Capítulo cuarenta y tres Cuando salimos de GEH, ya ha oscurecido y Christian se disculpa por mantenerme hasta tarde trabajando cuando ya tenia planeado irme, pero surgió algo de último minuto y ambos teníamos que quedarnos. Ahora estamos en el auto, el cual maneja Taylor, camino a mi departamento. —Deja de disculparte, se supone que es mi trabajo —le digo riendo, dándole un pequeño beso en la mejilla que lo hace sonreír. Sonríe mucho últimamente, lo cual siempre sorprende a la mayoría de sus empleados. Me encanta verlo así. Especialmente después de todo lo que le dije ayer. Estoy realmente agradecida de que se haya quedado conmigo. —¿Por qué no quieres venir conmigo? —pregunta después de unos minutos de silencio, su sonrisa ha desaparecido totalmente. —Porque creo que no es buena idea

