Narra Eliana Mi más grande temor se había hecho realidad, mis premoniciones se volvieron una realidad sólo rogaba que nadie muriera en la pelea que estaba a punto de comenzar, fui corriendo a toda velocidad a la casa para dejar a David con Sofía quien seguramente ya se había recuperado y ya podía estar de pie. Llegué a la habitación y efectivamente estaba ahí. Estaba parada con su hija en brazos viendo lo que ocurría allá fuera, me miró con mucha seriedad y preocupación en su rostro, porque sabía lo que iba a suceder a continuación. —Eliana... ¿Está aquí?—Preguntó refiriéndose a Stefan. Asentí en respuesta.—Sofía necesito que te quedes aquí con los niños por favor no salgan por ningún motivo hasta que volvamos. Por favor. —De acuerdo. Deja a David en la cama. Vete ya.—Asentí y dejé a

