Capítulo Nueve

1668 Words
CAP. 09: ME CONVENCISTE CON EL HELADO. — ¡Fue increíble! — gritó Jimin mientras subíamos las escaleras del edificio — Cuando el auto “¡Pum!” Y ella “¡Aah!” Entonces todo se volvió “Woow”— decía Jimin con entusiasmo mientras hacía efectos de sonido. — Fue buena, realmente no me esperaba ese final — dije recordando la película que habíamos visto. — ¿Buena? ¡Minni, fue increíble! La mejor película del mundo — gritó Jimin, y estaba seguro de que estábamos molestando a más de algún vecino — Debe tener secuela, y cuando salga la iremos a ver, ¿Está bien? — Mientras tú pagues... — dije provocando que Jimin hiciera una mueca — Es broma, Park. Ambos llegamos a la puerta de nuestros respectivos departamentos. Cuando pequeña creía que era la mejor de las suertes tener a Jimin viviendo justo en frente de mí, ya que apenas abría la puerta él abría la suya y salíamos a jugar. Por un momento ambos nos mantuvimos en un absoluto silencio, solo observándonos el uno al otro, hasta que Jimin con mucho cuidado (diría que hasta con un poco de miedo) acarició mi cabello con su mano y sonrió. — Gracias por acompañarme — dijo sin dejar de sonreír — Fue un buen día para mí, espero que también lo haya sido para ti. — Fue... — ¡Hyemin! — gritó mi mamá cuando caí de espalda al suelo. Ella había abierto la puerta y yo, al estar afirmada en esta, caí — ¿Estás bien? — Ouch. (...) —Entonces me caí y terminé con un chichón en la cabeza — le dije a los chicos a través de la pantalla. — Eres una tonta — dijo Tae y Jungkook asintió en apoyo. — ¡Hey! — me quejé haciendo puchero y ambos chicos rieron. — Bueno, eso no es lo importante — dijo Jungkook (ya que Tae aún no paraba de reír) — La cosa es que por fin estamos juntos, o algo así — dijo refiriéndose a la distancia Seúl-Daegu entre nosotros. — Te extrañé, Hye — dijo esta vez Taehyung — ¿Por qué no nos respondiste ayer? — Por si no lo recuerdas, trabajo hasta las ocho. — Pero ¿Y antes? — preguntó Jungkook. — Dormía. — ¿Y después de que llegaste del trabajo? — Mi teléfono estaba descargado. Si, no quería decirles a los chicos ir había pasado el rato con Jimin (a pesar de que había tenido un buen día) Y no era porque Jimin me diera vergüenza o algo por el estilo, más bien era por el miedo a que me juzgaran por mi decisión de acercarme más a Park. Quizás ellos se molestarían y era lo que menos quería. — ¡Minni! — escuché gritar a la persona que menos quería en este momento. — ¿Quién es? — preguntaron Tae y Kook mientras Jimin se acercaba a mí. — ¿Hablas con alguien? — preguntó esta vez Jimin justo antes de mirar la pantalla en donde estaban mis amigos. — Park — dijo Taehyung rodando los ojos. — Agh, eres tú — dijo Jimin incapaz de esconder su desagrado. — Hola — murmuró Jungkook, que al igual que yo, estaba confundido ante el aparente problema entre Taehyung y Jimin. Desde hace ya un tiempo que Jimin y Tae se comportaban de esa manera cuando daba la casualidad de que se vieran a través de la cámara de mi computadora. Sabía que Taehyung odiaba a Jimin por las cosas que me había hecho, pero el odio de Jimin hacia Taehyung no lo lograba entender, ni siquiera se comportaba así con Jungkook. — Tengo algunas cosas que hacer, Hye. — dijo Tae un poco serio. — ¿Qué vas a hacer? — preguntamos Jungkook y yo al mismo tiempo. — Las cosas que te dije que haría, Jungkook — dijo modulando demasiado. Okey, había algo raro aquí. — P-pero yo... — ¡Adiós Hyemin! — dijo Tae finalizando la llamada. — Yo creo que son gays — dijo Jimin provocando que dé me escapara una risita. — Estás loco — dije mientras me acercaba a limpiar una mesa. Jimin me siguió y se sentó en una de las sillas mientras tomaba una malteada que al parecer se estaba acabando, y que el sonido que hacía al ser succionado ya se estaba volviendo molesto. Sus ojos me seguían, incluso sin verlo lo podía sentir, y me estaba incomodando tanto que me volteé para verlo. — ¿Por qué me miras? — espeté. — ¿Qué acaso no te puedo mirar? — preguntó y yo solo rodé los ojos. — ¿No tienes algo mejor que hacer? — En realidad sí. Tengo que ir a comprar un regalo y estoy esperando a que una chica me acompañe. — Entonces... — Estoy seguro de que me dirá que no me acompañará — dijo haciendo un puchero, viéndose realmente tierno. ¡Agh basta Hyemin! ¡Solo es Jimin! — Jimin, estoy segura de que nadie podría decirte que no. — ¿Enserio lo crees? — preguntó esperanzado. — Por supuesto — respondí. Cuando Jimin se proponía algo era como un horrible dolor de cabeza porque no se detenía hasta que lo lograra. — ¡Genial! Entonces, Hyemin, ¿Quieres acompañarme? — ¿Qué? ¡Por supuesto que no! (...) — ¡Hyemin, ¿Puedes caminar un poquito más rápido, por favor?! — dijo Jimin un poco irritado. Yo sólo me limité a seguir caminando a paso caracol — ¡Agh! — se quejó Jimin provocando que algunas de las personas en el centro comercial nos miraran, o más bien, me miraran. — Solo quiero decir que vine aquí en contra de mi voluntad — les dije a las personas mientras Jimin se acercaba a mí y me arrastraba junto con él. — Minni, estás siendo un poco borde. — Ya te dije que no quería venir. — ¿¡Entonces por qué viniste!? — Me convenciste con el helado. Y así era. Jimin me había prometido que si lo acompañaba me compraría un helado en CakeUp, una tienda de helados que quedaba cerca y juro que tenía los mejores helados de toda Corea. Jimin me había explicado que hoy era al cumpleaños de Sunhee, pero necesitaba la visión femenina para escoger un regalo. Y me di cuenta de que realmente la necesitaba, porque a penas entramos se fue a la sección de +14 años, en donde la mayoría de las cosas eran rosas o celestes, y a mí no me hubiese molestado, pero Sunhee era totalmente lo contario a mí. — ¿Crees que esto le guste? — preguntó mostrándome un cintillo con un enorme lazo tipo Minni Mouse en la parte superior. — Definitivamente necesitas ayuda, Park — dije y Jimin infló sus mejillas frustrado. Quince minutos más tarde estábamos pagando algo acorde con los gustos de Sunhee. Jimin no paró de agradecerme hasta que llegamos a la tienda de helados. Él se encargó de ir a comprarlos mientras yo encontraba una mesa en la terraza ya que hacía mucho calor como para quedarnos adentro. — ¡Buu! — escuché decir a Jimin, más no me asusté, pero me volteé para mirarlo no teniendo en cuenta lo cerca que se encontraba de mí, provocando que quedáramos separados por un par de centímetros, casi rozando nuestras narices. Ambos nos separamos y sentí como mi rostro comenzaba a enrojecer — Y-yo, Uhm... Ten — dijo entregándome un helado de menta con chocolate, mi favorito. — Gr-gracias — tartamudeé y me sentí estúpida por eso. Era la primera vez que me sentía tan cohibida al estar con Jimin, pero no se sentía mal como creía. En realidad, estaba experimentando un montón de cosas nuevas con Jimin, y poco a poco mis inseguridades se iban yendo para remplazarlas con cariño, pero no solo eso, también los malos recuerdos que se venían a mi mente cada vez que estaba con él, iban desapareciendo, y no estaba segura de si eso era bueno o malo.                                         CAPÍTULO 10: QUIZÁS HASTA LE GUSTAS. —¡Mamááá! - grité desde el primer piso. — No es necesario que grites, Hyemin. Ya estoy aquí — dijo mientras bajaba por las escaleras con una cara que gritaba "déjenme dormir". Caminó hacia la cocina y puso a hervir agua. — Voy a buscar mi informe de calificaciones a la escuela — le dije y ella solo asintió con los ojos cerrados. Bueno, al menos avisé. —¿Jimin irá contigo? — preguntó justo antes de que saliera del departamento. — Uhm, no — respondí. Las calificaciones se iban entrando por orden de lista, y Kang quedaba muy lejos de Park, así que él tendría que esperar un poco más. Aunque Jimin se había ofrecido a acompañarme, me negué. Solía trabajar por la mañana por lo cual en la tarde estaba cansado, a menos que esperara a que mi turno terminara para salir a ver una película. Ahora que lo pienso, realmente estaba pasando mucho tiempo con Jimin. Les envíe un mensaje de buenos días a Taehyung y Jungkook antes de que el wifi se desconectara por estar fuera de rango (odiaba no tener datos) y seguí mi camino hacia el colegio. No tomé autobús, el día estaba demasiado lindo cómo para desperdiciarlo estando encerrada en el transporte con mucha gente lanzando dióxido de carbono. Pero unas cuantas cuadras más adelante, escuché mi nombre ser gritado. —¿Jimin? — me pregunté mientras me volteaba a ver al pelinegro (si, se lo había vuelto a tinturar) corriendo hacia donde yo estaba. — Tú... - dijo tomando una gran bocanada de aire — Te dije... Qué... ¡Aish! — se quejó por no poder controlar su respiración - ¡Te dije que me esperaras! — Te dije que podía ir sola, no era necesario que vinieras. —¡Pero quería hacerlo! — dijo comportándose como un niño pequeño — O sea, tengo algo que hacer, y no quería ir solo de camino hasta allá. —¿A dónde vas? — pregunté. — Dejé mi chaqueta en la casa de Sunhee, la iré a buscar. — Ooh — fue lo único que dije y seguí caminando junto a Jimin. En realidad, no hablamos tanto esta vez. No teníamos un tema y tampoco sabía que preguntar, pero el silencio no era tan incómodo. Repentinamente el teléfono de Jimin sonó y contestó de inmediato. — Oh sí, estoy cerca — dijo escuchando atentamente —¿Ahora? Pero... Agh, está bien. Nos vemos, Sun — dijo antes de colgar — Minni, tengo que irme adelante, ¿Está bien? — Uhum.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD