—Mamá, papá, quiero que sepan que los amo, y que mi intensión jamás fue decepcionarlos de la forma en que lo he hecho, amo el futbol, pero, lamentablemente tendré que dejarlo porque los convertiré en abuelos. Mantengo los labios apretados y me balanceo de un lado a otro, al final, resoplo y niego con la cabeza. —Esto es ridículo —le digo al reflejo en el espejo—, me matarán de todos modos. Me rio y niego, tratando de encontrar el lado positivo en todo aquello que me estaba pasando… j***r, por más que tratara de encontrar algo bueno en ello, no había nada. No había nada bueno en haberse embarazado a los diecisiete años, no había nada bueno en haberse dejado enamorar de un chico muchos años mayor que yo, cuando probablemente lo único que él hizo fue burlarse de mí durante todo ese tiempo

