Capítulo Diecisiete

2141 Words
CAPÍTULO 17: ¡PERO YO SOY TU NOVIO! — ¿Por qué estás tan temprano aquí, Jimin? — preguntó una adormilada Hyemin mientras me abría la puerta en su pijama de princesas. — Hoy es oficialmente nuestra primera semana de nov... eso — me corregí recordando lo incómoda que se ponía Hyemin cada vez que mencionaba la palabra novios. — T-tú... Y-yo no planeé n-nada, lo s-siento — tartamudeo con sus mejillas rojas. Realmente tenía ganas de besarlas, pero no era el momento. Había pasado casi toda la noche pensando en lo que pondría hacer por Hyemin y todas las ideas me parecían demasiado usadas y clichés, pero como a mi cabeza no se lo ocurrió nada más, solo pensé en salir a dar un paseo por algún parque. Después de todo, Hyemin amaba los libros clichés. Y quién sabe, quizás obtenía un beso como agradecimiento. — ¡Ah! Lo había olvidado —  dije antes de tenderle un ramo de flores. Tulipanes para ser exactos. Eran las flores favorita de Hyemin, y una vez leí en su diario que anhelaba que alguien le diera un ramo alguna vez. — Jimin, son preciosas — murmuró observando el ramo en sus manos. Rápidamente tiré de ella para acercarla a mí, quedando así demasiado juntos. Acaricié su mejilla con mi mano y ella cerró los ojos por unos segundos. Dios, realmente me gustaba Hyemin. — ¡No! — gritó cuando traté de besarla — Aún no — agregó cubriendo su boca. — ¿Por qué? — Acabo de despertar — dijo avergonzada. — Ay, vamos Minni. Eso no me interesa — dije intentando acercarme otra vez, pero ella volteó su rostro y mis labios chocaron con su mejilla. — Quince minutos, solo eso — rodé los ojos y asentí. Hyemin cerró la puerta de su habitación y yo bajé a la cocina para prepararle un café a Hye, ya que de seguro se le iba a olvidar. Un par de minutos más tarde entró Gaeun ya lista para irse al trabajo. — ¿Tan temprano por aquí? — preguntó ella. — Voy a salir con Minni — respondí y vi como una sonrisa de extendía en su rostro. — ¿Me dirás qué está pasando entre ustedes? — Quizás más adelante — dije recordando lo que había hablado con Hyemin. Si bien no estaba de acuerdo en esconder nuestra relación (ya que enserio tenía ganas de alardear ante todos), iba a respetar su decisión. — Uhm... Al menos dime si ya se han besado — dijo y casi me atraganto con mi propia saliva. Sentí como mi rostro entero se calentaba ante sus directas palabras y Gaeun rió. — ¿Por qué pareces tomate? — preguntó Hye entrando a la cocina. Mi vista divagó por todo su cuerpo, desde la cabeza hasta lo pies. j***r, se veía hermosa, más de lo que era. Al parecer Hyemin se incomodó ante mi mirada y tomó el dobladillo de su falda para tirarla un poco más hacia abajo. — ¡Te ves magnífica! — gritó Gaeun, y era lo mismo que yo estaba pensando. Hyemin solo le sonrió a su madre para luego mirarme. Traté de despavilarme un par de veces, pero ¡Diablos! Iba a necesitar una cubeta para mi... — Creo que estás babeando — me dijo Gaeun en un murmuro. En parte le agradecí, ya que me ayudó a salir del trance en el que su hija me había dejado — Bien chicos, ya me voy. Por favor, no se maten — rogó antes de salir, como cada vez que nos dejaba solos. Oh Gaeun, si tal solo supieras. — Tu c-café est-tá... — ¡Basta, Park Jimin! ¿Por qué te estás comportando como un idiota? — Te ves preciosa, Minni — lo dije más bien por una necesidad que por el simple hecho de alagarle. Hyemin era preciosa, en todos los sentidos. Era una chica común con algo especial. No tenía nada físico que fuera distinto al trillón de chicas que hay afuera, pero definitivamente tenía ese algo que me llamaba la atención, tanto como para volverme loco. Durante los años que llevo conociéndola siempre temí el hecho de que le gustara algún otro chico, y mis principales sospechosos eran sus amigos. Las relaciones chico-chica jamás salen como lo esperas, y eso me ponía los pelos de punta. Gracias al cielo, y a la asociabilidad de Hyemin, ella no tenía a muchos chicos en su radar, descontando a todos los cantantes ingleses y personajes de libros los cuales no significaban peligro alguno. Pero ahora todo cambiaba, yo era ese único chico en su radar, yo era el que tenía el acceso a sus labios, yo era el chico que le gustaba, y si, no era ni la quinta parte de lo que a mí me gustaba, pero valía la pena saber que yo era ese chico. — Y... ¿A dónde vamos? — preguntó Minni sacándome de mi trance. Bien Jimin, es tu primera cita con la chica que te gusta desde los once. Sólo esperaba que todo saliera bien. (...) Definitivamente la sonrisa de Hyemin valía más que el paisaje que teníamos enfrente. Ella estaba maravillada, y a pesar de no haber tenido mi beso de recompensa, su linda sonrisa lo valía. — Park Jimin, ¡Esto es maravilloso! — ¿Por qué me llamas Park Jimin? Soy tu novio, Minni — dije ignorando la regla de no decir la palabra novio. — Puedes llamarme Kang Hyemin, si quieres — murmuró con sus mejillas enrojecidas. — Uhm... Prefiero llamarte Minni — dije acercándome a ella para besar su mejilla. Amaba la forma en la que sus mejillas cambiaban de color cuando se cohibia, era como si la parte más pura y vulnerable de Hyemin saliera a relucir. Pero para mí mala suerte, lo que a mí me parecía demasiado tierno a ella le parecía de lo peor. Sabía que odiaba sentirse vulnerable frente a cualquier persona, por lo mismo siempre debía pensar en alguna nueva alternativa para que la situación no se pusiera lo suficientemente incómoda. — ¿Vamos por un helado? — le pregunté. — Estaba esperando a que lo dijeras. Aproveché el momento para entrelazar su mano con la mía, lo que quizás para ella pasó desapercibido debido a la rapidez con la cual nos dirigimos a la tienda de helados. Allí, el chico que atendía nos pidió los dos sabores de helado que quisiéramos. Esta era la parte que odiaba, habían tantos sabores distintos y solo me debía limitar a escoger dos, pero a diferencia de mí, Hyemin ya lo tenía planeado. — Quiero menta y menta — respondió dejando un poco anonadado al chico detrás del mostrador. Hyemin adoraba la menta, y lo hacía notar con cada cosa que comía. — Te referieres a... — Dos porciones de helado de menta — volvió a responder, y al ver que el chico la miraba con un gesto extraño añadió: — Vamos, es como cuando compras galletas de chocolate con crema de chocolate dentro.  Tiene lógica, pensé. Aun así no me gustara ese sabor, ¿Por qué iba a querer helado con sabor a dentífrico? Salimos de vuelta al parque, y justo cuando iba a tomar la mano de Hyemin ella corrió hacia uno de los stand de comida que habían en la acera. — ¡Jiminnie! — me gritó inconsciente del zoológico que me había causado en mi estómago con solo llamarme de ese modo — ¡Son como tú! — volvió a apuntar hacia los pastelitos de arroz, más conocidos como "Mochi". — ¿Debería sentirme de ofendido? — ¡Por supuesto que no, Jimin! Estas cositas son tan tiernas y lindas como... tú — terminó diciendo en un murmuro. Se había dando cuenta de lo que estaba diciendo, sus mejillas se tiñeron de rosa y la besé — Jimin, hay gente aquí. — Oh vamos, Minni. Solo fue un besito en la mejilla y no sabes las ganas que tengo de besarte — confesé antes de tomar su mano y llevarla conmigo hacia el césped. No éramos la única pareja allí, es más, había un montón de ellas. Algunos se alimentaban entre ellos, otros compartían música y había visto a algunos besarse. Por otro lado, estábamos Hyemin y yo, a una distancia prudente, tomando helado sin decir nada. — Ah, estoy cansado — murmuré cuando terminé mi helado. No iba a hacer la estúpida táctica del bostezo para pasar mi brazo por sus hombros. En cambio, acomodé mi cabeza en el regazo de Hye. — Ah, ¿Por qué es tan lindo? — escuché a Hyemin decirlo en voz baja. Me volteé para mirarla a los ojos y ella de inmediato supo que le había escuchado. — Quiero ser lindo para ti, solo para ti. — T-tú, ¡agh! — chilló frustrada y me golpeó en la cabeza — ¿Por qué eres así, eh? ¿Por qué de todas las personas debo gustarte yo? — Hyemin, si la gente pudiera responder a esa pregunta el amor sería un razón, no un sentimiento. Simplemente me gustas por ser tú, ¿Por qué te gusto yo, eh? — No... No lo sé. Simplemente me gustas — respondió utilizando mis propias palabras. — Del uno al diez, ¿Cuánto te gusto? — ¡Jimin! — se quejó escondiendo su rostro detrás de sus manos. — ¡Hyemin! — dije de la misma forma. Me volví a sentar y quité las manos de su rostro — Si yo tuviera que responder, diría diez. — Ow — simplemente dijo, un poco decepcionada. Me tomó un par de segundos darme cuenta el porqué, ella pensaba que diría un número más grande. — Minni, si dijera once o incluso mil, estaría incorrecto porque no contarían dentro de las alternativas. Pero, si quitamos las alternativas, me gustas tanto que aún no existe un número para describirlo — rocé su nariz con la mía y ella cerró los ojos ante el contacto. — Me gustas un 9.5 — respondió con sus ojos cerrados. Lentamente los abrió para encontrarse con los míos pendientes a cada movimiento que ella hacía — Pero sé que al terminar al día, se volverá un diez — No esperé más y uní mis labios con los suyos. Por fin, mi tan anhelado beso de recompensa estaba ocurriendo. Olvidé que estábamos en un lugar público, olvidé mi inexperiencia de besos, olvidé todo y solo me dejé llevar por la sensación de los labios de Hyemin sobre los míos. Con una de mis manos tomé su mentón y ladee mi cabeza para tener un mayor acceso a sus labios presionándola más contra mí. Era la primera vez que compartía un beso así de fogoso con Hye, y quería más, pero este no era el lugar adecuado para esto es incluso sentía un par de miradas sobre nosotros. — Lo siento — susurré contra sus labios. La gente nos estaba mirando y era más que obvio lo avergonzada que estaba Hyemin. Hyemin me envió una sonrisa apenada con sus mejillas sonrojas y sus labios rojos y brillantes. Mi corazón pareció salirse de mi pecho con tan solo verla, y comprendí que este sentimiento no era ni sería pasajero, yo estaba completamente enamorado de Kang Hyemin, la amaba . (...) — Suelta ese teléfono, Minni — me quejé mientras la tiraba de vuelta hacia a mí. — Estoy respondiendole un mensaje a Taehyung, y es difícil con una sola mano — dijo ya que la otra la tenía entrelazada con la mía. El camino de vuelta a casa había sido un poco silencioso. Todo gracias a Hyemin y sus amigos, los cuales no paraban de textearle. — Puedes responderle después. No es tan importante, Minni — me quejé pareciendo un niño pequeño. Los últimos minutos que tendría con Hye,ya que estábamos subiendo las escaleras hacia nuestra departamentos, y ella no me tomaba en cuenta por sus amigos. — ¡Pero son mis amigos! — ¡Y yo soy tu novio! — respondí de vuelta y Hyemin puso mala cara por la palabra — ¿Que? No pongas esa cara, Kang Hyemin. Soy tu novio, noooviooo, y creo que merezco un trato especial por eso. — Creo que los besos ya son suficiente trato especial — susurró. — Te equivocas, Minni. Quiero todo de ti, quiero tus besos, quiero tus mimos, quiero tu tiempo y tu atención. Y por si lo preguntas, si, estoy celoso. Estoy celoso porque me asusta que termines enamorada de ese idiota. — Si lo dices por Taehyung ya te he dicho que solo somos amigos, Jimin. — Pero le gustas. — No sé porqué dices eso. — ¡Porque pone la misma cara de idiota enamorado que pongo yo cuando te miro! — Lo que jamás esperé que sucediera fue exactamente sucedió. Hyemin se puso de puntillas y me beso, fue un beso corto, pero lo hizo ella. — Estás diciendo estupideces, pero para que estés tranquilo, el que me gusta eres tú, solo tú. Iba a tomar su rostro entre mis manos para volver a besarla, no me importaba si abrían la puerta y nos veían. Pero ésta se abrió antes de que pudiese hacer cualquier cosa, y la persona que estaba ahí no era ni mi madre ni la de Hyemin. — ¿Hyemin? — dijo él. — ¿Taehyung? — ¿Kim?
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