MARKUS En el preciso momento en el cual uní mis labios con los suyos supe que la había cagado. Durante toda mi vida había hecho mucho daño y no me pregunten por qué, pero Gabriela Duncan tenía rostro de karma. > pensé y me acerqué hasta la nevera, cogí una cerveza y me la llevé a los labios. ¿Y ahora que se supone que haría? ¿La acompañaba? ¿O me iría a la empresa? solté un gruñido y dejé la cerveza en la encimera. Cogí mis llaves y salí. Fui hasta recepción y busqué a Lucas. –Buenos días joven– dijo con una sonrisa, de esas que daban hasta ganas de comérselo. Vale, no es cierto. –Buen día…, ¿has visto a Gabriela? – pregunté mirando a todos lados. –¿Me buscabas? – preguntó, me giré y estaba apoyada en una de las columnas de esas redondas. –Eh, sí– dije acercándome a ella. Al t

