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1021 Words
Disfrutar de una buena cena en compañía de Ángel, parecía un día normal como cualquier otro donde ya se había acostumbrado a ir a cocinar para ambos, aunque este se mantenía en silencio, tenerlo en frente era suficiente. Hasta que en un momento todo cambia, este sin motivo aparente le pedía que no volviera, lo único que podía hacer era negarse, pero eso comenzó a agravar la situación, luego de una discusión y que Ángel lo arrojara dos veces al aire. Aunque luchara contra si mismo, un dolor se apoderó de su cuerpo... su marca de nacimiento le ardía al igual que sus ojos, mientras seguía de rodillas un manto oscuro que sobresalía de su espalda lo comienza a cubrir haciendo que Ángel se perdiera de su vista.  - Donde estoy??  - Preguntado al ver que se encontraba en un lugar donde nunca antes había estado. - Hasta que por fin despiertas!!  - Responde un hombre de gran altura al igual de músculos. - Qui--quién eres?? por qué tengo estas alas??... - Tu eres mi hijo... - Responde como si no fuera nada. - Tu-- tu hijo?? mi padre murió antes que yo naciera  - Deja de ser idiota!! eres mi hijo y punto, no perderé el tiempo explicándote,  toma esta espada... iremos a una batalla. - Batalla?? no quiero mas gente muerta!!! - Deja de ser débil!!, ya no eres ese humano, debes matar al hijo de mi enemigo, para que pueda adueñarme de la tierra... - No mataré a nadie!!  - Se niega de nuevo haciendo puños de sus manos. El Señor del  Mal tomó la espada y se la puso en la mano de Dilan con fuerza y sus ojos cambiaron de inmediato, haciendo que brillaran en gran manera y su mirada se tornaba en odio. - Ahora si eres mi hijo, mátalo... sin compasión - Así será padre.... - Responde con una sonrisa malvada. . . . - Solo recuerdo haberle dicho a ese ser que se encontraba frente a mi que no mataría a nadie más, luego todo se fue tornando nubloso, mi cuerpo iba a un lugar que yo desconocía, oía voces tras mío como murmullo de una multitud que decía que acabarían con ellos, no se a que se referían pero una vez que llegamos a un lugar que pareciera que estuviéramos sobre las nubes, pude ver a Ángel, el también tenía alas igual que las mías, pero las suyas eran blancas y hermosas, resplandecían en gran manera, haciendo honor a su nombre. - Al rededor mío veía como todos se atacaban yo gritaba para que se detuvieran, porque se volvió tan grotesco, muchos caían muertos, mi cuerpo empieza a tomar velocidad y pude ver que era para atacar a Ángel, no quería hacerlo, gritaba pero nadie me oía, mi cuerpo no me obedecía, que es todo esto??, acaso es una pesadilla??, me prometí nunca hacerle daño, que lo protegería pero ahora yo mismo lo estaba atacando y lo hacía con el fin de matarlo, no quiero que Ángel muera, quiero estar a su lado. - Mew gritaba mi nombre, pero aunque intentaba detenerme no podía, sentía como lágrimas rodaban por mi mejilla por no poder detener mis ataques, hasta que miro los ojos de Ángel, de estos caían lágrimas y estoy seguro que eran de tristeza, nunca pude acercarme a él, pero en este momento solo quería abrazarlo, pedirle perdón por lo que estaba haciendo. . . . . - Te amo Dilan... Al pronunciarse estas palabras todo quedó en silencio, Ángel tenía lágrimas en sus ojos que rápidamente fueron rodando por sus mejillas con la espada en alto cruzada sobre su pecho con la de Dilan, este retrocede unos pasos mirándolo a los ojos y deja caer su espada de fuego y sus ojos se tornan de nuevo en grises cristalinos. - Ángel?? - Pronuncia Dilan dejando caer lágrimas de sus ojos, todo al rededor estaba en silencio, los ángeles detuvieron los ataques al igual que los caídos. El silencio reino en el espacio al igual que en toda la tierra, los rayos dejaron de aparecer por las nubes y todos quedaron atentos con la vista al cielo, nadie sabía lo que estaba sucediendo. - Te amo Dilan, no puedo hacerlo - Dice Ángel bajando su espada al igual que la cabeza. - Ángel, yo... - Dice Dilan, pero en un momento  nota que uno de los caídos  se inca para tomar su espada de fuego mirando con odio hacia Ángel. Dilan al ver las intenciones de este toma impulso para volar por el  aire quedar frente al cuerpo de Ángel recibiendo su propia espada en su cuerpo, esta quedó incrustada en su pecho y un fuerte estruendo sonó haciendo que todos cayeran cubriéndose sus oídos.  Ángel no podía creer lo que acababa de hacer Dilan, él dio su vida para salvarlo, el caído que había tomado la espalda retrocede unos pasos con la mirada aterrada y la espada de fuego  en su mano, sabía que le pasaría una vez que el Padre se enterara de lo que había hecho. Solo quería cumplir la misión de acabar con ese ser que se volvió un obstáculo para su amo, al ver que su propio hijo no lo haría... pero no contaba con que este se interpusiera recibiendo su propia espada para morir protegiendo a su enemigo. Dilan cae al suelo y Ángel se aproxima de prisa con sus ojos llenos de lágrimas y los brazos abierto hacia este, tomando su cuerpo lo cubre con sus grandes alas sollozando.  - Ángel per---perdóname - Decía Dilan en pequeños susurros antes de dar su último aliento. - Dilan nooo!!! tu no por favor!!! tu noooo!!! - Grita Ángel con todas sus fuerzas alzando la vista y todos los caídos huyeron con temor del lugar. - Dilan no me dejes!!! - Sollozada  intentado aferrarse al cuerpo de este pero Dilan comenzó a desaparecer escapándose de sus brazos. - Dilan, no te vayas... como viviré con esto... ya no quiero seguir si tu no estas ya nada tiene sentido, te amo te amooo... vuelve por favor... vuelve!!
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