Cap. 07: “Cosas en común”
Luego de que volviéramos al campamento, y que Jimin estuviese todo el resto del día (e incluso el siguiente) preguntándome la razón por la cual lo llamaba "Mi Mochi" y yo sin darle alguna respuesta alguna, pareció aburrirse porque dejó de hacerlo. O eso pensé hasta cuándo lo pillé hablando con mi mamá para saber la razón, aunque ella no sabía nada, o eso suponía ya que no lo había escrito en ningún diario ni se lo había contado a alguien.
Los siguientes días pasaron muy rápido, y debo admitir que fue gracias a Jimin y sus locas ideas para sacarme de la aburrida rutina. Ni cuenta me dí cuando ya estábamos guardando todo para volver a Seúl y a pesar de que estaba feliz porque iba a tener mi preciado internet e iba a estar cerca de mis libros y pósters, sabía que extrañaría este lugar.
— ¡Jimin!, ¿Podrías dejar de lanzarme papitas, por favor? — grité mientras llevaba las últimas cosas al auto de MinYoung.
— ¿Por que debería? — preguntó volviendo a lanzarme otra fritura en el cabello.
— Porque es comida, y la comida no se desperdicia — dije y Jimin pareció recapacitar porque dejó de hacerlo.
Luego de que terminé de llevar todo lo mío, fui a sentarme junto a Jimin. Hacía demasiado calor y no había sido la mejor idea llevar una camiseta negra la cual atraía todos los rayos de sol. Me puse a pensar en los chicos, Tae y Kook, no habia hablado con ellos hace cinco días y peor era que tuve el tiempo de ir a la tienda y conseguir internet, pero tenía tanta diversión con Jimin que lo olvidaba. Repentinamente mis pensamientos fueron interrumpidos por la cercanía de Jimin, el cual estaba poniendo su gorra en mi cabeza.
— ¿Por qué haces eso? — pregunté mientras Jimin terminaba de ajustar la gorra.
— Camiseta negra no es lo mejor. Solo estoy salvando tu vida, otra vez.
— ¿Debo agradecerte?
— Que conste que tú lo dijiste, no yo. Así que en forma de agradecimiento me acompañarás — dijo y sin esperar un segundo más tiró de mi brazo para hacerme corre junto a él.
Odiaba todo lo que tuviera que ver con actividad física (y realmente lo necesitaba porque me volvería un elefante si seguía así) y correr era lo que menos me gustaba, es mas, ¡Odiaba correr! Pero Jimin no me soltaba y me vi en la obligación de acompañarle a donde sea que fuera.
— Llegamos — dijo deteniéndose en la cancha de fútbol/básquetbol que había allí. Estuve un par de veces con Jimin aquí, pero la primera vez me dormí en las gradas y la segunda, como no había nadie, Jimin me enseñó algunas técnicas para encestar.
— Hey Park — gritó un chico del montón que había. Vi a Jimin sonreír y me llevó hacia ellos. Eran un grupo de cinco chicos, los cuales se veían mayores que Jimin y yo, aunque todo el mundo se veía mayor que yo, incluso una chica de quince — ¿Tu novia? — preguntó y Jimin y yo nos miramos.
— ¡Por supuesto que no! — dijimos ambos a la vez.
— Entonces... — dijo señalando nuestras manos entrelazadas. ¿¡Por que teníamos las manos entrelazadas!? Ambos nos soltamos y yo me alejé un paso de Jimin.
Al parecer Jimin fue a despedirse del grupo de amigos que había formado durante el campamento, estuvo un buen rato hablando con ellos y aunque tratara de integrarme a sus conversaciones yo no era muy buena con eso.
Cuando volvimos al campamento, MinYoung y mi madre nos regañaron por habernos ido sin permiso ni haber avisado, a parte ya debíamos irnos. Jimin se culpó de todo (aunque en realidad él si era el culpable de todo) y MinYoung comenzó a decir que era la mala influencia y lo típico que decían las madres. En fin, después de que terminaron con si regaño entramos al auto y partimos de vuelta a la ciudad.
Luego de aproximadamente diez minutos de recorrido y tres canciones de mi hermosa playlist, mi paz y tranquilidad se vió interrumpida por Jimin quitándome un auricular.
— Hey — me quejé y le quité el auricular que anteriormente él me había sacado.
— Me quedé sin batería — dijo mostrándome su celular apagado.
— ¿Y eso a mí que?
— La última vez te ayudé, no quiero estar todo el camino aburrido escuchando sus conversaciones — dijo haciendo alusión a nuestras madres. Aún no muy convencida le pasé el auricular y él sonrió como si le fuera a entregar un premio Oscar.
— Pero no debes quejarte de mi música — advertí antes de que tuviera la oportunidad.
— Ouch, será un recorrido de pop.
Y si lo fue, pero a él no pareció molestarle porque incluso lo vi cantando One Thing, aunque obviamente trató de disimularlo cuando lo miré.
— Oye, pero esto no es One direction — dijo cuando la canción acabó y pasó a otra.
— ¿Por que todo el mundo cree que por gustarme One direction no me gustará otra cosa y no escucharé algo distinto? — pregunté casi perdiendo el aire. Jimin rió y se encogió de hombros.
— Pensé que no te gustaba el K-Pop.
— Si me gusta, o algunas canciones. A ti te gusta, deberías saber quién es.
— Jamás lo había escuchado.
— ¿¡Jamás habías escuchado a
J-Hope!? — pregunté y Jimin negó — ¡Deshonor! Él es el rey de reyes, no lo puedo creer.
— ¿Por qué eres tan exagerada?
— Es mi don, mi maldición — respondí y Jimin comenzó a reír — No importa, aún tenemos tiempo para ponernos al día y tener algo en común.
— ¡Pero si nosotros tenemos cosas en común!
— ¿Ah si? ¿Cómo cuales?
— Bueno, nosotros... Ambos... Uhm, ¡Ambos peleamos!
— No creo que eso sea algo en común, Jimin.
— No todo el mundo pelea como nosotros — se excusó y yo lo quedé mirando con una ceja alzada — Okey, esa no sirve. Pero sé que algo tenemos.
— Quizás nuestro odio mutuo.
— Hyemin — dijo mirándome fijamente — Yo no te odio, y lo sabes.
(...)
No sé cuánto tiempo tardamos en llegar ni la cantidad de canciones que escuchamos, pero de lo que sí estaba segura era de que tendría un dolor horrible en el hombro por la presión que Jimin ejercía con su cabeza. Mi hermoso sueño se vio interrumpido por la molesta luz del flash de la cámara de mamá.
— Ups, lo siento — se disculpó con una sonrisa — No sabía que esto estaba prendido — se excusó escondiendo su celular detrás de ella.
Miré a Jimin quien dormía plácidamente en mi hombro, sus labios entreabiertos y su cabello estaba un poco desordenado. ¿Era normal que alguien se viera lindo aún durmiendo? Con sumo cuidado desperté a Jimin, no sería tan mala como para gritarle y ya. Aunque eso hubiese servido, ya que la primera vez lo que desperté, sonrió y se volvió a dormir. Así que estuve casi diez minutos tratando de convencerlo para que soltara mi brazo y pudiéramos subir.
— Hey, hey. Esta es mi habitación — le dije a Jimin cuando se lanzó sobre mi cama.
— Lo sé — murmuró aún somnoliento.
— ¿Por qué no te vas a tu departamento?
— ¿Quieres ir al cine conmigo? — preguntó y por un momento me quedé estática, sin siquiera poder respirar. Estaba bromeando, lo sabía.
— Si te vas de mi habitación, sí — dije haciendo alusión a lo que Jimin me había dicho solo se trataba de una broma.
— Genial — dijo y se levantó de mi cama — Buenas noches, Hyeminnie.
Nisiquiera me tomé un momento para reflexionar sobre lo que estaba pasando. Pero por alguna razón sentía que quizás mi vida no sería tan aburrida ni mala, o quizás estaba completamente equivocada.