—Perdón… yo no debí hacer esto, no se que me ocurrió, disculpame por favor —suplico Maximiliano, con las manos de frente como intentara defenderse de su alumno el cual en realidad no lo había atacado o al menos no de forma lasciva. —Discúlpeme profesor yo… no se que me ocurrió, seguramente el trago fue… hizo que yo… —dijo Elian, completamente desorientado, había traspasado los límites, el único límite que no podía ser permitido lo había saltado como a una pequeña reja de madera. —Lo mejor es que te vayas no quiero verte aquí —ordeno Maximiliano, intentó recobrar el aliento trataba de calmar su respiración, mantuvo su voz como si de algo sirviera, como si al ocupar una voz firme pudiera desaparecer aquel momento que había surgido de la nada; un beso, un beso a un hombre, un beso a su al

