La clase transcurrió con aparente normalidad. Malena tomó apuntes, escuchó con atención y participó cuando fue necesario. Sin embargo, había algo que no lograba ignorar: cada vez que levantaba la vista, Ricardo la estaba mirando. No era una mirada descarada, sino constante. Atenta. Como si quisiera memorizarla sin que ella lo notara. Malena lo sentía en la piel, y aunque intentaba concentrarse, su pulso se aceleraba cada vez que sus miradas se cruzaban. Al terminar la clase, Malena guardó sus cosas y salió del salón junto a Caren. —¿Fui yo o alguien no te quitó los ojos de encima? —murmuró Caren, divertida. Malena sonrió, nerviosa. —Exageras. No habían avanzado mucho cuando escucharon pasos detrás de ellas. —Malena… Caren —dijo una voz conocida. Ambas se giraron. Ricardo estaba all

