Pov: Clementine Reed. No es posible. ¿Por qué hace eso? —Señora Beatrix, le juro que no le di comida, cumplí las reglas. Vuelve a suplicar Ana. ¿Esto es por mi culpa? ¿Yo rompo las reglas y los castigos son para ellos? Mi respiración se acelera, y mi corazón no deja de golpear mi pecho. Es un horror, lo que hace esta mujer es un horror. —Señora Ana, sabe que de mi parte si las reglas se cumplen jamás implementaría castigos para nadie. Tan solo en esta mañana se han roto cuatro reglas y estoy siendo justa, incluso piadosa. Cuatro reglas rotas implican cuatro castigos, solamente estoy impartiendo dos. ¡Petra, entre al calabozo! —ordena tajante. El ama de llaves, camina con la mirada en el suelo, metiéndose dentro de un calabozo que hay en la mazmorra. La señora Ana llora por

