mirada al frente.
- Quiero ir a tu casa, directo, quiero estar a solas contigo- mis ojos posados en ella, una sonrisa se dibujo.
- Si, flaquita pero primero, debemos ir a cenar, debes comer algo amor- yo conducía ella intentaba convencerme.
- Podemos pasar a comprar algo de camino u ordenar algo al llegar a casa- intente convencerla, estaba ansiosa por besarla, por estar con ella.
- Sus ordenes son deseos, mi amor, puedes tomar mi celular- me miro confundida, le di mi contraseña, me miro.
- Si que confías en mí- dije sonriendo, puedes ver los restaurantes en los cuales ordeno comida y te los recomiendo- ella sonrió, comenzó a buscar hasta que encontró un lugar.
- Me apetece unas hamburguesas- ella sonrió.
- Ordena lo que quieras mi amor- le di una sonrisa- estamos a 20 minutos de casa, así que puedes ordenar- ella sonrío.
- Si amor- yo tenía su celular en la mano lo cual demostraba que confiaba en mí, una sonrisa se dibujo en mí rostro, suspire.
Leticia
Preparaba la cena, estaba distraída, pensando, sabía lo que nuestro había terminado, pero me costaba y me resistía a aceptarlo a entenderlo, jamás pensé que ella se volvería a enamorar, perdida en mis pensamientos, en mis recuerdos.
Diana
Yo estaba viviendo un sueño, un sueño de amor, estaba con una mujer hermosa, sexy , encantadora , mi novia estacionó el auto, quitó su cinturón de seguridad, me miró.
- Hemos llegado señorita- quite el cinturón de seguridad, le di una sonrisa baje del auto, le abrí la puerta, le di la mano.
- Gracias, mi amor- sonreí, cerró la puerta del auto, camino hacia la parte trasera, saco la maleta, regreso hacia donde yo estaba, enlazó su mano, sus dedos con los míos, entramos al ascensor, me abrace de ella, bese su cuello, una sonrisa en sus labios, caminamos hacia el departamento.
- Es este- saque la lleve, abrí- pasa por favor- ella entró, encendí la luz, bienvenida- la abrace por la espalda.
- Gracias, me gusta , me encanta la ventana- sonreí, ella me soltó, tomo la maleta.
- Esta será nuestra casa cuando vengas o vengamos a esta ciudad- nos miramos- voy a llevar tu maleta a la habitación- camine hacia la habitación, al volver ella estaba en la terraza, la alcancé.
- Amor- la mire- ¿por que los sofá tienen las etiquetas y los plásticos? - mis ojos posados en ella, el aire moviendo su cabello, el aroma de su perfume.
- Los compre hace poco, y decidí dejarlos así por si no te gustan mi amor- se acercó, rodeó mi cintura con sus manos, beso mis labios- amor, quiero mostrarte la casa - ella tomo mi mano, caminamos hacia interior de la casa, cerró la cortina, apago la luz, sin soltar mi mano, me sentó sobre el sofá.
- Eso puede esperar- bese sus labios, me incline frente a ella, desabroche su blusa, bese sus labios, su cuello, acaricie sus piernas, bese sus labios, mis manos jugaban dentro de su sostén, hasta que llamaron a la puerta, sus mejillas se sonrojaron, dio un brinco, yo solté una carcajada- tranquila no somos un par de adolescentes, debe ser la comida- camine hacia la puerta, la abrí, tome la comida, agradecí y cerré la puerta, Ixchel caminaba hacia mi abrochando su blusa- ¿me harás desabrocharla otra vez?- me acerque, la tome por la cintura, bese su cuello.
- Amor, se va a enfriar la cena- ella subió a mis labios, sus manos desabrochaban los pocos botones que logré cerrar.
-Primero esta comida, es deliciosa- le dije al oido- no te preocupes mi amor- quite su blusa- yo sé usar el microondas - rio- yo continué besando su cuello, sus hombros, mis manos quitaban su falda, acariciaban su espalda, besos, caricias, caminamos hacia la habitación, de forma torpe, mis labios mis manos yo iba de espaldas, dejando los zapatos en el trayecto, su blusa, su falda, al llegar al borde de la cama, me miró, su respiración agitada , estaba en silencio, yo la mire -¡Te amo!, te deseo- besos caricias, miradas, deslice mis manos por sus piernas, sus muslos, bese sus labios, su cuello , sus hombros, quite su sostén , pose mis manos en sus senos, mis labios, su piel suave, blanca, perdida entre sus piernas, escuchando esos sonidos que eran música para mis oídos, cambiamos los papeles, terminamos abrazadas y con su frase.
- ¿Tienes hambre?- ella soltó una carcajada, con mi pregunta.
-Si mi amor- acariciaba su rostro- por cierto, la cama es muy cómoda- ella sonrió- se levantó de la cama, camino hacia el clóset, sacó un par de batas, yo estaba de pie tras ella, colocó una bata sobre mis hombros.
- Bueno el colchón se queda- reí- mañana le quito las etiquetas- soltamos una carcajada.
- Gracias, no puedo con tu ternura, tus detalles y atenciones.