Capítulo 3

450 Words
Papá ha llegado, finalmente lo ha hecho, pero cuánto desearía poder revertir el tiempo y no haberlo pedido con tantas ganas. Sí está aquí, pero cuando él regresa los problemas aumentan. La cara de mi madre se oscurece, casi puedo intuir que ha existido algun tipo de agresión física entre los dos. Los ojos penetrantes de papá, pueden ser capaces de cualquier cosa. Aveces temo de su mirada, es una sensación rara, como una opresión en el pecho que me ahoga, casi como si no pudiera respirar; Con 17 años de edad puedo decir que no es sano esto, no es sano el miedo que le tengo, ni muchísimo menos la falta que siempre me hace, el no tener a una figura paterna real, un padre que esté ahí, alguien que pueda cuidarme y apoyarme en las buenas y en las malas. Desde que tengo memoria, nunca he experimentado ningún tipo de afecto por parte de él, claro que yo suponía que no era muy cariñoso con nosotras porque siempre andaba en sus cosas o en el trabajo, pero ese trato ha ido empeorando con los años y pues yo he ido creciendo y con ello madurando. Algo que me ha ayudado por supuesto, a tener suficiente uso de razón para darme cuenta, de que sólo es parte de su obstinada personalidad. Los vidrios de la ventana vibran ante la tempestad de la puerta al cerrarse. Mis ojos se cierran por acto reflejo, a pesar de que realmente ya me encuentro acostumbrada a ello. Su figura está a pocos metros de mí, su vista clavada con bastante fijación, hace que por instinto me mantenga erguida. Me observa de una manera intimidante, y creo saber, el por qué lo hace. Mi cabello es uno de los culpables de esta, ya que se encuentra más corto que la ultima vez que entró a casa, mucho más corto. La cabellera larga que antes se extendía un poco más abajo de mis pechos, ahora siquiera puede alcanzar la altura de mis hombros. —¿Qué te pasó en la cabeza? —Pregunta como si nos fuéramos visto hace apenas unas horas. —Sólo lo corté. —Suelto tratando de sonar lo más tranquila posible. Es mejor pasar por ingenua o indiferente. —¿Tu madre? — Su voz alta por poco, me hace ahogarme con la saliva. — Eveleen ha tenido un accidente, está intern... Soy interrumpida. — ¡Contesta a lo que te pregunté! — Soy sorprendida ante su mano apretando mi brazo con fuerza desmedida. Trato de respirar hondo ante la molestia y la ira que me embarga. A pesar de esto, paso saliva y solo respondo: — Está en su habitación.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD