Russell era tan provocador como lo recordaba, el hijo de puta más sexy del mundo comiendo fresas, tanto que su pantalón empezó a apretar a causa de lo rápido que su sangre empezaba a acumularse entre sus piernas, como no iba a tener un problema dentro de sus pantalones, la visión que tenía enfrente era por demás tentadora y excitante. Demasiado para que alguien tan joven pudiera controlarse del todo.
Vladímir dejó de ser consciente de que alrededor de ellos había personas que los estaban observando.
Para él, casi todo había desaparecido en su totalidad.
En ese momento solo se encontraban ellos dos. Hasta que el silencio a su alrededor lo hizo ser consciente del lugar en el que se encontraba, todos quedaron en silencio conteniendo el aliento al ver como el rey llevaba una de sus manos hasta el cabello platinado del príncipe, era una visión por demás erótica casi podría decirse que eran dos amantes a punto de besarse; sin embargo, el rey lo único que deseaba era acercar en ese momento el rostro del joven tan cerca del suyo para hacer que le prestara atención o tal vez el mismo rey se había dejado llevar por la cercanía de su interlocutor por lo que tuvo que frenar su impulso de besarlo dándole una advertencia en su lugar.
— Es para hoy, príncipe, necesito la hora para poner a mis hombres a trabajar y evitar que puedan interrumpir nuestro encuentro. ¿Cuántas horas crees que te llevará informar a tus hombres que ahora trabajarán para mí? Aunque, tú seguirás dándoles las órdenes.
— Ya están informados, después de la cena todos estarán allí, yo zorra no, pero eficiente mucho — Murmuró mientras lo fulminaba con la mirada a pesar de estar en aquella posición tan incómoda.
¿Cómo alguien podía hacerlo desear matarlo y desear que lo follara al mismo tiempo con la misma intensidad?
— Lo bueno de que sepas cómo me gustan es que no tengo que enseñarte — Russell estaba hecho un completo caos en su interior y el único culpable era ese joven frente a él.
Vladímir, trastocaba todo a su alrededor hasta un punto de estar seguro de ser incapaz de no poder imaginar que no lo besaba o el no querer tenerlo cerca, demasiado tiempo ya había tenido que mantenerse lejos de él. Relajó su agarre sobre el cabello del príncipe, aun así lo mantuvo cerca. Necesitaba esa cercanía más de lo que hubiera querido admitir, más de lo que nadie podría obligarle a reconocer. Aunque el rey lo sabía y eso lo hacía consciente de su propia debilidad.
— Me gusta que seas eficiente...
Ethan rozó sus labios con los ajenos, viéndolo a los ojos sin apartar la mirada
— tranquilo aprenderás a ser lo otro, a fin al cabo tendré muchas noches para enseñarte— llevó los dedos por el cuello del joven hasta llegar a su mentón y sujetarlo con fuerza para hacer que lo viera directamente a los ojos — No quiero ningún tipo de problemas con tus hombres está claro, yo te garantizo que no habrá problemas con los míos. Así que habla muy bien con Dimitry, porque si hace algo o planea algo, para la noche no garantizo que lo deje salir vivo de las calderas. ¿Has entendido, mi hermoso príncipe?
— Está muy claro... — Vladimir jadeó más que hablar.
En ese instante le dio igual que todos estuvieran pendientes de ellos, porque Vladímir solo estaba pendiente de Russell y esa boca tan cercana a la suya, la cual al hablar parecía calentar y seducir a sus labios, con ese olor a fresa que casi podía saborear dentro de su boca y que ansiaba probar un poco más, por eso, le lamió el labio inferior suavemente con la punta de la lengua, sabiendo que ya había perdido frente a todos los que lo observaban, pero sobre todo frente a sí mismo, sabía que se abandonaría a su boca si lo aceptaba y todos podrían ver en ese beso que era suyo, que le pertenecía a Russell y no porque le obligara sino porque estaba jodido, y perdidamente loco por él.
Ethan estaba por ceder, por tomar esos labios que lo estaban volviendo loco y lo tentaban, como no recordaba que nada hubiera sido capaz de tentarlo de ese modo en los últimos cuatro años. Tres días después de lo sucedido en las duchas, no estaba seguro de cómo se había controlado. En cuanto esa lengua tocó sus labios, Russell aprovechó para succionarla arrancándole un nuevo gemido y luego tomó entre los dientes el labio inferior del chico para morderlo levemente y tirar de él, estaba a punto de besarlo, a punto de abandonarse a su deseo.
— ¡A sus habitaciones!
El sonido de la voz del guardia lo regresó a sus cabales alejándolo de Vladímir, aun así, era el jodido Rey, por lo cual, hizo uso de eso para atraerlo y besarlo, dejando claro que era suyo antes de alejarse y caminar hacia donde Bradley le esperaba.
— A las calderas.
Murmuró Vladímir apartándose de él como si quemara y moviéndose en dirección a Dimitry, levemente sonrojado, no de vergüenza, sino del calor que en ese instante llenaba todo su cuerpo, el calor de tenerlo cerca y desearlo mucho más cerca y a partir de ahora así sería, no por nada compartían celda, solo debía ser consciente de que él solo sería una diversión, el mejor trofeo al que podía aspirar en ese lugar y Russell, para él se convertiría en lo mismo, solo diversión, costara lo que costara el amor por ese hombre no volvería a dejarlo en la mierda nunca más.
— ¿Sabes qué? Si Dimitry hace algo puedes matarlo, más no herir a Ivanov— Aclaró Ethan observándolo junto a Bradley, se había percatado del interés que el hombre de Vladímir tenía en su protegido y sobre todo que este no era el de un guardaespaldas sino el de algo más.
— Como usted ordene, ya está todo preparado para que las negociaciones estén bien establecidas.
Ethan sonrió, pero a pesar de sonreír, su mirada era fría y sádica, lo que hacía que pareciera un hombre peligroso. Soltó una pequeña carcajada ante las expectativas de la próxima reunión.
— ¿Entonces también está de acuerdo el director de la cárcel?
— Sí, él más que nadie está de acuerdo en sus planes.
No le sorprendieron en absoluto las palabras de Bradley, lo que propondría haría rico a los involucrados. Entonces vayamos y, recuerda, no quiero ningún problema.
Su mano derecha no tenía ni que responder a eso, simplemente se alejó de él, para hacerse cargo de que todo saliera tal y como su jefe deseaba.
— Vamos mi príncipe, es momento de que empieces a hacerte más fuerte—Murmuró para sí observándolo salir.
Vladímir era consciente de que casi se deshace en sus brazos y el sonrojo subió todavía más allá de sus mejillas, maldito Russell al menos había recobrado la compostura rápidamente y alejado de él para caminar junto a Dimitry quien estaba asesinando con la mirada a Bradley, el que lo tenía sujeto antes, pasó por su lado con la cabeza bien alta, porque era el jodido príncipe ruso y no se rebajaba frente a los hombres de Russell, porque era posible que Yuri no se enfrentara a él, pero sus hombres era otra historia y eso los dos lo sabían. Era algo que hasta Russell debía tener claro, nadie excepto él estaría a salvo si le ponía una mano encima.
— Vamos— Fue lo único que le dijo a Dimitry evitando le la mirada y él se puso a caminar a su lado, tenía ganas de preguntarle, de saber si aquello que había visto entre ellos era solo una estrategia de Vladímir, pero no podía cuestionarlo frente a los demás, lo sabía, esperaría hasta estar solos en la celda, poco imaginaba que eso, no volvería a suceder porque su protegido ha
bía dejado de ser también su compañero de celda.