AL DÍA SIGUIENTE...
*** HILDA ***
— ¿Qué sucedió?. No tardaste nada con Emiliano anoche. — Pregunta mamá, mientras desayunamos.
— La mocosa se enfermó. — Bufo frustrada.
— ¿Y tú qué haces aquí?. — Cuestiona molesta y la miro confundida.
— Es su hija, no la mía. — Rebato encogiendo mis hombros.
— No seas tan estúpida, hija. A un hombre, le gusta sentirse acompañado en un momento como ese. — Explica.
— Ni loca, mamá. Esa chiquilla no me soporta y yo menos. No tengo nada qué hacer ahí. — Bufo.
— Mucho cuidado, Hilda. Recuerda que tienes que asegurarlo. Necesitamos su dinero y con esa actitud, no lo vas a conseguir. — Finaliza y sé que tiene razón, así que buscaré la manera de reivindicarme con Emiliano. Necesito ser su esposa cuanto antes.
*** NATALY ***
Es sábado y como mi sobrina no tiene clases, la dejo dormir hasta un poco más tarde.
— Buenos días, hermanito. — Saludo a Emiliano, llegando al comedor, mientras Marina nos sirve el desayuno.
— ¿Dónde está Abril?. — Pregunta seco.
— Aún duerme. — Respondo dando un sorbo a mi café.
— ¿Pudiste averiguar de dónde saco la brillante idea de su falsa enfermedad?. — Me mira fijamente y yo trago saliva.
— No creo que nadie le de esos consejos. Es una niña, Emiliano. Lo hace por celos de hija. — Explico y él sigue serio, con el ceño fruncido.
— Yo sé que a ella no le agrada Hilda, pero es la mujer que amo y he decidido pedirle matrimonio, así que muy pronto, vendrá a vivir con nosotros. — Suelta y siento el alma abandonar mi cuerpo.
— ¿Te enloqueciste, Emiliano?. — Grito golpeando la mesa del comedor, mientras me pongo de pie. — Esa mujer es una arpía. — Bufo molesta.
— Lo siento, Nataly. Pero es mi decisión y tanto Abril como tú, deben respetarla. — Finaliza saliendo del departamento.
Grito desesperada. Esa maldita mujer, se va a salir con las suyas.
*** ALICIA ***
— Tranquila, comerás en un momento. — Le digo a Winny, que está restregándose sobre mí, en la cama.
Me levanto y lleno su tazón con comida y agua fresca.
Mientras preparo mi desayuno, mi celular anuncia una llamada de Brenda.
— Hola, amiga. — La saludo.
— Ali, ¿qué harás hoy?. Tengo pases para el cine. — Dice emocionada.
— Ay, Brenda. Tengo mucho qué hacer. Estoy atrasada con la planeación de la semana. — Me disculpo.
— Tú como siempre, tan aburrida. — Se queja.
— Lo siento, prometo que en la próxima, si te acepto la invitación. — Respondo haciendo sonar besos en el teléfono y finalizamos la llamada.
Un instante después, nuevamente mi celular avisa una llamada. Ésta vez, de un número desconocido.
— ¿Diga?. —
— Alicia, soy Nataly. —
— Hola, ¡que sorpresa!. —
— ¿Será que podemos vernos?. —
— No me asustes. ¿Algo con Abril?. —
— ¡No!. Ella está perfectamente. Es otro tema. —
— Bueno, Si quieres te doy mi dirrección. —
— Listo, voy para allá. — Finaliza la llamada, al darle el dato.
✯¸.•´*¨`*•✿ ✿•*`¨*`•.¸✯
— Ay, Alicia. Que vergüenza venir hasta tu casa, un sábado. — Dice Nataly llegando al departamento.
— No te preocupes. Dime, ¿Qué sucede?. — Pregunto intrigada.
— Es mi hermano. Ahora resulta, que le va a proponer matrimonio a "Esa". — Suelta casi entre sollozos.
— Ay, Naty. ¿Qué puedo decir?. Si él la quiere... — Respondo encogiendo mis hombros.
— Lo sé, sólo que no me la trago. Si la conocieras, me darías la razón. La cosa es que no sé cómo lo tome Abril. — Explica y asiento, porque sé que mi pequeña es quien sufrirá más.
— Habrá que esperar que sea él mismo quien se lo diga. A demás, no todo es seguro en la vida. Uno nunca sabe qué pase. — Trato de animarla.
*** EMILIANO ***
Sé que jamás amaré a otra mujer como a Cristina, pero con Hilda me siento feliz. Por eso, decidí dar el siguiente paso.
Voy a la joyería y elijo un hermoso anillo, a su medida.
La llamo y la invito a comer, por lo que acepta emocionada.
Regreso al departamento, para descansar un poco, antes del gran momento.
— Marina, ¿dónde está la familia?. — Pregunto al notar un silencio extraordinario en el departamento.
— Pues la señorita Nataly, salió hace unos minutos y la niña, está en su habitación. — Responde.
Subo a ver a mi hija, que está viendo sus caricaturas favoritas.
— Hola. — La saludo y ella sólo me mira por unos segundos, antes de volver a fijar sus ojos en la televisión.
— Abril, sé que me exalté y lo siento, pero no debiste fingir una enfermedad, sólo para retenerme en casa. — Explico y ella me presta atención.
— Perdón, papito, pero es que no me gusta la empalagosa de Hilda. Ella no es buena. — Se queja agachando la mirada.
— ¡Mi amor!. —Exclamo abrazándola y no sé cómo le diré, si mi novia acepta la propuesta que le haré esta noche.
✯¸.•´*¨`*•✿ ✿•*`¨*`•.¸✯
— ¿Te gusta el lugar?. — Le pregunto a Hilda, mientras estamos en el restaurante.
— Me encanta, mi amor. Todo es perfecto. — Responde feliz.
— Que bien que te guste, porque hay un motivo muy especial, por el cual estamos aquí. — Espeto algo nervioso.
— ¿Y eso?. — Pregunta confundida.
Saco del bolsillo la pequeña caja de terciopelo, mientras ella cubre su boca con sus manos.
— Hilda Palacios, ¿quieres casarte conmigo?. — Pregunto arrodillándome a su pies.
— Obvio que sí, mi cielo. Yo feliz de ser tu esposa. — Responde emocionada, mientras pongo el anillo en su dedo anular izquierdo y nos besamos en medio de los aplausos, de algunos curiosos.