Cuando Maison tragó, Theron siguió el movimiento descendiente por el cuello de su chico. La esquina de sus labios se alzó levemente ante el deseo que comenzó a emanar el cuerpo de su pareja por sus palabras. —P-pero... Viniste a una fiesta —expresó su dulce humano. Alzando su brazo izquierdo, Theron lo recargó sobre la cabeza de Maison y presionó todo su cuerpo con el de su pareja. —Creo que olvidas que eras tú quien deseaba venir a una fiesta, cariño —le recordó. —Pero fuiste tú quien estaba más animado por venir —argumento. Theron sonrió más abiertamente, su mirada fija en la forma en que su pulgar se deslizaba hasta llegar a la boca de su pareja, donde comenzó a deslizarse a lo largo de ese labio inferior, acariciándolo. —Por supuesto que deseaba venir —aceptó. Su lobo gruñó en s

