Tan pronto como contempló la tienda en la cual trabajaba su chico, Theron disminuyó la velocidad de su motocicleta. Orillándose una vez estuvo frente a esta, se detuvo. Pronto, ese cuerpo que se había estado apretando contra él, se alejó y esos brazos que rodeaban su torso desaparecieron. Bajándose de la motocicleta, Maison se paró frente a él y se quitó el casco. —Gracias por haberme traído, pero te dije que no era necesario —comentó su chico. Theron contempló como se acomodaba sus lentes en su rostro, encontrando adorable el gesto, sonrió y levantó el vidrio de su casco para poder observarle directamente con sus ojos azul zafiro que sabía, que le gustaban a su dulce humano. —No se trata de que fuera necesario o no, sino en que yo deseaba traerte y asegurarme de que llegabas bien —exp

