+FRANCESCO+ ¡Soy un completo y desesperado loco! Un obsesionado, sí, lo admito. La rabia me estaba carcomiendo desde que Isabella no contestaba mis llamadas. Sentí esa punzada fría en el estómago, los celos que me negaba a reconocer, y tuve que actuar. Al final, logré rastrearla. ¿Cómo? Por la ubicación de su celular que, convenientemente, la muy despistada había dejado encendida. Era una violación a su privacidad, lo sé, pero la preocupación, o más bien, mi posesividad era más fuerte. Había salido de casa con la excusa de una emergencia a lo que les mentí... Sí, ya que a la loca de Alejandra se le ocurrió la idea de invitar a su familia a mi casa, y no solo por un día, por días o semanas. Y ahora no encuentro la forma de decirles que se vayan... Ellos se quedarán en mi casa y la verdad

