Pov: Viktor Wolfstein. La veo jadeando con mi cuerpo pegado al suyo. Ella es mi cura y mi maldición. La toco y pierdo el control completamente, si no quiero perderla o lastimarla tengo que mantener el control y para eso no puedo estar así con ella. Bajo lentamente sus piernas hasta que sus pies tocan el suelo. Me deslizo fuera de ella y perder ese contacto con su calidez me frustra. Está agitada y no me suelta, así como tampoco deja de mirarme a los ojos y estos se ven oscuros como la noche. En este momento sus ojos parecen el mar nocturno. Me aparto y acomodo mis pantalones, peino mi cabello tomando una postura seria y fría. Me regaño por no pensar. ¿Acaso no sé que todo lo que toco lo destruyo? A veces pareciera que no. No puedo dejarla que me mire con esos ojos, y se entreg

