Cristina Fernandez
Llego el viernes, y a las siete de la noche estoy manejando hasta la gala de beneficencia a favor de niños desamparados, hoy estoy usando un vestido rojo de diseñador, me queda increíble, el maquillaje es sencillo, pero los zapatos son lo mejor y súper altos como me encantan.
Apenas llego, me siento en la misma mesa de mis locos amigos, Camila se quedo en casa el embarazo de trillizos no es fácil, por lo que me toca servir de acompañante de Alex, él no quería venir, ella lo obligo.
Estoy tomada del brazo de él, y es que robamos todas las miradas, Alex es muy bello se parece a Henry Cavill, lo mejor solo tiene ojos para Camila. Avanzamos por todo el salón, saludando a todos los presentes, importantes empresarios realizan donativos en la gala, además se van a subastar piezas de arte importantes donadas por algunos de ellos.
Me entero que van a subastar unas chicas para una cena, por una importante cantidad, no le doy importancia, Alex no se separa de mí, es sobreprotector,–Daria lo que fuera por una copa de vino.– Menciona Alma apenas me ve.
–Estas, loca.– Le digo sonriendo
–Solo digo que tengo ganas, no que lo voy a hacer.–Me dice Alma del brazo de mi primo, Daniel, solo se acerca y me da un abrazo y un beso.
–Te ves hermosa.– Alabo a Alma se ve preciosa con siete meses de embarazo.
–Gracias, tú también te vez hermosa.–Me dice ella.
Volteo la mirada, y esta Jamie viéndome fijamente, del brazo de una morena despampanante, esta lo toquetea a cada rato –Ya vengo.– Les informo soltándome de brazo de Alex.
–Se puede saber ¿Qué haces con ella?.– Susurro molesta.
–Se puede saber que haces tú del brazo de Alex, ¿sabes que está casado?.– Me responde de vuelta con la mandíbula apretada, hablamos tan bajo que casi nadie se da cuenta.
–¿Quien es ella?.– pregunta la morena viéndome de arriba abajo, me cayó como una patada en el hígado.
–Mi jefa.– Responde él, de inmediato
–¡No puedo creer que me hagas esto!, soy su prometida.– Le digo fingiendo llorar, solo para arruinarle la noche, él no debe estar con nadie más que conmigo, solo que él no lo sabe…
–Descarado.– Dice ella, y le voltea el rostro de una bofetada, sale de allí levantando la barbilla con actitud soberbia, yo solo sonrió.
–Eres una bruja.– Susurra molesto y yo no aguanto las ganas de reír.
–Jamie solo fue una pequeña broma.– Le digo asustada al ver su expresión ¡me quiere matar!.
Me toma del brazo, firmemente y comienza a avanzar hacia un balcón –Sueltame.–Le ordeno y el parece no escuchar esta simulando una sonrisa mientras avanzamos, hacia un balcón.
–¿Mi prometida?.– Pregunta colocándome contra la pared frente a él, todo está oscuro, nadie puede vernos.
–Ante el mundo, no quiero parecer una cornuda.–Le aclaro, colocando mi dedo índice sobre su pecho.
–Mientras este contigo, en este estúpido trato, ¿no puedo tener sexo?.– Pregunta él.
–No.– Le respondo rápidamente.
–Y tu si puedes hacerme parecer un cornudo.–
–Alex es el esposo de mi prima Camila.– Le explico, que no parecerá ningún cornudo.
–Que feo, ¿te acuestas con el esposo de tu prima.–Bromea, viéndome directo a la cara con actitud acusadora.
–¿Eres tonto?, tengo más de una año en abstinencia, él es mi familia– Respondo inocente.
–¿Y no te hace falta, el sexo?.– Me pregunta sorprendido.
–No es algo del otro mundo.– Le respondo, restándole importancia.
–Es un idiota tu ex.–Murmura sobre mi boca.
–Si es un idiot.– No me deja terminar cuando ya me está besando de forma violenta y pasional, aumentando inmediatamente mi temperatura corporal, sus manos van directo a mis nalgas haciéndome estremecer, le abrazo el cuello, estoy casi a su altura.
Su erección presiona mi sexo, me hace temblar, una sensación extraña nace en mis entrañas, mi centro comienza a palpitar, le devuelvo el beso enterrando mis dedos en su suave cabello.
–Jamie.– Susurro cuando comienza a besar mi cuello despejado, chupa y dejo de pensar , en este momento, nada me importa.
Me presiona más contra la pared, solo deseo, que me despoje de toda la ropa, no llevo brasier, baja los tirantes del vestido y se apodera de mis pechos duros por el deseo…
Muerdo mis labios con fuerza para no gritar, se mete un pezón en su boca succionándolo mientras el otro seno lo aprieta con su mano.
–¿Te gusta?.– Me pregunta, mientras estoy enloquecida por sensasiones totalmente desconocidas para mi, jamás Mauro me hizo sentir tanto deseo y ansiedad son tantas emociones que me son imposibles de explicar.
–Siiii.– Aseguro, presa del deseo.
Se separa de mí, y sube con delicadeza la prenda que bajo.
–¿Qué haces?.– Le pregunto deseosa y frustrada de nuevo.
–No es el lugar.– Susurra viéndome fijamente con deseo la boca.
–Demonios, solo calientas y no enfrías.– Le acuso, molesta.
Una risa ronca, y armoniosa sale de sus labios hipnotizándome, cada cosa de este hombre me encanta.
–¿No tienes, nada con Alex entonces?.–Sigue preguntando estupideces.
–Estás loco, es el esposo de mi prima, ella no puede venir porque su embarazo es delicado y de trillizos.– Le aclaro respirando aun agitadamente.
–Te pregunte si podías salir conmigo hoy, era para acá que te iba invitar.–Me dice recomponiéndose un poco.
–Pensé que ibas a otro lado, por eso no te invite.– Le explico
–¿Te vienes conmigo esta noche?.–
–No puedo debo estar durante todo el evento y después no se qué plan loco tenga Alma.–Me excuso
–Siempre te dejas llevar por lo que ellos decidan.– Se queja él, sabe que siempre estoy con ellos, lo que no sabe que ellos son lo único que tengo, mis padres jamás me prestaron atención.
–¿Mañana?, sabes soy activo sexualmente si quieres seguir con el trato, me tienes que complacer.–
–Está bien Mañana si.– le explico dándole un piquito y saliendo de allí, como alma que lleva el diablo.
–¿Que te paso, te encontraste con Dracula?.– Pregunta Alma con una sonrisa, apenas me ve.
–No, claro que no.– Le digo yo
–Deberíamos, ir un momento al baño.– Me dice ella
Entramos y al verme en el espejo, comprendo porque me hizo el comentario de Dracula, tengo el cuello lleno de chupones.– Estúpido Casillas.– chillo y ella me pasa un maquillaje de ella.
–¿Qué voy a hacer con eso?.– Le pregunto
–Somos casi del mismo tono de piel, te servirá para ocultarte eso, Daniel siempre me deja marcas.– Me dice al entregármelo.
–Gracias, no sé qué haría sin ti.–
–Te pareces tanto a Camila.–
–No nos parecemos en absolutamente nada.– Me burlo de sus locuras.
–Eres tan inteligente para unas cosas, mientras que para otros eres un desastre, cantas igual de desafinado, pero no vives del qué dirán, no le tuviste miedo a quedar sola, y sobresales en lo que te propongas ¿sigo?.– Me dice seria, haciéndome sentir valiosa.
–No sé qué decirte, no sabes cómo valoro tus palabras– Respondo asombrada.
–Debes aprender a verte como yo te veo..–Me dice.
–No eres lesbiana ¿verdad?.– Le pregunto por joder
–Si no fuese porque Daniel , llego a mi vida antes, hoy serias mi novia.– Dice con una sonrisa, que no sé si es verdad o una broma.
Comienza a reírse de mi cara asustada, –Es solo una broma tonta.– Me dice y yo me siento aliviada de que así sea.
Señorita Cristina Fernandez.– Me llaman de la tarima y veo la cara de Alma haciéndose la inocente.
–Eres una perra.– Susurro, por la ese llamado inesperado.
Camino hasta allá, donde hay varias mujeres ya ¿Qué será esto?, me pregunto cuando comienzan a presentar a las mujeres.
.–L a señorita Eliza es doctora, y le encantan los niños, habla tres idiomas y es una belleza, para tener una cena con ella ¿Quién da 100 dólares?.– Pregunta el subastador hay muchas ofertas y llega a mil quinientos dólares, gana la subasta un señor mayor y gordo con cara de morboso, así continua subastando a todas las mujeres.
Llega mi turno– Esta mujer, es impresionante, es una de las mujeres mas hermosas e inteligentes que puedes conseguir, es abogada, tiene veinticinco años, le gusta bailar y es muy divertida– Me rio de su descripción y además mintió en mi edad, muchos hombres levantan la mano para obtener una cita conmigo, diez mil, ofrece Casillas cuando pensé que iba a tener la cita con un señor horroroso.
–Diez mil a la una, diez mil a las dos, diez mil a las tres.– Dice el subastador, dejándome en manos de mi asistente.
–¿Estás loco?.– Cuestiono, anonadada él gana bien pero no para tanto.
–Un poco.– Admitió dejándome mas descolocada y emocionada de que haya hecho tal locura.
–Esta noche es nuestra noche.– Promete y me hace sentir nerviosa, es decir yo estoy deseosa en saber que se siente estar con él, pero me da miedo saber cómo quedará mi corazón cuando todo termine y tener que convivir con él después que todo pase…