Después de este verdadero desayuno, descansamos un momento y empezamos a platicar. Hablamos de cosas variadas y sin sentido. La iba conociendo mejor conforme pasaban los minutos.
Me di cuenta de que su cambio de humor más que nada es porque es muy expresiva y se nota bastante. Le gusta mucho estar sola, aunque conmigo se siente “bien” entre comillas. Además de que si hablas del tema que le emociona se desborda siendo un mar de conversaciones.
Pero no estaba preparada para lo que seguía.
—Nos vamos para donde mi padre, ya —Dijo autoritaria.
—¿Qué? —Dije sorprendida.
—Si, quiero irme temprano —Dijo muy feliz.
—¿Estas loca? ¡Es demasiado rápido! —Demandé quejándome.
—Bueno, esta bien, ¿pero compraremos los vestidos juntas?
—No, tengo que salir, mi hermano está de visita.
—¿Tienes hermanos? ¡Quiero conocerlo! —Dijo emocionada.
—Lo conocerás cuando se pueda, justo mañana se va, no te preocupes.
Ella asintió un poco triste. Acordamos la hora de salida y deje en sus manos la compra de los vestidos. Me despedí con un beso y me fui, directo a la casa.
Ahí, estaba mi hermano, mientras Annel y él estaban analizando de igual forma las informaciones que había en la computadora. Estos me miraron un poco serios y yo estaba confundida por ello.
—¿Qué pasa? —Dije confundida.
—Pues… tenemos que hablar.
(Capitulo completo mañana)