No debiste hacerlo

2383 Words
La oficina de Maximiliano era, enorme tanto como su ego, los muros eran de cristal templado y con persianas de color gris Oxford, las cuales cubrian el lugar por completo si así lo deseaba, un escritorio de importación, un pequeño bar al fondo plantas decorativas y acabados, en color gris, hacían que aquella oficina se viera realmente exquisita mostrando el buen gusto se Maximiliano. —¿Qué haces aquí? Sabes que debes avisarme —mencionó Maximiliano, cerrando la puerta detras, caminó hasta las persianas de cada uno de los muros de cristal y con lentitud bajó las persianas de color gris Oxford. —Necesitaba verte… es importante —menciono el hombre que vestían un traje n***o con corbata roja y una camisa blanca que hacían juego perfecto con unos zapatos en color oscuro, de corte italiano. —La última vez que nos vimos te dije, que solo tenías dos opciones, venías hasta mi y me dabas buenas noticias o venías a mi y me dabas las peores noticias… —dijo Maximiliano, sirviendo un par de whiskys en vaso de cristal cortado, que tenía dentro de su pequeño bar, colocó uno frente al hombre vestido de n***o, el hombre que minutos atrás lo había llamado con el diminutivo de "Max" —Lo sé… en realidad no son buenas noticias las que tengo que decir —respondió el hombre sentado frente a Maximiliano, mientras le entregaba unos documentos. Maximiliano dudó por un segundo, respiró profundo y tomó los documentos entre sus manos, sus movimientos parecían torpes, Maximiliano temblaba en ese momento. saco un par de hojas blancas, del sobre de color amarillo que el sujeto misterioso le habia entregado. Maximiliano leyó con cautela, la luz del sol estaba en su máximo, el cielo despejado indicaba que la tarde sería maravillosa, al menos para la mayoría, pero, no para Maximiliano. Después de revisar los documentos con mucha cautela, sus ojos abrillantados color miel comenzaron a enrojecer, y sin más de un momento a otro, brotó llanto de ellos. —¡Nooo! no puede ser, esto no puede ser —dijo Maximiliano entre sollozos, mientras el hombre frente a él bajaba la cabeza. —Yo lo siento mucho… sé que esto es muy difícil pero… ya hice lo necesario para estar seguro de que esto es verdad y bueno… esto que lees es la verdad… disculpame… es mejor que me vaya… te llamaré —mencionó el hombre vestido de n***o, tomando el vaso con whiskey hasta dejarlo vacio, abrocho su saco al ponerse de pie y salió de la oficina de Maximiliano. Éste lo observó fijamente, mientras se alejaba, cerrando la puerta de nueva cuenta, Maximiliano arrojó los documentos al suelo en un arranque de ira y de rabia, el dolor que estaba experimentado en ese momento, parecía que le quitaba el aire. Maximiliano tomó la botella de whiskey y sirvió directo a su garganta, las lágrimas aún seguían saliendo de sus ojos disipándose al llegar a la barba de Maximiliano. … Al día siguiente después del almuerzo, Elián se encontraba en la recepción de la empresa “E & C”, esperando a Maximiliano, la recepcionista le había mencionado que el director no había asistido, Elian preguntó si había un motivo en especial, ya que en la universidad, justo ese día Maximiliano no tenía clases en la universidad. A lo que la recepcionista no pudo contestar con certeza el porqué de la ausencia de Maximiliano. A pesar de no poder ver a Maximiliano Elián pregunto, cuales serían sus actividades, y las reglas que tenía que seguir y si en ese momento lo necesitaba para algo. Elian vestía saco y pantalón azul con una camisa blanca que no abrochaba hasta el cuello dejando el pecho descubierto, el día anterior se había comprado un par de conjuntos con dinero que recursos humanos le había otorgado. —Bien… tengo entendido que serás a partir de este momento el asistente de jefe, necesitare tu horario de la universidad para saber a qué hora debes estar aqui, trabajaras solo 4 dias a la semana, despues de clases, tu expediente dice que eres soltero y eso es muy bueno así no tendrás distracciones. —Asi es digame en que puedo ayudar mientras llega el profe… quise decir el señor Maximiliano —mencionó Elián, y un teléfono en recepción sonó. —”E & C” en qué puedo servirle —dijo la recepcionista como parte de su protocolo de atención a clientes, esbozando una sonrisa que se notaba un tanto forzada. —De acuerdo señor, le buscó un mensajero y se los envió no se preocupe —dijo la recepcionista, y colgó el teléfono fijo. —¿Qué ocurre, era el señor Maximiliano? ¿Le dijo algo sobre mí? —preguntó Elián, entusiasmado por recibir una respuesta positiva por parte de la recepcionista. —No, no me dijo nada sobre ti… —dijo la recepcionista y Elián bajo un poco la mirada decepcionado, de que no le sería posible ver a maximiliano en su primer dia laborando para él, si bien era cierto que todo había sido tan rápido, Elian entendía a la perfección que hombres como Maximiliano, tenían cierto comportamientos que para el resto de la humanidad podrían parecer extraños, estaba consciente que Maximiliano lo menos que podía hacer era perder el tiempo y por eso, todo lo que quería buscaba conseguirlo de prisa. —Sabes, puedes ser útil, lleva estos documentos con el “jefe” asi sirve que lo ves y le preguntas tus dudas —mencionó la recepcionista dándole las indicaciones que necesitaba para llegar al departamento de Maximiliano, también le entregó una serie de documentos que tenía que firmar documentos que el mismo Maximiliano había solicitado le fueran llevados hasta su departamento. Elián aceptó sin chistar y con un semblante de alguien en su primer día de trabajo salió de prisa de aquel lugar; para Elián era un sueño hecho realidad, él había soñado con tener una oportunidad en el mundo empresarial, sus aspiraciones estaban enfocadas en terminar la Universidad y conseguir un empleo mejor remunerado y aunque guardaba con recelo el hecho de que estaba casado y tenía un hijo, tenía en mente justo en ese momento que su oportunidad había llegado y no pensaba desaprovecharla. Elián se dirigió hasta el departamento de Maximiliano esté quedaba en una de las zonas más importantes de la ciudad un rascacielos enorme estaba frente a él, entró en la lobby y preguntó por su profesor, un guardia que custodiaba la recepción lo hizo esperar hasta confirmar que podía subir, después de realizar una llamada, el guardia le indicó a qué piso subir, Maximiliano vivía en el penúltimo piso de aquel rascacielos, para Elián admiraba con detalle cada aspecto decorativo del lugar, estaba impresionado por el lugar donde vivía su profesor, subió hasta el penúltimo piso y al abrirse las puertas del elevador miro el recibidor el cual tenía un cuadro de expresión cubista en la entrada un recibidor debajo de aquel cuadro los piso eran blancos al igual que los muros; avanzó unos paso y de frente se encontraba la sala de estar enrome con asientos de piel, en color gris a la derecha un pasillo conducía a la cocina, y pasando al fondo un comedor y la doble altura del lugar dejaba ver más al fondo una escalera que llevaba a la habitación de Maximiliano, del lado donde quedaba la sala de estar ventanales enormes con una vista increíble, permitían la salida a la terraza en la que se encontraba un pequeño jardín y una piscina. Elián no podía creer lo que su ojos observaban, está maravillado, pues jamás había visto un lugar tan elegante y costoso como el que apreciaba justo en ese momento. Mencionó el nombre de Maximiliano un par de veces, anteponiendo la palabra profesor. Giró el rostro varias veces para tratar de ubicar a Maximiliano, sin que éste apareciera en el lugar; después de algunos minutos, Maximiliano bajó por las escaleras del fondo vestían con un pantalón n***o y una camisa blanca desabrochada, el semblante de Maximiliano no era el de siempre parecía un tanto perdido y con una expresión de desolación. —Profesor, buenas tardes… yo… —dijo Elián sin terminar la frase pues fue interrumpido por Maximiliano. —Asi que tú fuiste el elegido… perdón se que hoy tenía que estar presente en tu primer día, pero… en fin dame los papeles —ordenó Maximiliano. Elián observó detenidamente el cuerpo de Maximiliano, y por su mente paso que no podía creer que Maximiliano tuviera ese cuerpo tan bien tonificado, trago saliva y sintió un pequeño temblor en sus manos cuando Maximiliano se acercó para tomar los papeles que Elián tenía en sus manos levantadas hasta su pecho. Maximiliano, leyó de prisa los documentos y sin chistar los firmó dándole indicaciones a Elian de lo que tenía que hacer con eso documentos. Elián escuchó atento las indicaciones sin dejar de observar debajo de la camisa de Maximiliano. Elián se despidió y giró el cuerpo lentamente, se sentía absurdo, ya que él había pensado en varios escenarios, donde hablaría con Maximiliano sobre sus actividades, pero éste había sido bastante escueto en su atención tanto que había bloqueado la mente de Elián sin que esté pudiera decir nada. Maximiliano avanzó hasta la sala de estar en el centro se encontraba una botella de whiskey que estaba hasta la mitad de su contenido, Elián no se había percatado, hasta que Maximiliano se acercó a la sala, caminó despacio y de un momento a otro, las palabras salieron de su boca sin pensar en que podía ser entrometido. —Disculpe profesor, ¿Se encuentra bien? —preguntó Elián, girando el cuerpo quedando frente a Maximiliano. Éste sonrió, con esa sonrisa arrogante que lo caracterizaba, pero está vez con un ligero toque de melancolía. —-Todo está bien… sabes eras muy joven para entender por qué un hombre bebé whiskey a esta hora del día… pero tal vez no seas tan joven para un trago —respondió Maximiliano mirando fijamente a Elian, mientras levantaba la botella de whiskey mientras le servía una copa a Elián. —Disculpe profesor, no fue mi intención entrometerme es solo que… —dijo Elián siendo interrumpido. —No te preocupes, yo te perdonaré porque bebas mientras trabajas —dijo Maximiliano sonriendo. —De acuerdo… —replicó Elián tomando la copa de la mano de Maximiliano. —Brindemos… brindemos porque aceptaste trabajar para mí —dijo Maximiliano y tomó directo de la botella, Elián sorbió solo un poco de la copa que tenía en su mano. Para Elián ese momento estaba resultando bastante incómodo, pensaba que era un idiota por haber preguntado. —Yo… creo que debo irme, de lo contrario no llegarán a tiempo esto documentos —dijo Elián con la voz entrecortada, apenado por la situación en la que se había metido. —Antes de que te vayas quiero pedirte una disculpa… no quise avergonzarte frente a la clase, es solo que… —dijo Maximiliano, mientras se acercaba hasta quedar frente a Elian. —No se preocupe profesor eso está olvidado, entendí la lección —replicó Elián con un tono directo. —No merecías que me burlara de ti —replicó Maximiliano, tomando con una mano la mejilla de Elián, el cual se quedó inmóvil, mientras ebria la calidez que sentía al ser tocado por su profesor. —Yo… —dijo Elián completamente nervioso. En ese momento comenzaban a pasar ideas por su cabeza que no podía entender, sentía la necesidad de corresponder al toque de la mano de Maximiliano, sentía que debía corresponder a su agarre, tal vez tomando su mando, pero si cuerpo no le permitía moverse. Maximiliano lo miró fijamente y recorrió con su dedos el cabello rizado de Elián, éste cero los ojos al sentir como los dedos de su profesor recorrían su cabello, pensando que se sentía muy bien. Elián abrió los ojos y miró el torso de Maximiliano el cual estaba bien tonificado y cubierto por vello sobre todo su pecho. Maximiliano lo miró de nueva cuenta y sin pensarlo en un impulso que no fue capaz de controlar se acercó lentamente hacia Elián, éste comenzó a respirar de forma acelerada, sabía lo que estaba a punto de ocurrir pero tenía intención de apartarse, de alguna manera él también quería que ocurriera. Elian dejo de lado sus pensamientos por un instante cerró los ojos y Maximiliano, se acercó lo suficiente hasta que logró rozar con mucha delicadeza los labios de Elián, éste cerró los ojos y con lentitud recorrió el labio inferior de Maximiliano el cual justo en ese momento también cerró los ojos Maximiliano se acercó un poco más, Elián soltó los documentos sobre el sofá y llevó su mano hasta el pecho de Maximiliano. Elián pensaba en que no podía creer lo que estaba ocurriendo, sentía los labios de Maximiliano y creía que eran los labios más suaves que jamás había sentido. Maximiliano tomó de la cintura a Elian, mientras cargaba la botella de whiskey con la otra, Elián permitió el agarre y su beso se volvió más efusivo, poco a poco se dejaron llevar por el deseo que despertaba por primera vez entre ellos, ninguno de los jamás había besado a un hombre. Era la primera vez que se permitían experimentar y estaba obteniendo buenos resultados. Maximiliano de apartó disculpándose por lo ocurrido, giró su cuerpo y dejo la botella sobre la mesa de dónde la había tomado, Elián aturdido bebió de la copa hasta terminar su contenido caminó hasta Maximiliano, y dejó sobre la mesa la copa que Maximiliano le había ofrecido. —Yo… no sé qué ocurrió… pero disculpame yo… —mencionó Maximiliano alejándose de Elián mientras recorría sus propios cabellos. —Profesor… le puedo pedir una cosa —mencionó Elián acercándose a Maximiliano el cuál bajaba las manos mirando fijamente los ojos de Elián. —Claro cualquier cosa, yo me siento tan extraño no se que me pasó… pero… si esto te ayuda a perdonarme… pide, pídeme lo que quieras. —Profesor besame, besame otra vez —replicó Elián, miró fijamente a Maximiliano, y cerrando los ojos, Maximiliano se acercó, observó el bello rostro de Elián, y sin pensar en nada, volvió a probar el sabor de sus labios
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