Desconocido. — Necesito que vengas a mi oficina ahora. Hable por el móvil de mi oficina, la emoción recorre por completo mis músculos, ya que hoy es el día donde comienza todo lo que años atrás había estado esperando. — ¿En qué puedo ayudarlo? Preguntó mi asistente, mis codos quedaron sobre la mesa del escritorio observando su trasero con una sonrisa. Ella no se incomodó, le gustaba que la observara en esa corta falsa de oficina. En ese momento le hice una sena para que se sentara sobre mis piernas a lo que ella accedió. Acaricie su trasero comenzando a dejar besos sobre la piel desnuda de su cuello. Un carraspeo me saco de los oscuros pensamientos que estaba teniendo de mi secretario. Mi hombre de confianza entro con ambas manos detrás de su espalda. Me separe un poco de mi secretar

