Alina En cuanto entré a la casa, Felipe me jaló hasta mi habitación. Estaba claramente enojado, una expresión que no era una broma comparada con la furia en su rostro. — ¿Quién es ese payaso? —me preguntó, agarrándome del brazo. — Felipe, soy mayor de edad, no te metas —respondí, intentando liberarme. Él ignoró mis palabras y salió de mi habitación como alma que lleva el diablo. Al día siguiente, me desperté, me duché y me puse un short n***o con una remera roja de tiras. Como de costumbre, preparé el desayuno y llevé a Ramiro a la escuela. Luego regresé a casa y mientras charlaba con Eliana y hacía mi tarea, le conté lo que había ocurrido anoche con Pato. — Así que ya andan —observó Eliana. — No me dejó opción, lo terminaré hoy mismo —respondí decidida. Patricio me gusta, pero soy

