CAPÍTULO 16: NO LE DIRÉ A NADIE QUE SOY TU “ESO”.
Caminé de vuelta al departamento junto con Jimin, con nuestras manos entrelazadas. Nos nos mirábamos, ni hablábamos. Creo que para ambos esto había sido algo sorpresivo, pero no se sentía tan mal, mejor dicho, no se sentía para nada mal.
Miré a Jimin al mismo tiempo en el que él me miraba, y solo nos sonreímos tímidamente. Agh, basta, esto era peor que un dorama cliché.
— Yo... — ambos dijimos al mismo tiempo y reímos.
— ¿Tú no tienes que ir a trabajar? — le pregunté a Jimin.
— Minni, son más de las seis de la tarde, mi turno debía haber comenzado hace dos horas y estoy seguro de que si me aparezco por ahí, Sook va a patear mi trasero.
Justo antes de que entráramos al departamento, solté mi mano del agarre de Jimin. Él me miró un poco confundido y yo solo le envié una sonrisa apenada.
— Jimin, nosotros... Uhm, me gustaría que nadie se enterara aún de que nosotros somos eh... eso.
— ¿No te gusto? — preguntó casi en un murmuro.
— No no, me gustas, enserio me gustas, Jimin — dije rápidamente, sin siquiera pensarlo. Mis mejillas se tiñeron de rojo y Jimin sonrió — Es solo que no estoy segura de esto. Jamás he tenido un... eso y quiero prepararme antes de recibir todas las clases de sermones que conlleva esto.
— Está bieeen — alargó Jimin. Podía notar que no estaba totalmente de acuerdo conmigo, pero al menos lo había entendido — No lo diré a nadie que soy tu "eso", o al menos no por ahora.
— Gracias — murmuré aún avergonzada. Jimin rápidamente se acercó y beso mi mejilla, y como si fuera posible, mis mejillas se pusieron aún más rojas.
Ambos entramos, esta vez no tomados de la mano y debo admitir que me sentí vacía por un momento. Mi madre se levantó de inmediato del sofá y yo solo seguí directo a mi habitación. Me sentía cansada y no estaba lista para tener esa conversación ahora. Escuché como ella me llamaba y a Jimin diciéndole que me diera un día. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me lancé a mi cama.
Volví a escuchar la voz aquel hombre diciéndome que era mi padre y un montón de recuerdos me llenaron la cabeza. Todas las veces en las cuales me dejaban de lado o me trataban mal en la escuela por no tener un padre, sabía que la muerte era algo natural así que jamás les prestaba atención a lo que me decían, pero ahora todo cambiaba. Y para ser sincera, prefería a un padre muerto a un cobarde que abandonó a su familia.
Escuché la puerta volver a cerrarse y a alguien sentarse a mi lado. Al principio me asusté pensando en que podía ser mi madre, pero la idea desapareció de mi cabeza cuando el perfume tan característico de Jimin inundó mis fosas nasales. Podía sonar estúpido, pero con solo saber que tenía a Jimin ahí me sentía más tranquila.
— Va a estar todo bien, Minni — susurró pasando su mano por mi espalda.
Estuvo así un par de minutos antes de que sintiera que él abandonara su puesto, rodeando la cama para estar frente a mí. Limpió las lágrimas de mis mejillas e hizo que me sentara, entrelazando nuestros dedos en el proceso.
— Ahora vas a dejar esas lágrimas de tus ojos y recordarás este día. Oh bueno, lo mejor de este día — dijo y envió una de sus sonrisas de "soy lo más irresistible del mundo" — Vas a dormir y mañana hablaras con Gaeun, ¿Está bien? — asentí y él se acercó a mí, dejó un beso en mi mejilla tardándose un poco más de lo usual y mis mejillas se encendieron.
— Gracias, Jimin — murmuré. Todo dentro de mí gritaba para que lo besara otra vez, enserio quería hacerlo, pero ¿y si no le gustaba? Había dado mi primero beso hace un par de horas y estaba segura de que eso no me volvía una experta en el tema.
Reuní todo el valor para acercarlo a mí y besarlo, pero eso no ocurrió. Mi timidez e inseguridad me habían prohibido hacerlo, pero mientras pensaba en lo cobarde que era, los suaves labios de Jimin se estrellaron con los míos. Mi segundo beso, y se sentía igual que el primero. Perfecto.
— Buenas noches, Minni — susurró contra mis labios. Quedé en tal estado de aturdimiento que no fui capaz de decirle algo, y solo me dediqué a mirarlo mientras salía de mi habitación y me guiñaba un ojo antes de cerrar la puerta.
Mentiría si dijese que le hice caso a Jimin y dormí durante la noche porque en realidad, no pegué un ojo hasta que comencé a ver los primeros rayos de sol entrar por mi ventana. Extrañamente, no dormí por recordar el mal día que había tenido, o bueno, no en gran parte. Más bien fue porque pasé casi toda la noche recordando lo bien que se sentían los labios de Jimin sobre los míos, ¿Era normal sentirse de esta forma? No lo creo, quizás solo era la emoción del primero beso.
¿Jimin me gustaba? Por supuesto que sí. Él y sus palabras habían hecho que cayera ante su ser, pero una parte de mí seguía confundida y es por eso que prefería mantener lo nuestro como un secreto, ya que si menos personas lo sabían, y lo de nosotros no funcionaba, menos personas sufrirían. Y también porque las relaciones secretas en los libros eran de lo mejor.
(...)
— ¿Sabes algo? Aunque me fascina verte dormir no es bueno que lo sigas haciendo hasta esta hora — escuché decir a Jimin mientras abría los ojos. Los rayos de sol entraban con mayor intensidad por mi ventana (ya que probablemente habrían abierto las cortinas).
— ¿Que hora es? — murmuré con la voz rasposa. Me avergoncé un poco que Jimin me viera de esa forma, pero luego me golpee mentalmente. Él me había visto miles de veces y jamás me había importado.
— Tres y media — Abrí mis ojos al máximo, ¿Enserio había dormido hasta esa hora? Si, me consideraba una chica bastante dormilona, pero jamás me había despertado tan tarde.
— ¡Sook me va a matar! — grité dándome cuenta que mi turno de trabajo estaba a punto de terminar.
— Tranquila — me calmó — Hablé con ella y digamos que entendió el tema. Pero de seguro no va a entender el mío si no llego en quince minutos.
— ¿Entonces por qué viniste?
— Quería ver a mi novia antes de irme — Mi estómago se contrajo ante esa palabra. Aún no me acostumbraba y estaba segura que me tomaría un tiempo hacerlo.
— ¡Vas a llegar tarde! — chillé tratando de desviar el tema. Al parecer él se dio cuenta porque me envió una sonrisa cómplice y se acercó para dejar un beso en mi cabeza.
— Nos vemos, Minni min.
— ¡Que no soy Minni min! — grité lanzándole una almohada, la cual no llego a darle porque alcanzó a cerrar la puerta. Escuché su risa al otro lado de la puerta y me fue imposible no hacerlo también.
Okey, había tenido un buen comienzo de día/tarde, ahora venía lo peor.
Luego de cambiarme, salí de mi habitación rogando para no pillarme con mi madre. Mi estómago estaba pidiendo comida y si el estómago lo pide, no puedes negarte. Realmente esperaba que ella estuviera trabajando, pero ya he dicho que mi suerte es un asco.
— Hyemin — escuché como su voz se quebró con solo murmurar mi nombre y eso hizo que mis ojos se aguaran de inmediato — Hija, déjame explicarte todo...
— Hazlo — dije interrumpiéndola. Ella me miró sorprendida por un momento, como si no se hubiese esperado que la dejara hablar — Necesito que me lo expliques.
Ambas nos sentamos en el living para conversar, bueno, por mi parte sólo escuchar. Ella me explicó que su relación con Yooseok (no lo podía llamar padre) ya llevaba un buen tiempo deteriorándose y que con el embarazo había acabado definitivamente. Él nunca se hizo presente durante el tiempo que estuvo conmigo, mi madre dijo que incluso habían dejado de vivir juntos. Pero ella no contaba con que Yooseok desapareciera de la noche a la mañana dejando una simple nota que decía que no volverían a saber nada de él.
Mi madre optó por ocultarlo para alejarme del dolor, ya que había creído en sus palabras y esperaba que jamás se volviera a aparecer.
— Hyemin, e-esta es mi versión y es... Es correcto que también escuches la de él — dijo con sus mejillas empapadas — Yo no te prohibiré nada. Si quieres hablar con él, hazlo. Si quieres aceptarlo, hazlo. Solo quiero que seas feliz, ¿Está bien?
No esperé más y corrí hacia a ella para abrazarla. No importaba lo que pasara, ella siempre sería lo más importante para mí. Y ahora la valoraba más que nunca, ella había sido fuerte por ambas durante toda mi vida y esta vez era mi turno.