Cuando llegaron a las calderas ya había varios de sus hombres y otros hombres de la cárcel formando un círculo, Vladímir simplemente se añadió a los demás esperando que el dichoso Rey apareciera y les explicara a qué venía tanto misterio.
Ethan llegó y todos parecieron notar su presencia, es más, el silencio se hizo aún más fuerte, Russell se rio al ver cómo todos parecían estar como cuerdas de violín tensas a punto de romperse.
— Pero qué les pasa, parece que los he convocado a su funeral — su risa se hizo fuerte, haciendo que los demás también lo siguieran riendo.
Todos menos Vladímir quién lo observaba callado y con los brazos cruzados, Russell los hizo callar un minuto después al aplaudir.
— Bien, estamos aquí porque llevaremos a cabo un negocio, vamos a pelear. Nosotros contra ustedes, todo enfrente de los guardias, ellos serán quienes se encargarán de poner el dinero.
Mientras hablaba observaba a Vladímir, tanto sus hombres como los de él podrían aprovechar para limar asperezas y aprovecharse de las rivalidades, además los guardias estarían agradecidos de que su trabajo fuera mucho más sencillo por la ausencia de conflictos y también de tener un entretenimiento donde poder ver a los presos pelear unos contra los otros.
— ¿Qué dices Ivanov, estás de acuerdo? Tus hombres deben tener necesidad, hay algunos que llevan mucho tiempo aquí y desde la cárcel es difícil mantener a sus familias. — Se mostraba tranquilo; sin embargo, no lo estaba, no sabía de lo que era capaz si Vladímir decía que no.
Tendría que castigarlo y enseñarle que él era quien mandaba, algo que no deseaba, no deseaba hacerle daño, al menos no uno que no disfrutara, pero si debía dejar claro la posición de cada uno, al menos hasta que supiera que podía confiar en él.
— Cuenta conmigo y con mis hombres y con que ninguno de ellos tocará a ninguno de los tuyos fuera de aquí o será duramente castigado.—Había estado escuchando atentamente a Russell y se le hizo una gran idea.
¿Cómo no la había tenido él antes? Además, que todos ganaban, los guardias no tendrían tantos problemas con ellos fuera de las peleas porque guardarían toda su energía para eso y además se dejarían un dineral en las apuestas que obviamente no sería nada despreciable.
— También más cárceles de los diferentes condados entrarían en el juego, pero solo aceptarán si ven los resultados aquí— Russell tuvo que hacer un esfuerzo para no mostrarse sorprendido. No creía que Vladímir entendiera rápido lo que deseaba hacer, pero no lo defraudó al aceptar lo que había propuesto.
— Podríamos hacerlo a modo eliminatorio para decidir nuestros campeones de la cárcel y en el momento en que se nos una alguna otra cárcel tengamos preparados y entrenados a los mejores— Se había mantenido alejado de Russell, pero en ese momento caminó hasta él. Giró el rostro para observar a sus hombres en advertencia, deteniéndose en Dimitry, quién a pesar de ser indescifrable para los demás, Vladímir podía ver completamente tenso, no era un secreto que le tenía ganas a Russell desde lo de las duchas… le mantuvo la mirada fija unos segundos más y volvió su atención al americano de nuevo extendiendo su mano para que se la estrechara.
— Entonces es un trato, mis hombres tampoco tocarán a ninguno de los tuyos, porque saben que si desean vivir un poco más deben comportarse.—Mencionó viendo deliberante hacia Dimitry. Era obvio que este tenía una ira contenida y no contra sus hombres, sino contra él.— Entonces, ya que está todo claro, es hora de que tú y yo nos vayamos. — Pasó su brazo derecho sobre los hombros de Vladímir.
El cerebro del joven ruso desconectó por completo en el momento en que Russell pasó el brazo alrededor de sus hombros de esa forma, y es que su simple cercanía lo dejaba en Jaque, pero sobre todo esa forma que tenía de acercarse a él sin esconderse y tampoco rebajarlo al estatus de juguete frente a los demás presos.
Era cierto que en la cárcel era lo más común del mundo las relaciones homosexuales, pero muchos de los presos realmente no lo eran, lo hacían por necesidad al llevar demasiado tiempo allí sin poder tocar una mujer.
Pero Russell era como mínimo bisexual, él lo sabía por aquel verano que habían compartido y aquello podía ser tomado como señal de debilidad, aun así no parecía esconderse, se veía completamente conforme con su sexualidad y nadie allí se atrevería a decir una sola palabra por eso.
No lo pensó, simplemente su cuerpo actuó por inercia pegándose a él, dejando que lo llevara donde quisiera, más le valía disfrutar de la situación y dejarse llevar por sus necesidades, el corazón aprendería a protegerlo, no sería tan estúpido, esta vez.
— Es momento de que te enseñe tu nueva habitación — le susurró al oído sacándolo de sus pensamientos, no sin antes fijar por un momento su mirada sobre Dimitry —Russell tenía la intención de provocar al guardaespaldas de Vladímir el mayor tiempo posible.
— Supongo que no será tan malo compartir celda contigo.
Russell jamás había ocultado su sexualidad, siempre se mostró abierto y cuando muchos trataron de tirarlo por eso, él los tiro a la lona sin miramientos y sin piedad. Aun así, pese a externar abiertamente que era bisexual, estaba claro que prefería las relaciones con hombres.
Sin embargo, la manera de comportarse y de tratar a Vladímir era completamente nueva, no era su nuevo juguete al cual presumir. Al joven ruso lo trataba como su igual, es más, no lo llevaría a ninguna celda, lo llevaría a un lugar más allá de las calderas, un lugar por el cual había pagado una indecente suma de dinero.
— Todo está listo, jefe.
Ethan sonrió cuando Bradley se acercó a ellos, deteniéndolos y susurrando esas palabras a su oído.
— Bien que nadie más nos siga.— Fue lo único que dijo volviendo a caminar con Vladímir abrazado, cambiando de dirección. — No iremos hacia las celdas, tengo algo especial para ti que deseo mostrarte antes de eso —Susurró al oído de Vladímir rozando con los labios el lóbulo de su oreja.
— Así que algo especial.—Le echó una mirada de inconformidad a Bradley y se abrazó más a Russell, como si intentara marcar territorio de forma inconsciente, bajando a besar su cuello con descaro frente a Bradley mientras se dejaba llevar donde quiera que él decidiera llevarlo.
Ethan notó la molestia de Vladímir ante la llegada de Bradley y, a diferencia de otros amantes y parejas, lo dejo hacer lo que deseaba, eso era algo que Bradley jamás creyó ver, su jefe odiaba que tratarán de besarlo o de mostrarse cariñosos mientras él hablaba, pero con el joven ruso parecía encantado de que este marcará territorio como si realmente le perteneciera.
Su mirada se afiló, aquello era extraño y la manera en que Bradley se acercó para hablarle a Ethan al oído lo molestaba más de lo que le gustaría reconocer, en realidad Bradley siempre le había causado molestia, desde que lo conoció años atrás, estaba claro que ese hombre sentía más que lealtad por su jefe.
Bradley le regreso de nuevo al joven la mirada hostil, cuidando que Russell no le viera hacerlo, no era tonto, sabía que el joven ejercía un extraño poder sobre su jefe.
— Ya lo verás, te encantará.
Murmuró una vez llegaron hasta su destino y claro que le gustó, Vladímir estaba encantado con lo que observaba, nada más satisfactorio para Ethan, que el príncipe, com
o él le decía, estuviera satisfecho con lo que le daba.