Narra Ashton Finalmente después de tantos años por fin me libré de la muerte, de la maldición que me acechó por cien años exactamente, por fin había conocido a mi alma gemela que era tan solo una bebé recién nacida pero era hermosa, mi bella Elizabeth... jamás me había sentido tan... feliz en mi larga vida. Al ver a Elizabeth no pude percibir su aroma pero sabía que era MÍA porque pude olerla cuando salí al bosque a dar una vuelta y tal vez y solo tal vez ir a ver a Eliana para hablar con ella civilizadamente. Esperar cien años valieron la pena. Conforme fui acercándome a Elizabeth más me daba cuenta de que ella provocaba en mí un sentimiento de protección y apego hacia ella, aunque no pude acercarme mucho porque Max me miraba como una amenaza y entré más me acercaba más gruñía, pero por

