MARKUS Haberla visto en ese estado, tan vulnerable y débil, me daba pistas de cómo iba a reaccionar si se llegaba a enterar de lo que su novio hacía. Parte de la paliza que le di fue por eso, Gabriela no merecía a un imbécil como ese; ese que si su novia se va unos días ya saca los pies del plato. Aún no entendía la actitud Erick, tenía a su lado a una mujer inteligente y bonita en todos los aspectos, ¿por qué herirla? Pero yo no era el indicado para juzgarlo, porque, por más que me indigne yo era igual que gilipollas que él. –No creo que sea adecuado– decía mi hermana tras el teléfono, la había llamado para decirle que vigile tanto a Alessia como a Erick y si podía que tome fotografías. –Lo es, a ti no te gusta que lastimen a una mujer, ¿verdad? Bueno, esto es algo así, tienes que pro

