Capítulo Seis

2034 Words
Cap. 06: Mi mochi. Sentí un dedo picando mi mejilla como por tercera vez, y a pesar de que las veces anteriores lo había ignorado esta logro despertarme dejando ver el rostro Jimin muy cerca del mío, y como era una costumbre grité como si el mismo Jason de martes 13 estuviera a punto de asesinarme. Mis reflejos fueron más rápido que mis sentidos y me senté de inmediato provocando que la cabeza de Jimin y la mía chocasen entre sí. — ¿Por qué hiciste eso? — gritó Park tocándose la frente. — ¿Yo? ¡T-tú fuiste el culpable! ¿Por qué estaba encima mío? — comencé a sentir el dolor en mi cabeza (y no sabía si era por el golpe o por el grito que había mandado) — Te venía a despertar, pero no sabía so estabas muerta así que me iba a asegurar de que respirabas, ¿Así es como me lo agradeces? — ¿Agradecer qué? Me acaba de asustar y  hacer gritar horrible. Que vergüenza. — Primero que nada, siempre gritas cuando te despierto, o cuando te hablo, o cuando respiro. — Ve al grano, Park — dije cruzando los brazos haciendo que recordarse un leve detalle, no traía brasier ¡Y Jimin estaba aquí! De inmediato tomé el saco de dormir y lo subí hasta mi cuello. — Está bien... — dijo mirándome extrañamente — Deberías agradecerme por salvar tu día. — ¿Salvar mi día? ¡Pero si acabo de despertar! — ¡Exactamente! — gritó haciendo un gesto que me pareció demasiado tierno (pero obviamente no sé lo diría) — Si no vienes conmigo este día será horrible para ti. — Uhm... No te lo creo — dije recordando todas las veces en la que Jimin me llamaba en el colegio para luego jugarme una broma. Poniendo ambas manos en sus hombros empujé a Jimin fuera de mi tienda, provocando que este cayera sentado sobre el duro suelo. Sus ojos me observaron y pude darme cuenta que él sabía el porqué de mi actuar. Hizo una mueca y antes de que pudiese cerrar la entrada de mi tienda el tomó mi mano. — Lo siento, Hyemin, enserio lo siento. Pero hasta ahora hemos estado bien, estoy tratando de encontrar una forma para disculparme y que me creas. — ¿Sabes que solamente hago esto por mí madre, verdad? — pregunté recordando la propuesta que me había hecho Jimin con tal de no hacerla pasar unas malas vacaciones. — Lo sé — suspiró — Pero me diste esa oportunidad y nos funcionó. Ahora dame otra oportunidad para hacer que tengas un buen día, ¿Esta bien? — preguntó estirando su mano. — No lo sé — dijo dudando en tomar su mano. — Vamos, después de todo la vida se trata de aceptar oportunidades. — ¿No era "La vida se trata de correr riesgos"? — ¿Ves? No tan solo me darás una oportunidad, porque Minni, conmigo todo es un riesgo. (...) — ¡Park Jimin! — grité mientras luchaba por no caerme en las puntiagudas piedras — Maldito, pensé que lo de correr riesgos solo era una frase y no sería real, inútil, solo quiere verme muerta — iba mascullando en voz baja mientras trataba de ver en donde se había metido el precursor de esta tortura. Estaba tan enojada que al parecer mi sexto sentido funcionó, porque logré sentir a Jimin caminando detrás de mí — ¡Ni se te ocurra asustarme, Park! — Ouch — se lamentó avanzando hasta llegar a mi lado — ¿Por qué eres tan lenta, Hyeminnie? — preguntó  antes de tomar mi mano y hacer que caminata rápido. — ¡Jimin, duele! — me quejé y de inmediato bajo su mano. — ¿Qué? ¿Te sostuve muy fuerte? — preguntó preocupado. — N-no — dije cayendo en cuenta de que nuestras manos estaban entrelazadas — y no pongas esa cara del gato de Shrek — dije quitando mi mano de su agarre — Mis pies duelen con las piedras — Jimin miró mis pies y negó suspirando. — Eres la única que usa Converse en un lugar como este. ¡Por supuesto que las iba a usar! Porque si había algo que me gusta más que One direction (okey, no tanto) eras mis hermosas, y un poco sucias, converse rojas. — ¡Tú tienes la culpa! — chillé golpeándolo en la cabeza. — ¿Yo por qué? — No me dijiste que pasaríamos por un lugar así, y de todos modos ¿A dónde vamos? — Sorpresa sorpresa — cantó. — ¿De dónde sacaste eso? — pregunté extrañada. — No lo sé, quizás lo decía en mi otra vida o que se yo — respondió encogiéndose de hombros. Jimin avanzó y se posicionó de espalda justo delante de mí para luego agacharse. — ¿Qué haces? — pregunté confundida. — ¿Qué no es obvio? Sube. No queda poco recorrido así que te convienen hacerme caso — dijo haciendo un movimiento de manos. Mentiría si dijese que no lo pensé dos veces, pero también mentiría si hubiese dicho que lo pensé tres. Jimin podía ser considerado mi peor enemigo en la faz de la Tierra, pero era ser jodidamente orgullosa (lo que en realidad era) y seguir adelante soportando el dolor provocado por las filosas piedras y en un caso extremo romper mis preciadas zapatillas, o disfrutar de un cómodo viaje en la espalda de Jimin y salir completamente ilesa. No había por donde perderse, ¿verdad? — Eres tan fácil de convencer, pero mejor para mí — dijo y pude notar los vestigios de una sonrisa desde la posición en la que estaba. A los cinco minutos me di cuenta que Jimin me había engañado porque se detuvo y dió un suspiro de satisfacción. En realidad no quedaba mucho recorrido pero él solo quería jactarse de que me hacía convencido, o eso pensaba yo ya que no había otro motivo para cargarme durante tan poco tiempo. Antes de que pudiera decir cualquier cosa, mi vista fue cautivada por la hermosura del lugar en el que estábamos. Una pequeña cascada caía formando una laguna la cual estaba rodeada de árboles, y estaba segura de que si no lo estuviera viendo con mis propios ojos pensaría que era un fondo de pantalla Windows. — ¿Cuando encontraste este lugar? — pregunté aún deslumbrada por la belleza natural ante mis ojos. — Ayer mientras babeabas dormida en mi espalda — respondió riendo. — ¡Oye! — me quejé y lo golpeé en el brazo — Yo no babeo — murmuré avergonzada. — Te he visto dormir mil veces, Minni. No puedes negarle eso a alguien como yo — giré los ojos y Jimin rió antes de quitarse la sudadera que llevaba. Espera, ¿¡Qué!? — ¿P-por q-qué hiciste e-eso? — tartamudee luchando para no fijar mi vista en sus abdominales. ¿Eso podía ser real? Había visto a Jimin sin camiseta una que otra vez, pero por pocos segundos y jamás de tan cerca como ahora. — ¿Por qué crees que te traje a un lugar tan solitario, Hyeminnie? — preguntó mordiéndose el labio y acercándose peligrosamente hacia mí. — T-tú... T-tú no... — Yo... Yo... ¿Yo no qué? Oh Hyemin, realmente no prestaste atención cuando te dije que conmigo todo es un riesgo. — Es-estas bromeando — seguí tartamudeando. — ¿Quien puede confirmar que todo ese tiempo que me fuí realmente estuve en Busan con mi padre? ¿Cómo sabes que quizás estuve en otros lugares, con otra gente, haciendo... Cosas? — ¿Cosas? — Oh sí, Hye — dijo haciendo que todo mi cuerpo se estremeciera con cada paso que daba — Y ahora te tengo justo como lo he querido por tanto tiempo — Jimin cada vez estaba más y más cerca. Oh no, este era mi fin. Probablemente y en cualquier momento Jimin sacaría un arma y me mataría ahí mismo, sin piedad alguna. Cerré fuertemente mis ojos pensando en las razones que podía tener la vida para haberme hecho esto a mí cuando oí un fuerte chapuzón y abrí los ojos de golpe justo al momento en el que Jimin ascendía desde la profundidad del agua. Mi cara debía ser todo un chiste porque Jimin se hechó a reír a penas me vió y eso hizo que la oscura llama de la ira se encendiera en mí. — ¡Te odio, Park Jimin! — dije lanzándome al agua para ir hacia a él y golpearlo. — Cuidado, Hye, me lastimas — dijo aún entre risas. — Idiota, ¿Por qué hiciste eso? — No eres la única con una gran imaginación, Minni. (...) La tarde se me hizo demasiado corta para mi gusto. No era un secreto que amaba la natación y tener la oportunidad de tener un lugar para nadar y refrescarme era magnífico. Había convivido todo el día con Jimin y no habíamos discutido, es más, habíamos compartido un montón de risas. — ¿Por qué teñiste tu cabello? — pregunté al ver a Jimin pasar la mano por este. — Cambios — respondió encogiéndose de hombros — ¿Por qué? ¿No te gusta? — preguntó dándome un leve empujoncito y yo me encogí de hombros. En realidad, el cabello de Jimin me encanta, o tal vez era la forma en la que todos los colores por los que había pasado lucían bien en él. O sea, ¿A quien se le ve bien el cabello gris? Solo a él. — Creo que te vendría bien el color rosa — dije de broma. — ¿Eso crees? — preguntó al parecer sin haber notado la forma en la que lo había dicho. — Por supuesto — respondí sarcástica. — Quizás algún día lo tendré así, de seguro se me verá bien — dijo y rodé mis ojos por su egocentrismo. Nos quedamos un momento más sobre el pasto que había en la orilla, mientras yo rogaba para que mi camiseta se secara rápido porque odiaba que esta se pegara a mi cuerpo. — Dime algo de ti, Hye — dijo Jimin mirando hacia el cielo. — Jimin, te conozco hace mucho tiempo. Estoy segura de que ya sabes todo sobre mí. — Tienes razón, te conozco hace mucho, pero desde hace tres años lo único claro que sé de ti es que me odias — dijo de una forma tan normal que por un momento sentí lástima. — Bueno, no hay mucho que decir. Mi vida no es lo más entretenido. A parte, leíste mi diario, no creo que no sepas de algo. — ¡Eso fue hace dos años! — gritó levantando sus manos en el aire y yo hice una mueca. Aunque tampoco era como si escribiera cosas tan importantes ya que sabía que alguien podía leerlo — ¿Te gusta alguien? — preguntó y yo negué — ¿Ninguno de tus amigos te atrae? — ¿Tae y Kook? ¡Son como mis hermanos! — ¿Entonces no hay nadie, nadie, nadie? — Nadie, nadie, nadie — respondí de la misma forma — ¿Y tú? ¿Te gusta alguien? — ¿Estas preocupada? — preguntó y yo hice una mueca de horror — Sabes, aún tengo la esperanza de que seamos amigos — dijo y yo suspiré. — Lo siento, Jimin. Puede que nos llevemos bien ahora, pero no puedo perdonarte así como así. — Pero, tal vez... — Nunca se sabe — dije encogiéndome de hombros — Pero si fuéramos amigos, ¿Me dirías tú secreto? — ¿Por qué te importa tanto? — Es solo que... me intriga, Jimin. Lo guardas como si fuese un código de la CIA. — Tal vez lo es — respondió golpeando mi frente con su dedo. — Estoy segura de que tiene que ver con algo de cuando te fuiste. — ¿Por qué supones eso? — Necesito la explicación de porque mi mochi de convirtió en... — lo miré de arriba abajo — En Park Jimin. — Tal vez había... Espera, ¿Acabas de decir "Mi mochi"? — oh no, ahora estaba en problemas. — Yo no he dicho nada, ¿Mochi? ¿Qué es un Mochi? ¿Se come? — Eres una pésima mentirosa — dijo riendo. Rápidamente me calcé las zapatillas y sin importarme la molesta camiseta aún mojada o las filosas piedras, corrí lejos de Jimin. Después de tanto tiempo, aún tenía la manía de llamar al pequeño y tierno chico que tanto me gustaba de niña, (aka. Jimin) como "mi Mochi". Porque si, en su tiempo Jimin me gustaba. No cabe agregar que con el tiempo mi enamoramiento de niña se evaporó quedando en tan solo recuerdos. Pero no iba a decírselo a Jimin. Si él tenía un secreto, yo también lo iba a tener, y no lo escribiría en ningún diario para que fuera descubierto.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD