Iana Bennett. Nuestras miradas tenían una conexión extraordinaria. Entendí bien la razón de porque se dice que las miradas hablan por si sola. Estaba consciente de que volvería a caer de nuevo junto a Max y que me costaría volver salir de allí. — Eres hermosa Iana. Susurró tomando mi mano para besar el dorso de esta con sutileza. — Eso no va a resolver lo que está sucediendo Max. Quería que se fuera así mi interior me estuviera gritando miles de cosas. Max se había convertido en tiempo algo insistente en mi vida, y a causa de eso no sabía cómo sobrellevar mis sentimientos hacia el sabiendo que quiere una relación formal. — Lo se… hagamos algo divertido para olvidar este mal rato. Negué. — Lily me está esperando y lo menos que necesito es a alguien volviéndome la mente en un compl

