Sorpresa

1230 Words
Los gritos de los niños me sacó lentamente del sueño. —¡Mamá!– Abrí mis ojos con una sonrisa. El sol entraba tibio por la cortina entreabierta, y el cuarto aún olía a noche. A piel. A suspiros. A ella.. Me giré despacio, sin despertarla. Las sábanas estaban revueltas, desordenadas… y algo más. El cuerpo de mi Kathia seguía ahí, en calma, con Cail abrazado a ella como. Ya estaba vestido, el cabello húmedo peinado hacia atrás, y su respiración era tranquila Neit estaba de pie, con un paño atado a la cintura, secándose el cabello frente al espejo. Me miró por el reflejo y sonrió —Vaya, Cristopher… pareciera que no habías podido dormir bien en años. Ni con el ruido que hice te levantaste. Solté una risa baja, rascándome la nuca. —Necesito un baño. ¿Pueden ir con los cachorros mientras me alisto? Neit asintió sin palabras, y Cail se incorporó con lentitud, como si no quisiera despertarla. Se inclinó y dejó un beso suave en su cabeza, que apenas se movió Los vi salir juntos, sin prisa. Me quedé unos segundos más, respirando hondo. Mi luna aún seguía dormida, su espalda descubierta entre las sábanas, el cabello desordenado sobre la almohada. Esas curvas que me vuelven loco. Me incliné, le acomodé un mechón detrás de la oreja y salí del cuarto. En el pasillo, pasaron los gemelos corriendo. Entre al baño y vi a Brandon con su cachorro estaban frente al espejo, cepillándose los dientes con bastante espuma. Tenía marcas en el cuello, mordidas suaves que hablaban de reconciliación más que de juego. Me apoyé en el marco de la puerta, cruzado de brazos. —Me alegra que ya estén bien tú y Revenna– salude a su cachorro y el me saludo Brandon se giró, con la boca llena de pasta, y me sonrió —Ya estoy en casa— me dijo mientras ayuda a lavar la cara del pequeño. Me giré y entré al otro baño que estaba al lado. .......... Neit Los niños no se quedaban tranquilos. Uno quería más jugo, otro no quería el plátano, y la más pequeña me pedía que le cortara el pan -como lo hace mamá- Me giré y al escuchar como Lucien se rió. Julean estaba al frente de la mesa, con el periódico abierto y el café en mano. No hablaba mucho, pero su presencia era silenciosa. Cada vez que pasaba la página, fruncía el ceño y tomaba otro sorbo. Me giré hacia la cocina, donde Lucius amasaba con fuerza, hundiendo sus dedos en la mezcla —Ya me acostumbré a esto— dijo sin mirarme, con la voz baja pero firme. Me acerqué, limpiándome las manos en el delantal. —¿Qué es? ¿Dónde lo aprendiste? Lucius alzó la vista, con una mirada triste —En uno de mis viajes. Hace años fui a Venezuela. Allí vi cómo preparaban esto… bollitos. Recuerdo que en mi vida antes de ser vampiro los comía. Eran deliciosos. Aunque ahora no me provocan en lo absoluto. Lo observé en silencio, y luego miré a Julean. Él sonrió sin levantar la vista del periódico. —Me alegra que estés recordando tu vida pasada. Lucius asintió, y continuo —Gracias a Daniela. Gracias a ella… y a mis bonitas, pude encontrar mi felicidad. La puerta se abrió y Cail entró con su andar suave.. —Pensé que los iba a encontrar en el techo– dijo con tono burlón. Lucius lo miró serio, sin responder. Julean soltó una risa seca y volvió a su café. Lucius bajó poco después, cruzando los brazos mientras se apoyaba en el marco de la puerta. —Mis niñas quieren pintarme las uñas. Dicen que están muy largas. —¿Tus niñas?— replicó Lucien.. —Tus niños son mi niños también. Y mis niñas tuyas también serán— sonrio al ver su gemelo Julean levantó una mano, mostrando las suyas con esmalte desgastado. —Con el tiempo te acostumbras. Lucien soltó un resoplido y luego se giró hacia Cristopher, que acababa de entrar con el cabello aún húmedo y una sonrisa que no se le despegaba. —Buen día, Cristopher. —Buenos días— respondió él, mirando a Julean sentado en el cabezal de la mesa —Debemos buscar una mesa más grande. Brandon entró justo en ese momento, con su pequeño tomados de la mano —Uff. Cuatro Alfas en este edificio— dijo, burlándose mientras se servía café y jugo para su pequeño Cail y yo lo miramos al mismo tiempo, negando con la cabeza. —No nos gusta mandar— dije. —Mi manada está a salvo y en buenas manos– agregó Cail —Por lo menos ellos entienden que estamos con nuestra luna. Cristopher asintió, tomando asiento —Algún día quiero conocer su manada, chicos. —Cuando quieras— respondió Cail, De pronto todos nos giramos al escuchar un sonido de un carro. —¿Esperan a alguien?— interrumpió Julean serio. —No me jordán ¿que hará aquí?— gruño Cristopher levantándose de la mesa. Le acarició el cabello a su pequeña. Y después al de Jaiden.. —Papá ya regresa. Quédense aquí ¿Si?.. —¿Necesitas ayuda?— preguntó Cail observando a Cristopher.. Yo lo seguí al igual que Cail. —¿Que haces aquí Violeta?— dijo Cristopher sin rodeos apenas abrió la puerta.. La mujer observo el lugar sería. No respondió, —¡Habla!— gruño Cristopher y ella sonrió —No vengo hacer nada malo. Se que ella es importante para ti. Y entendí que debo dejar el odio a un lado. De lo contrario jamás podre ser feliz. Todos nos quedamos en silencio al escuchar como la mujer hablaba.. Cristopher la observo serio. Firme —Lo mejor que debo hacer es ir con Atlas. Se que ellos me escucharan.. Cristopher la detuvo. Y se toco el cabello. —Los llamare para que vengan. De seguro estarán intrigados con tu cambio.. —Gracias a ti. Ah Mary y a todos. Se que lo que mi mamá me decía para ser feliz. Ya se que eso no sirve de nada. ¿Qué gano yo con arruinar la vida de los demás? Nada.. No gano nada. Me entregaré en mi manada y allí verán mi lealtad.. Lamento todo, Observé a Cristopher y asentí. Cail se acercó a él y le puso una mano en el hombro.. —Adiós. Esperare en tu casa Cristopher. Esperare a que llegue.. —Tu hermana. Atlas es tu hermana al igual que la pequeña. Ella merece una disculpa de tu parte— dijo Cristopher y violetas asintió. Sus ojos se humedecieron y se marchó junto a unos hombres que Cristopher les hizo una seña para que se la llevarán. —Más les vale que me tengan una explicación— Nos giramos y allí estaba Kathi. Mi gordita hermosa con una sonrisa en su rostro. —Más tarde vendrá alguien especial. La mande a buscar. Se que te alegrarán. Se que no están bien económicamente. Y que su sustento es la Boutique y los chicos. Incluyendo a su Alfa Julean. Lo hiciste bien amigo— dijo Cristopher mirando a julean.. —¿Quien viene Cris?— dijo kathi acercándose a nosotros. Le acomodo la camisa a Cristopher, peino mi cabello y ajusto el cinturón de Cail.. —Tu madre.
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