Capítulo Ocho

1245 Words
Cap. 08: Yo no bromeo, Hye. — ¡Hyemin! — alguien gritó provocando que me despertara de golpe ¿¡Qué acaso uno ya no puede dormir la siesta!? — Jimin — me quejé cubriendo mi cabeza con la almohada del sofá, si, porque ahí me había quedado dormida. — En serio me sorprende que te puedas dormir en cualquier lugar — dijo quitando la manta que había puesto sobre mí. Se la arrebaté de las manos y me volví a cubrir hasta la cabeza — Está bien, has lo que quieras. De todas formas no seré yo el que llegue tarde al trabajo. De inmediato mis ojos se abrieron haciéndome despertar por completo. Mis semanas de vacaciones habían acabado y debía volver al trabajo, ¡Lo había olvidado por completo! Rápidamente me levanté del sofá y corrí al baño para cepillarme los dientes, mientras Jimin me observaba desde el marco de la puerta riéndose. — ¿Pof que te fief? — pregunté con mi boca llena de pasta dental. — No me dejaste terminar — dijo aún riendo — Todavía te queda una hora, yo solo te estaba avisando con anticipación. A parte no creo que quisieras ir con un pijama de stitch — dijo apuntandome — y con tu cara llena de baba. — ¡Que yo no babeo! — grité lanzándole lo primero que tuve a mi alcance, lo que resultó ser un jabón. Jimin cerró la puerta antes de que el jabón lograra dar con su cara, pero aún así podía escuchar su estrepitosa y molesta risa desde afuera. Luego de haberme quitado mi cómoda pijama de Stitch y cambiado a algo apropiado para el trabajo, salí de casa. No sin antes decirle a Jimin que no entrara a mi habitación, aunque sabía lo que haría igual, no estaba de más intentarlo. — Llegué — dije entrando a la cocina, en donde estaba Sook. — Un minuto más y llegas tarde — dijo ella. Sook era una loca por la puntualidad, siempre llegaba antes que todos y se enojaba demasiado si alguien llegaba tarde. — Lo sé, pero no lo hice — respondí sacando un pastelillo — ¿Donde está mamá? — pregunté y se encogió de hombros — ¿Y Jimin ya estuvo aquí? — ¿Ahora te preocupas por Jiminnie? — ugh, Odiaba que lo llamaran así, sonaba demasiado tierno como para él. — ¡Por supuesto que no! — grité — Es solo que yo estoy aquí mientras él está tratando de buscar algún diario o algo en mi habitación. — Él vino más temprano. Dijo que tenía algo que hacer más tarde así que no podía tomar el turno después de ti. — ¿Pero... — ¡No más preguntas, Hyemin! Aish, eres demasiado preguntona — se quejó — Es hora de trabajar. Al igual que siempre, mi trabajo era atender a los pedidos de los clientes, los cuales mayormente pedían capuchinos, frappés o cualquier cosa que fuera dulce; raramente alguien pedía algún Espresso o algo amargo como a mi me gustaba. — ¡Mamá! — la llamé cuando la vi entrar. Ella solo me sonrió y siguió de largo, pro estaba extraña. Sus ojos estaban rojos (al igual que su nariz) y también inchados, como si hubiese estado llorando. Dejé lo que estaba haciendo y fue preocupada hacia donde estaba ella — Hey, ¿Qué pasó? — Nada, Hyemin — respondió y yo alcé mis cejas — Creo que me resfrié, tuve un poco de fiebre así que le pedí a Sook un tiempo para ir a dormir. Eran pocas las veces que veía llorar a mi madre, nisiquiera lloraba para los aniversarios de muerte de papá. Pero cada vez que lo hacía, sentía su mismo dolor e incluso sin saber la razón. Era como una extraña conexión madre-hija que habíamos desarrollado. (...) Amaba y odiaba la cafetería. La amaba porque al ser uno de los lugares preferidos de las personas, solía llenarse de clientes los cuales -la gran mayoría- me dejaba propina. Pero esa era la misma razón por la cual también la odiaba. Que el local estuviera lleno solo significaba más basura que limpiar, y ni hablar de cuando habían niños pequeños, los cuales comían y tiraban todo al piso, o corrían por el lugar molestando a otros clientes e incluso a mí. Pero por suerte, mi turno había acabado, aunque de todas formas era tarde y había muy poca gente. Mientras buscaba mis cosas, escuché a un cliente pedir un café Espresso para llevar e instintivamente sonreí. Me despedí de Sook y mi madre la cual me dijo que no llegara tarde a casa, siendo que yo terminaba antes que ella. Al salir de la cafetería, alguien se me acercó. Camiseta negra a rayas, pantalones negros y rotos en las rodillas y una bomber del mismo color, si, me di el tiempo de observarlo por si acaso me secuestraban. Pero todo cambió cuando vi la sonrisa de Jimin. — ¿Qué haces aquí? — fue lo primero que pregunté. — Hace una semana me dijiste que si me iba de tu habitación... — Iría al cine contigo — completé yo y Jimin asintió — ¡Pensé que estabas bromeando! — Yo no bromeo, Hye. Lo decía enserio. — P-pero, ¿Por qué conmigo? — Originalmente iba a ir con Nam, ya que las entradas eran de él, pero me las regaló porque tenía cosas que hacer — dijo encogiéndose de hombros. — Tienes un montón de amigos, ¿Por qué no vas con alguno de ellos? — pregunté tratando de esquivar su invitación. — Si lo dices por los chicos con los que. me juntaba en el colegio, ellos no son mis amigos — dijo y yo quedé más confundida — Mis amigos son Nam y Sunhee, y bueno, tú. — ¿Por qué no vas con ella? — pregunté tratando de ignorar el hecho de que me haya nombrado como parte de sus "amigos". — Esa cosa que Nam tenía que hacer, era con ella. — ¿Y por qué conmigo? — ¿Te han dicho lo preguntona que eres? — dijo Jimin y de inmediato me acordé de la conversación que tuve con Sook en el trabajo. No le respondí nada, así que Jimin me tomó del brazo y trató de moverme. — P-pero — tartamudee y Jimin se detuvo — No estoy vestida como para salir — dije refiriéndome a mi atuendo. Llevaba mis zapatillas, pantalones negros y una camiseta que decía "I ♡ NY". — ¿Kang Hyemin preocupándose por su atuendo? Nisiquiera yo me lo creo — dijo antes de reír — Tranquila, Minni, te ves bien. Y si tienes frío te pasaré mi chaqueta, ¿Está bien? — Okey — dije aún no muy convencida. — Ten — dijo tendiendome un vaso de café — Era para mi, pero ya que estás aquí... — tomé un sorbo y sonreí. Espresso; entonces Jimin había sido el que lo pidió en la tienda. Ver una película con Jimin no fue para nada malo. Es más, nisiquiera los peleamos por cual película escoger ya que ambos nos decidimos por la misma película al mismo tiempo. Aunque en ningún momento tuve la guardia baja, ya que tenía que esto fuese una broma, como las que constantemente me jugaban, pero para mi suerte no lo fue. Habían veces en las que olvidaba lo estúpido que fue Jimin conmigo, ya que con su nueva faceta era casi imposible de creer todo lo malo que había hecho Jimin. Pero cuando volvía a la realidad, aún me asustaba de que esto fuera parte de una broma aún más grande y peor que las otras. Aunque extrañamente, cuando Jimin sonreía, me hacía sentir tranquila y a salvo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD