Sebastián De nuevo estaba esperando que no me odiara, ahora por darle un beso yo a él, no había sido nada del otro mundo, era un beso en el cachete, pero para mí significaba la vida entera. Me encerré en mi habitación pasando de largo de mi papá, que estaba sentado en el sillón medio viendo una película, parecía más que estaba dormitando. Me tiré a la cama sintiéndome contento, tenía ganas de contarle a todo el mundo lo que me estaba pasando, pero no podía, sabía perfectamente lo que iba a pasar si abría la boca. No quería que Facundo pasara por lo mismo de nuevo, no después de que se calmaran las cosas con él desde que Gabriel y Manuel se fueron. Quise mandarle un mensaje, pero pensé que lo mejor para él era que me alejara un poco, que lo dejara en paz. Me obligué a sentarme en la comput

