Mathew D'Angelo: El hermoso demonio de cabello color n***o y mirada bicolor no confiaba en nadie; siempre había aprendido a valerse por su propia cuenta y a sobrevivir de aquella manera. Sin embargo, debía admitir que en aquel momento no podía llevar a cabo el encargo de forma individual, por más que sus habilidades fueran excepcionales. —Si me traicionas, juro que te llenaré el ano de balas—escupió Mathew, con su penetrante mirada clavada en Alexander, mientras volvía a verificar el cargador de sus armas. El príncipe de hielo enderezó su columna mientras deslizaba sus ojos hacia él, como dagas color esmeralda. —No será necesario, soy una persona de palabra—respondió su hermano, con algo de dolor en su voz. Era verdad, Alexander podía ser muchas cosas, pero si prometía algo lo cumplí

