Allegra volvió al trabajo tal como se lo había comentado a Aurora, las horas en la Casa de Mascotas le ayudaba a no pensar en Alessia, Fabricio y en él. Sobre todo, en él. Había escuchado a Aurora hablar por teléfono y su rostro cada día lucía más y más preocupado, pudo imaginarse sin temor a equivocarse que se trataba del innombrable y de cierta manera se sentía mal, porque Aurora lo había abandonado para ponerse de su lado, pero ¿Por qué cuánto tiempo podría ella soportar eso? Lucca era su hermano y el lazo de sangre era irrompible y lo sabía mejor que nadie. —¿Sucede algo? Jaime se acercó a Allegra, la había visto cavilar la mayor parte del día y era así desde que volvió al trabajo. De aquella Allegra feliz y sonriente parecía no quedar nada. —En realidad sí, hay algo que no te he d

