Capítulo Quince pt.1

2073 Words
CAPÍTULO 15 PT.1: SOLO NO HAGAS NADA ESTÚPIDO, PARK. — ¿No me vas a responder? — le pregunté al hombre mientras caminaba hacia donde estaba mi mamá. — Es un antiguo colega, nada más — respondió mamá. Se limpió las lágrimas de los ojos y me sonrió tristemente — ¿Entramos? — preguntó tomando mi mano y yo asentí — Adiós, Yooseok — se despidió del hombre que miraba atentamente cada movimiento que hacíamos. Una sensación extraña me recorrió el cuerpo y simplemente lo ignoré para pasar de largo. — ¿Que fue lo que pasó allá afuera? — pregunté apenas entramos. — Solo recordábamos viejos tiempos. Sabes que soy una llorona cuando se trata de hablar del pasado — respondió aún con su voz temblorosa post llanto — ¿Esa es la ropa de Jimin? — preguntó y miré mi atuendo. Casi había olvidado que había dormido con Jimin y al recordarlo traté de ignorar los nervios. — Eh, si — respondí tratando de no hacer contacto visual con ella. — ¿Dormiste con Jimin? — volvió a preguntar y esta vez sonó emocionada. — Tal vez — murmure desviando la mirada. — Te gusta — dijo y sonrió con más ganas. — ¿Que? ¡No! — grité. ¿Que clase de madre es la que se emociona cuando se entera que pasaste la noche en una habitación con un chico? — ¿Entonces por qué te sonrojas? — Me pones nerviosa con tantas preguntas, es sólo eso. Y para tu información, fue tu culpa que yo tuviese que dormir ahí. — Pero al parecer te gustó. — ¡Má! — chillé. — ¡Hye! — dijo del mismo modo solo para molestarme — Jimin es un buen chico, estoy segura de que él te trataría muy bien — dijo disimuladamente. Oh mamá, si tan solo supieras que ya sé todo. Subí a mi habitación para cambiarme ropa, aunque realmente la ropa de Jimin no le molestaba e incluso aún conservaba su perfume. Okey, creo que ya me estoy excediendo. Lancé el celular de Jimin a mi cama y... ¿El celular de Jimin? Volví y me quedé mirándolo otra vez. Jimin era una caja de secretos, a pesar de que ya me había confesado su "pequeño secreto", pero estaba segura de que habían más y el solo hecho de tener su celular a un par de metros de mí me tentaba. — ¿Que tendrás ahí, Park? — pregunté antes de tomar el celular, pero — j***r — su celular tenía contraseña. Así estuve aproximadamente diez minutos. Intentando un montón de contraseñas, incluso algunas absurdas que involucraban mi nombre y el suyo. Que idiota eres, Hye ¿Realmente piensas que Jimin puede tener tu nombre de contraseña? Como si del destino se tratara, la puerta de mi habitación sonó y después oí un quejido de Jimin. — Hye, voy a entrar — avisó antes de que abriera la puerta, lo que agradecí porque me dió tiempo para alejarme del celular de Park. A penas Jimin entró se lanzó en mi cama para seguir durmiendo. Sus mejillas estaban hinchadas y se veía muy tierno en aquella posición. Abrió sus ojos encontrándose con los míos sobre él y sonrió. — ¿Deleitándote? — preguntó con una sonrisa pícara. — Ja ja — reí sarcástica — ¿Por qué vinisite? — pregunté y Jimin tomó mi brazo para tirarme hacia a él. Él siguió con sus ojos cerrados así que no notó en la cercana posición que habíamos quedado. — No te sentí a mi lado y me asusté porque pensé que te habías enojado. — ¿Por qué me iba a enojar? — No lo sé — rió — Creo que me gustas tanto que me pongo muy paranoico cuando se trata de ti — inconscientemente sonreí justo al momento en el que sus ojos se abrían — Me encanta tu sonrisa — dijo pasando su pulgar por mi labio inferior — Y tus ojos — fijó su vista en la mía, dejándome estática sobre él, sin lograr emitir ni una palabra racional. — ¿Mis ojos café? — pregunté con sarcasmo. Mis ojos no eran nada del otro mundo, eran comunes, cafés sin algún otro color, incluso a veces los confundían con color n***o por lo oscuros que eran. — Tus ojos café, tan adictivos el mismo. — Pero a ti no te gusta el café. — Por supuesto que sí, pero solo el que viene de tus ojos — ambos reímos por la ocurrencia de Jimin. Pero luego de que la risa cesó, ambos no quedamos mirando fijamente. Mi estómago se contrajo de mil formas, y mis mejillas enrojecieron por la penetrante mirada de Park. El pequeño sentimiento que sentía al estar con Jimin cada vez iba creciendo más y más. Trataba de esconderlo e ignorarlo, pero con el pasar de los días se me hacía imposible. Ya no estaba segura de si Jimin no me gustaba, pero tampoco estaba segura de que me gustara, así que era más fácil culpar a las cursis palabras que Jimin me decía para explicar este sentimiento. — Hyemin — dijo mamá golpeando la puerta y yo de inmediato me levanté de mi lugar — Llegarás tarde — avisó cuando abrió la puerta — Oh, ¿Están juntos y no he escuchado ninguna pelea? — Ya digi-evolucionamos, Gaeun — respondió Jimin y yo solo rodé los ojos. (...) — ¡Ya, Park Jimin! — chillé mientras caminaba por la calle — Deja de recordarme lo bien que se siente dormir hasta tarde. — En realidad, solo te estoy recordando lo bueno que es estar acostado hasta tarde — rodé los ojos y escuché a Jimin reír a través del celular. — ¿Por qué te ríes? — Porque te acabo de imaginar rodando los ojos — respondió e inconscientemente miré hacia los lados, ¿A caso me estaba vigilando desde algún lugar? — No te estoy vigilando, Hye — dijo asustándome aún mas — Es solo que sueles hacer eso. — Estás loco — dije riendo. Un pitido sonó en mi celular avisando que tenía otra llamada entrante, era Jungkook — Jimin, tengo que colgar. — Está bien, pero antes de cortes, espérame después de mi turno en el trabajo. — ¿Para qué? — Salgamos juntos hoy. No puedes decir que no, adiós Minni — dijo rápidamente antes de colgar. Sonreí inconscientemente por la ocurrencia de Jimin. Espera, ¿Eso significa que saldríamos como en una... Cita? Nuevamente mi celular sonó, recordándome quien estaba esperando y contesté de inmediato. — ¡Treinta y tres, doce! — gritó Jungkook a penas contesté. — ¿Que pasa, Jeon? — pregunté un poco preocupada. Mis amigos podían ser exagerados e infantiles (al igual que yo), pero el "33-12" solíamos ocuparlo en casos realmente graves. — ¿Has hablado con Taehyung? — Uhm, no — dije sonando arrepentida. Últimamente pasaba tanto tiempo con Jimin que no estaba tan atenta a mí celular como antes. Pero aún así, le había hablado hace casi dos días con Taehyung y el ni el visto me había dejado — ¿Te dijo algo? — ¡Ese es el problema! No me ha dicho nada, literalmente. — ¿Están enojados? — No, digo, por mi parte no. Él no me habla — dijo sonando dolido — Ayer estaba con YongSun en su casa cuando Tae llegó, nisiquiera me saludó. Hye, él está actuando muy extraño. — Me he dado cuenta — dije haciendo una mueca — Trataré de hablar con él, si es que me responde. Te mantendré al tanto. — Eres la mejor amiga del mundo, Hye. — Lo sé — respondí riendo. A lo lejos, pude divisar al hombre que estaba junto a mi mamá esta mañana. Estaba afuera de la tienda y miraba para ambos lados. Cuando su vista chocó con la mía hizo un ademán con la mano para que fuera hacia a él — Nos leemos más tarde, Jk — dije antes de colgar. Con pasos inseguros me acerqué al hombre, del cual ha había olvidado su nombre, y cuando estuve frente a él fui incapaz de esconder mi cara de confusión, por lo que él rió. — Hyemin, hola — saludó y solo le atiné a asentir extrañada — Me gustaría hablar contigo un momento — miré la hora en mi celular; aún tenía quince minutos antes de que mi turno comenzara. — Está bien — respondí desconfiada, pero aún así había algo que me incitaba a hablar con él — Pero me gustaría que no fuera aquí — dije haciendo alusión a la tienda en la que trabaja, Sook iba a estar ahí y obviamente le contaría algo a mi madre, y yo prefería mantenerla fuera de esto. Caminamos un par de calles hasta llegar a una heladería y sonreí inconscientemente al recordar que era la misma en donde Jimin me había comprado un helado con tal de acompañarlo a comprar un regalo para Sunhee. Ugh, ¿Por qué con solo pensar su nombre me siento molesta? Yooseok y yo tomamos asiento en las mesas que se encontraban al aire libre, y cuando la camarera se acercó a tomar nuestro pedido yo me negué, venía a hablar, a encontrar una respuesta sobre la extraña situación de él y mi madre, y no a pasar el rato. — ¿Tienes diecisiete, verdad? — preguntó iniciando la conversación. — Dieciocho — corregí. — ¿Enserio? — preguntó un poco sorprendido — Hubiera jurado que tenías diecisiete — dijo más para si mismo, pero de todas formas lo escuché — ¿Como te va en el colegio? — Soy una de las mejores — respondí orgullosa de mi misma. — ¿Y tienes algún novio? Cuando entraste con tu madre vi a un chico salir del departamento de enfrente y entrar al de... — Disculpe, pero no vengo a hacer vida social — lo interrumpí. Por un momento quedó sorprendido ante mi actitud, pero luego sonrió — ¿Que relación hay entre ustedes? — pregunté refiriéndome a él y mi madre. — Ahora no hay ninguna — fue su respuesta y me molestó. Eso sólo hizo que mi desconcierto aumentara. — ¿Hace cuanto se han estado viendo? — Ya hace casi un mes — respondió y sentí que algo hizo click en mí cabeza. Hace un mes que mi madre había estado extraña, que llegaba tarde al trabajo o la encontraba con los ojos hinchados y rojos, pero lo ocultaba con la excusa se su alergia veraniega. — Tú eres el que la ha estado haciendo llorar — murmuré procesando todo — ¿Quién eres tú y con qué derecho te atreves a hacerla llorar? — pregunté dejando todos los honoríficos a un lado. Estaba molesta de que alguien que aparentemente aparecía de la nada se encargara de destruir a la persona más fuerte que conocía. — ¿Realmente no sabes quién soy? — ¿Crees que estaría aquí si lo supiera? — Hyemin, soy tu padre — respondió y yo solo solté una cínica carcajada. — Él murió, murió cuando yo aún era una bebé — dije apretando los dientes. A parte de haber hecho llorar a mi madre, levantaba falacias en contra de mi difunto padre. — ¿Enserio Gaeun te dijo eso? — preguntó con sorna — Soy tu padre, Hyemin. Fui un idiota al haberlas dejado, pero tenía tanta presión y un bebé solo iba a arruinar nuestro futuro. Perdoname, por favor. Como si mi cabeza fuese un puzzle, por primera vez en mi vida todo pareció encajar. Que no hubieran fotos de mi padre, que mi madre jamás me hablara sobre él y que no guardara ninguna de sus pertenencias, o la excusa de que mi padre había sido enterrado en otra ciudad, todo sonaba tan falso en este momento, pero había estado cegada toda mi vida. Y ahora, con el hombre que había sido mi progenitor, frente a mí y pidiéndome disculpas. — T-tú... Imposible. — Hyemin, enserio lamento haberlas dejado. Sé que esto puede ser duro para ti, tú madre te engañó, pero solo quiero una oportunidad para demostrarte que no soy malo. Sin decir nada, e ignorando el hecho de que aprovechara la situación para ponerme en contra de mi madre, salí de la tienda y corrí sin tener la mínima idea de a dónde llegar. Las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, y me detuve en un parque para esconderme en un lugar en donde nadie me pudiese ver. Hundí mi cabeza entre mis rodillas sollozando sin control. Estaba molesta, con él, con mi madre pero más conmigo misma, por haber sido una estúpida al creer las absurdas mentiras que me decían. No sé cuánto tiempo estuve allí, pero el sol estaba descendiendo y tenía un montón de llamadas perdidas en mi celular, más no me importó nada hasta que vi un mensaje de texto de Jimin. “Quédate en donde sea que estés. Te voy a encontrar, Minni”
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD