CAPÍTULO 4: NO ES LO QUE TENÍA EN MENTE

1892 Words
Sebastian Tengo el presentimiento de que hoy será un buen día. Esta madrugada me despertó mi productora, Olivia Ortega, con una fabulosa noticia: ha encontrado a la cantante que podría ser la próxima estrella de GlobalTunes. Aunque no quiera demostrarlo, me entusiasma la idea de pensar que quizá esta chica sea la indicada, no me queda mucho tiempo, pues solo tengo seis meses para prepararla y presentarla en el gran evento de la “Rising Notes”. Es el lugar perfecto para darla a conocer, con una canción pre-debut grabada y una gran campaña de marketing, esta es mi última oportunidad. Voy andando a toda prisa por el pasillo de la empresa y me detengo frente al ascensor para bajar directamente al piso de reuniones. Abby, se queda como una tonta detrás de mí. Para ser honesto no sé qué estaba pensando al ofrecerle empleo; al menos debí pedirle el currículo para saber si era apta, pero, en mi defensa, estaba desesperado y necesito ayuda con urgencia. Las puertas se abren e ingresamos al pequeño espacio de unos pocos metros. Veo su reflejo en el espejo, es evidente que quiere decirme algo, sin embargo, no se anima a terminar de hablar. —Ah… señor Sinclair, esto de aquí en su itinerario, ¿Qué significa? Le echo un vistazo a lo que me señala, el viaje que tendremos pronto hasta Nueva York para hablar con los encargados del evento y que se confirme la asistencia de mi nueva cantante. —Viajaremos a Nueva York en dos semanas, debes estar disponible, te necesito ahí conmigo. —¿Viajar? No sabía que tendría que salir de los Ángeles. —¿Tienes algún problema con eso? Abby se queda en silencio, imagino que sopesando la respuesta que me dará. —Mmm, supongo que puedo arreglar las cosas para estar disponible. Exhalo un resoplido involuntario. Me parece gracioso que hable de “estar disponible”, como si ella fuese una persona demasiado ocupada. —Muy bien, debes confirmarme, pero yo te avisaré cuando deberás comprar los boletos. Las puertas del ascensor se abren, de inmediato ambos salimos hasta la sala de reuniones donde Olivia me está esperando junto a Lucas Santiago, mi director creativo; y la chica que han escogido para pertenecer a la disquera. Si es lo que estoy buscando, podría hacerle firmar el contrato hoy mismo. A mi entrada los tres se ponen de pie y saludan con cordialidad. Lo primero que noto es que la chica es muy guapa. De piel morena, cabello abundante y rizado y unos ojos verdes preciosos. De pronto me recordaron a los de mi asistente. Ella me sonríe con una hilera de dientes blancos y perfectos. Al menos visualmente tiene mucho potencial, y eso es importante en esta industria. —Mucho gusto señor Sinclair, mi nombre es Nova Quinn. —Se presenta estrechando mi mano. Es confiada y segura, otra cualidad importante. —Sebastian, esta chica es oro puro, te va a encantar —me asegura Olivia. —Pasemos a la mesa, por favor —les pido. Antes de tomar asiento presento a Abby—. Olivia, Lucas, ella es mi nueva asistente personal: Abby Green, cualquier cosa que quieran informarme con urgencia, o algo que deban entregar debe ser con ella. —Por supuesto, señor Sinclair —responden ambos, a la vez que la saludan a ella. —Muy bien, Nova, antes de hacer una prueba de sonido contigo, necesito saber si entiendes lo que significa firmar con nosotros. GlobalTunes es una de las mejores disqueras de los Ángeles y del país, si aceptas cantar aquí, te convertiré en la mejor estrella del momento. Ella me sonríe emocionada y asiente sin pensarlo. —Por supuesto que lo sé señor Sinclair, es para mí un honor poder tener esta oportunidad. —¿Sabes que tu vida va a cambiar por completo? Tendrás que pasar muchos días y noches fuera de aquí, tendrás que dejar a tu familia, amigos, pareja. Debes comprometerte cien por ciento con la disquera. Firmaremos por un primer álbum, pero antes de eso grabaremos un sencillo promocional con el que te daremos a conocer. —Está bien, lo que usted diga yo lo aceptaré. Sonrío casi en automático. No deseo aprovecharme de que es una novata en la industria, pero el hecho de que esté dispuesta a dejarse guiar por todo lo que le indique es una ventaja que no puedo tener con artistas más experimentados; los cantantes pueden ser muy molestos cuando se empeñan en querer hacer “su arte”. —Excelente, entonces pasemos a la sala de grabación, me gustaría escuchar tu voz antes de concretar cualquier cosa. Lucas, llévala, por favor. Mientras ella se adelanta con Lucas, me quedo con Olivia y Abby en la sala. Mi asistente parece algo dispersa, mira a Nova de una manera curiosa, como si estuviese fantaseando en algún mundo lejano. —Señor Sinclair, Nova es la chica correcta, estoy segura de ello —me dice Olivia. —¿Estás segura? Espero que su voz sea tan espectacular como su apariencia. Si es así entonces tendremos en nuestras manos a la próxima artista de talla mundial. —Escuche y verá que sí. De todas las que se presentaron, ella es la mejor. De repente Abby se tropieza con la pata de la mesa y aterriza directamente sobre Olivia. —¡Ay! ¡Lo lamento! —Niña, ¡debes tener cuidado! —exclama, en lo que Abby la ayuda a ponerse de pie—. Tu cara me parece familiar, ¿no te he visto antes? —¿A mí? No, claro que no —dice negando con la cabeza. —Juraría que sí, pero debes tener razón. Abby se adelanta hasta la sala de grabación ocultando su rostro con el cabello mojado. Me parece un poco extraño, no obstante, no voy a perder mi tiempo prestándole demasiada atención a la asistente por más buena que esté. Ingresamos al estudio, donde Lucas ya está preparando a Nova para escucharla cantar. Olivia se sienta frente al equipo de sonido y enciende el micrófono bidireccional. —Muy bien Nova, cuando estés lista. Puedes cantar la canción que desees. Ella asiente y levanta los pulgares en señal de aprobación. La escucharemos a capella, así que eso será un gran desafío. Nova exhala, y su voz llena la habitación. Es una voz decente, técnicamente sólida, pero no puedo evitar sentir que falta algo. Cada nota es precisa, y su entonación es buena, pero no hay ese factor sorpresa, esa chispa que me hace sentir que estoy presenciando algo verdaderamente extraordinario. Sus notas son limpias y claras, pero carecen de esa cualidad distintiva que define a los grandes artistas. Escucho cada palabra, pero no siento una conexión emocional profunda. Nova navega por las notas sin esfuerzo, pero su interpretación carece de la pasión y la emoción que esperaba. Mi mente divaga mientras escucho. Me pregunto si Nova podría tener potencial si trabajamos en el desarrollo de su estilo y su expresividad. Tal vez haya algo en su voz que podamos pulir para que brille aún más. Miro a mi alrededor y veo que algunos en la sala están impresionados, pero sé que, como jefe de la disquera, mi estándar es alto. Nova tiene talento, pero no estoy seguro de que sea suficiente para destacar en la industria musical altamente competitiva. Tomaremos nota de su actuación y consideraremos las posibilidades, pero hay un largo camino por recorrer antes de que pueda conquistar mi entusiasmo por completo. Olivia se percata de mi expresión seria y se acerca mientras ella todavía está cantando. —¿Qué ocurre? ¿No te gusta? —No es lo que esperaba. —¿De qué hablas? Nova es fantástica, no vas a encontrar a alguien mejor, solo tenemos seis meses. Soy consciente de que tenemos poco tiempo, pero no quiero lanzar a la fama a alguien que quizá no despegue como yo lo quiero. Una llamada a mi celular me distrae del momento, me aparto a un lado para contestar. —¿Hola? —pregunto. La voz que me responde del otro lado me deja completamente frío. —Sinclair, si sigues ignorando mis mensajes, me la voy a cobrar caro, estás advertido. Le hago una seña a Olivia y salgo de la sala de grabación para poder contestar en privado. Cuando me aseguro de que nadie está escuchando, es mi turno de hablar. —¿Qué es lo que quieres? Necesito tiempo, ya te lo dije. —¿Cuánto tiempo más? ¿Acaso crees que voy a esperarte toda la vida? Tienes una semana. —No puedes hacerme esto, en una semana no podré conseguir ese dinero —susurro. —No me interesa Sinclair, una semana, o será peor para ti. El imbécil me cuelga la llamada sin darme pie a rebatir. ¡Maldit4 sea! No tengo idea de dónde voy a sacar medio millón de dólares en una semana. Sé que parece que soy muy rico, pero la verdad es que he invertido todo lo que tengo en este lugar, ahora mismo mi capital no pasa de los cien mil dólares en el banco. —Señor Sinclair. Abby sale de la sala llamando mi atención. —¿Qué ocurre? —Lo están esperando adentro. Suelto un largo suspiro, no tengo más opción que aceptar a Nova, aunque no sea exactamente la voz que había imaginado para mi nueva artista. —Muy bien Nova, me ha gustado lo que oí —halago. Ella no puede evitar pegar brincos de emoción—. Olivia prepara todo con ella, llama a recursos humanos y que le hagan un contrato discográfico. Avísale a Abby cuando esté listo para firmarlo. Salgo de allí a toda prisa para volver a mi oficina. La única forma en la que puedo conseguir ese dinero es con un adelanto. Si convenzo a uno de los patrocinadores de que me presten ese dinero, entonces podría pagarle al imbécil de Caruso y librarme de una vez por todas de su tormento. Media hora después Abby regresa a mi oficina con el contrato en mano. —Aquí tiene señor Sinclair, ya puede firmarlo. Garabateo mi firma en los renglones especificados y se lo devuelvo. Abby se gira y al levantar la mirada me doy cuenta de que se ha cambiado de ropa como le indiqué más temprano. Ahora lleva un vestido blanco entallado al cuerpo, corto hasta un poco más debajo de los muslos y que deja ver la silueta redonda de su traser0. Me quedo boquiabierto ante semejante obra de arte, debo obligarme a sacudir la cabeza para no parecer un imbécil. No me había dado cuenta de que Abby es mucho más sensual de lo que pensé. Paso saliva y me levanto del escritorio. —Abby, espera. Ella gira sobre sus talones y entonces tengo una visión en primera plana de la parte de adelante del vestido. Si por atrás se ve divina, por delante parece una diosa. ¿Qué me pasa? Jamás había mirado así a una asistente. —Dígame señor Sinclair —dice esperando que le hable. —Necesito que se prepare, va a acompañarme a reunirme con un patrocinador. —Por supuesto —asiente con una sonrisa. Sale de la oficina con los papeles en mano y dejándome absolutamente deslumbrado por su belleza.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD