La sombra imponente de su padre, un hombre que gobernaba tanto los negocios legítimos como el inframundo. La figura de Vittore Moretti no era simplemente la de un padre severo; era una presencia titánica, una sombra imponente que se proyectaba sobre cada metro cuadrado de Milán y que extendía sus tentáculos invisibles hacia los centros de poder financiero de toda Europa. Era el epítome de la dualidad criminal moderna: por el día, un respetado filántropo, m*****o fundador de cámaras de comercio internacionales, benefactor de universidades y empresario modelo cuyas empresas constructoras y navieras figuraban en las portadas de las revistas financieras de prestigio; por la noche, el capo absoluto de una de las familias mafiosas más despiadadas y estructuradas del norte de Italia. Crecí a la

