—¿A dónde vas tan bonita? Preguntó Sara con una sonrisa al ver a Raquel salir de su habitación con un vestido blanco de flores rosas y amarillas, que hacía contraste con las sandalias doradas. —Iré a visitar a Samuel a su departamento. Sara trató de mantener su sonrisa, pero esto le resultaba difícil por el descontento que sentía al solo escuchar el nombre de Samuel. —¿Por qué no mejor vemos una película? Hoy es mi descanso y no hemos pasado mucho tiempo juntas. Sugirió Sara. —Es que… Raquel jugó con un mechón de su cabello rizado. —Ayer hablé con él y dijo que hoy estaría descansando, así que quería sorprenderlo. —Ah, bueno, está bien, amiga, no te preocupes, será para la próxima. —Sí, discúlpame. —No te preocupes, pero ¿sí desayunas conmigo? —Va, eso sí puedo hacer contigo.

