German Bradford no había puesto una valla publicitaria en medio de Mainvillage o el mundo, pero, su hija es su adoración. Todo lo que hace, lo ha hecho por ella, para que tuviese una vida fácil y feliz. El problema es que uno no puede comprar o controlar los caminos del universo. Cuando conoció a Astrid su esposa, el mundo se le detuvo, su suegro había estado obsesionado con asegurar el linaje y ellos dos decidieron conocerse un poco más, en menos de un mes estaban enamorados y dos semanas más tarde casados. Astrid podía modelar con la libertad que le daba el estar casada, y Germán tenía un socio inigualable; su suegro. El hombre le veía como un hijo y le trataba como al hombre más inteligente del mundo y apoyaba a sus proyectos. Después de cinco años, el corazón de su suegro había cedido repentinamente mientras dormía y Astrid entendió que lo mejor era asegurar un heredero, finalmente dejó las pastillas, pero el proceso estuvo acompañado de un par de pérdidas intrauterinas. Aurora fue como un milagro, cada mes que pasaba los dos estaban más felices, sin embargo, cuando llegó el gran día solo la disfrutó unos minutos. Bradford siempre había querido ser padre, sobre todo cuando comenzó a ganar dinero y entendió que sus hijos no iban a vivir la incertidumbre de llegar al fin de mes o la tristeza del “no tenemos dinero para la escuela, el médico o la fiesta de cumpleaños”. Esa seguridad se vio debilitada cuando su esposa falleció. En segundos él tenía la gran responsabilidad de darle todo a un pequeño ser humano, una pequeña que necesitaba su atención, energía, su comprensión y amor, era mucho más de lo que esperaba y hacerla feliz o comprenderla no siempre era fácil.
Ahora que estaba enfermo del corazón, lo que más le importaba era dejarla asegurada, que tuviese una familia a la cual aferrarse, un hijo específicamente y un esposo que se hiciera cargo de los negocios. Había valorado todas la opciones, pero, la esposa de Patrick le dio una oportunidad al fallecer primero y él al descuidar su negocio. Además, era una familia enorme, un excelente esposo y su nieto tendría hermanos mayores en caso de que algo le pasaba. Patrick es una excelente opción para cuidar de su hija, porque a diferencia de cualquier otro cabrón, no le llevaría la mano o la obligaría a nada.
—Ey, abuelo Badford, Aury lleva toda la mañana cocinando —Le saludó Meredith y él se inclinó para abrazarla.
—Qué horror.
—Compramos el desayuno, y hay donas calientes, no sabes lo buenas que están, mis hermanos y yo comimos una juntos.
—Meredith, déjale entrar —pidió su hermano mayor y saludó al señor Bradford, los tres caminaron hacia el comedor donde Patrick estaba poniendo el café y el jugo de naranja.
—Ya voy—gritó Aurora y su papá sonrió.
—Toda la vida es la última, es una cosa enfermiza, pero no le digan. —Todos rieron porque ya se habían dado cuenta de que Aurora sale a todos lados unos diez minutos antes de la hora correspondiente y se acababa de quejar de su papá que siempre juega con el tiempo de los demás.
Ella se acercó y le acarició el brazo.
—Ey.
—Hola Aurora—Se inclinó y le besó en la frente. —¿Cómo has estado?
—Bien, muy acompañada y amada por esta familia
Ella le hizo una seña para que tomara asiento y su padre se acercó a la otra cabecera de la mesa. Todos comenzaron a servirse y él observó en silencio la escena. Los hijos de Patrick molestándose el uno al otro, su hija intentando convencerle de algo y Aurora probablemente contando calorías.
—¿Eso es pan dulce?
—Mi hermano es panadero, manda todos los viernes una canasta con pan a cada hermano. Están calientes.
—¿Quieres uno con mantequilla? —preguntó aurora.
—Sí.
Ella le cortó uno y se lo llenó de mantequilla, le sirvió café y su papá sonrió y le dio las gracias. Todos le observaron dar el primer bocado y sonreír.
—Tu hermano hace el mejor pan, hasta tiene ese sabor a especies.
—No compres toda la panadería, por favor —Pidió Aurora y él sonrió.
—Mi mamá, trabajaba en un restaurante, al lado había una panadería y le regalaban el pan añejo, ella llegaba a casa, lo humedecía y lo calentaba en el sartén porque no teníamos horno. Era el mejor momento del día y había que rendir los bollos, en casa vivíamos mis papás, mis dos hermanos, mi tía y sus dos hijos, mi tío y yo. No había oportunidad de repetir o comer en exceso.
—¿Pasabas hambre a menudo?
—Sí, mi papá, era maderero en Brownsville, con tres hijos que alimentar, una esposa y la familia extra en casa, se hacían sacrificios para pagar la renta. El mayor problema, tu abuelo era malo para los negocios y le gustaba el alcohol, y las mujeres, todo eso es caro.
—¿Tú, Patrick, has pasado hambre?
—No, pero he vivido mucho estrés.
—Ser el mayor es difícil. —comentó Percy.
—No, mira a Parker, súper relajado —Comentó Meredith.
—Lo crean o no, sus tíos son unos generadores de estrés inigualables—todos rieron. —Tuve que crecer rápido.
—¿Por nosotros? —preguntó Percy.
—No, mi papá y sus divorcios, y malas relaciones, siempre tuve que proteger a mis hermanos, y ellos a mí , luego, papá se fue y Jane estaba embarazada, así que me convertí en papá de mis hermanitas y cuidador de mi madrastra, estaba construyendo un negocio, una vida y todos estábamos como locos, no nos faltó la comida sino el ajuste a una vida sin resolución absoluta, mi papá era muy metódico y estábamos acostumbrados a eso.
—¿Qué le pasó al abuelo?
—Tuvo un tumor en medio de donde pasan los nervios de la columna. La cirugía era muy riesgosa, tuvo que aprender a caminar, gracias a Dios no ha vuelto, pero, nos dio una gran lección a todos.
Se quedaron en silencio mientras comían. Meredith tocó el brazo de su papá y él le miró.
—¿Puedo ir?
—No, tienes catorce, no setenta y seis. Mi cerebro no es tan moderno, para que lo entiendas.
—¿Permiso para qué? —preguntó Bradford y su hija le hizo una seña para que no se metiera.
—Los papás de mi novio me invitaron a ir a la playa…
—No —respondieron todos los hombres en la mesa. —Auroa no dijo nada pero su respuesta era similar.
—Nunca me dejan hacer nada, por culpa de ustedes dos.
—Papá ha sido el papá de los novios, y nosotros hemos sido los novios, siempre pasan cosas, los papás se quedan dormidos fácil por el sol. —Voy a dormir con sus hermanas.
—Yo he sido la novia, es como cuando uno dice que es virgen y no está segura del todo que sea una colitis, pero tu papá está al lado, así que te mantienes virgen.
—¿Era una colitis?
—Dolor de ovarios y me bajó al salir de la clínica —Los hermanos Luthor rieron.
—No es que no supiera. Aurora es la peor mintiendo. Llegó tarde una noche y se me quedó viendo como por cinco minutos.
—¿Qué hiciste? —preguntó Patrick horrorizado.
—A las ocho de la mañana, al día siguiente, si no quieres un nieto, la llevas al ginecólogo, apenas tuvo la madurez para decir la verdad, y aurora tiene un tipo de hombre; c*****o elemental. El novio más c*****o del planeta era el amor de la vida de aurora, la llevé a que le pusieran un DIU.
—En contra de mi voluntad.
—Deberías agradecérmelo, no tienes un hijo con un cabrón al que tendrías que ver todos los viernes y constantes peleas. No vamos a empezar.
—No es que no esté agradecida, solo que uno debe consultar. Los métodos anticonceptivos son cuerpos extraños u hormonales que afectan el cuerpo de la mujer.
—Haberse mantenido virgen. Lo siento mucho pero un bebé es fatídico para cualquier adolescente. —interviene Patrick. —Tú eres una adulta con trabajo, estabilidad, puedes no planificar, pero Meredith hasta que deje de tener ideas, novios y no tenga sexo va a tomarse esas pastillas y usar le método de mi elección.
—Okay, Aurora, haz lo que quieras, pero esa hablada de los químicos y las hormonas, alguien se sentó a inventar los anticonceptivos porque hay mujeres que no quieren tener hijos y que desean una carrera y una vida feliz.
—Estoy tan cansada de discutir con ustedes dos. —dice Aurora y señala a su padre y a Patrick. — Me agotan, severamente. Papá, mañana voy a inspeccionar el jardín para hacer arreglos para la boda. ¿Vas a invitar a Noelia?
—Claro, es mi amiga.
—Uuuh, tú amiga. ¿Cuántos años tiene? ¿A qué se dedica? ¿Tiene hijos? ¿Estás enamorado? ¿Cómo se conocieron?
—Meredith…
—Son amigos desde el colegio, ella tiene dos hijas casadas, tiene su edad, y es divorciada, pero, su esposo es un perdedor. Todo muy romántico, solo que papá no se decide.
—jáaa—intervino Percy y Parker asintió. —Tú te casas con tu padre y él con su hija. —Raro, pero, cierto. Ustedes se llevan mal y ellas súper bien, porque ellas son agradables y ustedes mandones.
—Yo soy agradable —iniciaron Patrick y Bradford, sus hijos rieron.
—Si no tuviera que estar criándolos y escuchando sus locuras, y la verdad Aurora, tu papá tiene mucha paciencia y te ama, porque tú eres muy difícil, lamentablemente tienes su carácter y les toca vivir con eso.
—Sí, tu mamá debió ser muy bonita, tienes una cara de ángel y el corte. Y tras de todo, los atributos. Papi—Patrick rodó los ojos porque Meredith está por sacarle de sus casillas—¿Cuando tenga dieciocho me puedes regalar unas tetas?
—Yo te las regalo, voy a ser independiente para entonces —le prometió Parker y extendió su mano hacia su hermana —Pero no muy grandes no creo que te peguen.
—Ok.
—Mira hay un colegio militar, en el que estarán encantados de terminar de educarte.
—Somos dueños de un internado para mujeres, a ella le va a hacer muy bueno— Comentó Bradford y todos acordaron que era una excelente idea.
El hombre se enfocó en conocer un poco a los hijos mayores de Patrick y le parecía sorprendente, su hijo adoptivo era fiscal. Parker estudió Ingeniería industrial, una segunda carrera en biotecnología y estaba por hacer un master en bioalimentos y eso será demasiado útil para la compañía de su padre o el negocio que eligiera, y Percy era abogado comercial y también tenía una carrera en comercio internacional y mercadotecnia.
Eran jóvenes muy inteligentes y los dos tenían su visión acerca del trabajo que su padre había desarrollado.
—Bueno, le plan es ver qué hace falta y hacer cambios, mi hermano se encargaría de la parte de negocios y yo de la producción, y la peque, puede hacer cualquiera de las dos cosas o seguir con su música.
—¿Lo has retomado Meredith? —pregunta Bradford.
—No.
—¿Qué esperas o ya no te gusta?
La chica se encogió de hombros y cambió su postura, no lo había hablado con nadie, pero no sentía que fuese una gran compositora o artista, ya no era como cuando estaba su mamá sentada al centro y al frente escuchándole tocar. Cuando lo hacía no se sentía feliz, segura y practicar tampoco le apetecía.
—No sé si me apasione como antes.
—Está bien cambiar de gustos, lo que pasa es que hay que reajustarse, el colegio de música tiene tres días libres para creación y esparcimiento, tal vez, necesitas algo más académico. Eres una joven inteligente y tienes dos hermanos impresionantes con un imperio en mente. ¿Qué te parece si empiezas el lunes a trabajar para mí?
—¿Sin examen? —él asintió. —Bueno—respondió y recogió todos los platos en segundos.
Trabajar en una empresa sería mucho más útil que trabajar en el restaurante, quitándole la comida que los clientes dejan ene los platos, limpiando el suelo y el baño. Ella sabía que su abuela quería torturarle, pero al nivel en el que estaba, un nuevo trabajo era una excelente oportunidad para comparar con la música y así salir de dudas.
—Papi —Bradford sonrió.
—Sí, hija.
—Puedo ir a comer con Hugo, solo tiene este rato de la mañana.
—Acabas de comer—le recordó Percy.
—No te estoy hablando a ti. Sí acabo de comer pero es el único día en el que podemos irnos.
—No sé, pregúntale… Pregúntale a tu nuevo abuelo.
—Claro que sí, puede venir a desayunar acá, mira qué rico todo lo que tenemos, con toda esta familia vigilándoles. —Bradford sonrió. —Es más, puedo trabajar desde aquí y acompañarlos. ¿Qué tal si le pregunto a Hugo sobre sus intenciones y las de su pene?
—Me voy, no sé de verdad quién es peor. —Aurora le dio un beso en la mejilla a Meredith, otro. su padre junto con un abrazo y finalmente le dio un beso a Patrick—Tu papá o el abuelo al que adoptaste te van a volver loca.
—¿Tú no vas a defenderme?
—Yo he aprendido a evitarlos, y tengo un trabajo al cual renunciar.