Iana Bennett. Mi chofer ya había estacionado enfrente de la nueva empresa de Max Davis. Frote mis manos sobre mis piernas, sentía que mi corazón se iba a salir de mi pecho, ¿Pero porque esa sensación? Antes la sentía, pero después que las cosas se salieron algo de control en Ibiza, y la forma en la habíamos tenido aquel encuentro en mi oficina, me había dejado con el corazón desbocado cada que pensaba en él. Intente verme fuerte frente a todas las personas que se encontraban rodeándome. Su cercanía me cambiaba por completo, me desconocía cada vez que estábamos en el mismo espacio, Max sacaba esa parte de mí que nunca quise conocer, me descontrolaba y mis pensamientos hacia él se volvían oscuros e inquietantes. — La estaré esperando aquí señorita. Le agradecí a mi fiel chofer, que se e

